Buenos Aires. Al menos cinco diputados que participaban de una multitudinaria manifestación frente al Congreso argentino fueron hospitalizados este miércoles tras ser reprimidos con gases por la policía, en momentos que los senadores debatían en el recinto un proyecto de ley crucial para la gobernabilidad del presidente Javier Milei.
“Es un día muy violento, en 40 años de democracia nunca había visto una represión así”, dijo la diputada opositora Cecilia Moreau a esta agencia al confirmar que cinco colegas que acompañaban la manifestación fueron alcanzados por los gases.
La policía antidisturbios dispersó a los manifestantes que intentaban acercarse al Congreso, el cual estaba protegido por vallas. Según la Asociación contra la Violencia Institucional, al menos 40 personas recibieron atención médica en el lugar por irritación en la piel, aunque no especificaron cuántos fueron hospitalizados.
“Necesitamos que esta represión cese. Le pedimos que intervengan para cesar con estos actos”, exigió en el recinto la senadora opositora Nora Giménez. La policía no hizo comentarios en lo inmediato sobre lo ocurrido.
El Senado debatía un proyecto de ley crucial para la gobernabilidad del presidente Javier Milei, conocido como la ley Bases. Esta ley, compuesta por 238 artículos, contempla incentivos a grandes inversiones por 30 años, una reforma laboral, privatizaciones y la delegación de facultades legislativas al presidente.
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Milei buscaba un respaldo legislativo tras seis meses de gobierno sin lograr la aprobación de ninguna ley.
La reforma laboral en particular “vuelve al siglo pasado cuando el empleado no tenía ningún derecho laboral; no resiste el análisis constitucional y va a generar conflicto y litigiosidad”, acusó el senador opositor Mariano Recalde.
La ley ya fue aprobada por la Cámara de Diputados en abril y ahora dependía del apoyo del Senado para su sanción definitiva.
“El esfuerzo de los argentinos en estos meses es mayúsculo, esperamos (con esta ley) sentar las bases del progreso”, dijo en su discurso de apertura el senador oficialista Bartolomé Abdala al defender el proyecto del Ejecutivo.
El debate, que podría prolongarse hasta la madrugada del jueves, es objeto de repudio en las calles por parte de organizaciones sociales, partidos de izquierda, jubilados, docentes y sindicatos, algunos de los cuales convocaron a una huelga en protesta contra el proyecto.
“No podemos creer que en Argentina estemos discutiendo una ley que nos lleva a 100 años atrás”, dijo en la manifestación Fabio Núñez, un abogado de 55 años.
Economía en recesión
El presidente Milei reiteró su defensa del paquete de reformas: “Llevan seis meses discutiendo la ley Bases que hubiera hecho que el ajuste sea menos doloroso, pero a la política eso no le importa”, afirmó en un foro de finanzas en Buenos Aires antes de partir hacia Europa, donde participará en la cumbre del G7 en Italia.
La ruta legislativa es difícil para La Libertad Avanza, el pequeño partido de Milei, que tiene una representación minoritaria en ambas cámaras.
“Desde el FMI hasta los inversores extranjeros, muchos actores sostienen que, para que la propuesta de Milei sea creíble, se necesitan leyes del Congreso, acuerdos y un Estado que funcione”, comentó a esta agencia Iván Schuliaquer, politólogo de la Universidad de San Martín.
El ministro de Economía, Luis Caputo, mencionó el martes que la ley es “un acelerador, un potenciador de la recuperación de la situación económica”.
El debate se da en un contexto de recesión económica, con caída en la actividad industrial y el consumo, miles de despidos y una inflación que, aunque en desaceleración, sigue rondando el 300% interanual.
El ajuste impactó principalmente en las jubilaciones y en el poder adquisitivo del salario en un país donde la mitad de la población vive en la pobreza.
‘Nido de ratas’
El proyecto sufrió un revés en su primer intento en la Cámara de Diputados, y para rescatarlo el gobierno realizó numerosas concesiones, reduciendo su contenido original de 600 artículos a un tercio.
En medio de las negociaciones, el presidente anarcopitalista describió al Congreso como “nido de ratas”, entre otros comentarios despectivos hacia legisladores y gobernadores.
En el Senado, el presidente cuenta con apenas siete de las 72 bancas y necesita el voto de 37 legisladores para su aprobación. Hasta el momento tiene asegurados alrededor de 35 votos gracias al apoyo de la derecha tradicional, y hasta el último momento negociaba para obtener los votos restantes.
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Si el paquete es rechazado, Milei deberá esperar un año para volver a impulsarlo, lo que podría debilitar su posición política ya afectada en varios frentes.
En particular, el extenso ministerio de Capital Humano, que engloba cuatro carteras además de la administración de seguridad social, está bajo escrutinio tras descubrirse 5.000 toneladas de alimentos almacenados mientras el gobierno rehusaba enviar comida a los comedores populares.
El Senado también debatirá una reforma fiscal adicional, que incluye la reinstauración de un impuesto a las ganancias para gravar salarios y jubilaciones.