Agencia AFP. 12 julio

Managua.  Cuatro policías y un manifestante murieron este jueves en un enfrentamiento en el municipio de Morrito, en el sureste de Nicaragua, donde la violencia deja más de 260 muertos en tres meses de protestas contra el presidente Daniel Ortega, informó un grupo de derechos humanos.

Manifestantes nicaragüenses de la oposición participaron este jueves en una marcha nacional llamada
Manifestantes nicaragüenses de la oposición participaron este jueves en una marcha nacional llamada "Unidos somos un volcán" en Managua. Foto: AFP

"Cinco personas murieron en una confrontación en el Morrito, de los cuales cuatro son policías y un manifestante”, afirmó a la AFP la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, quien dijo desconocer detalles del enfrentamiento.

Según informaciones preliminares, el enfrentamiento ocurrió cuando pasaba cerca del comando policial la marcha en el Morrito, municipio del departamento Río San Juan, en una jornada de manifestaciones en el país convocada por la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

La líder del movimiento campesino, Francisca Ramírez, de la Alianza Cívica –grupos de la sociedad civil–, dijo que los manifestantes fueron “atacados por agentes y paramilitares” que estaban en el comando, y varios que estaban armados respondieron con disparos.

La Policía aún no emite su versión pero en reiteradas ocasiones ha acusado a los manifestantes de pertenecer a “bandas de delincuentes” que cometen asesinatos, robos y secuestros.

Morrito, de unos 6.000 habitantes, es una zona donde varios campesinos están armados para la protección de sus terrenos. Está localizado a 230 km al sureste de Managua, en una ruta donde el gobierno proyecta construir un canal interoceánico al que se oponen sus pobladores.

Las protestas en el país estallaron el 18 de abril contra una reforma al sistema de pensiones, pero tras la represión se extendieron a la exigencia de salida del poder de Ortega, que gobierna desde 2007 por tercer periodo consecutivo y a quien acusan de crear una dictadura junto con su esposa Rosario Murillo.

Ortega, que gobierno desde hace once años por tercer periodo consecutivo, acusa a los manifestantes de “golpistas”.

Trascendió que en este nuevo hecho de sangre hubo intercambios de disparos de fusiles AK.

Para contrarrestar la estrategia opositora, el gobierno hará el viernes, día del paro, el llamado "repliegue", una caravana que anualmente encabeza Ortega por estas fechas hasta Masaya -30 km al sur de Managua- para recordar una gesta de la Revolución Sandinista de 1979.

“Al repliegue con Daniel, caminantes de la paz, del futuro, del amor (..) porque vamos ganando la paz, la marcha hacia la victoria no se detiene”, manifestó Murillo a medios oficialistas.

Ante ello, está en alerta al aguerrido barrio indígena de Monimbó, en el sur de Masaya, donde sus pobladores se mantienen atrincherados tras barreras de adoquines.

“Nunca van a entrar, a menos que nos maten a todos”, dijo a la AFP en una trinchera un hombre con el rostro cubierto.

Ortega, exguerrillero sandinista de 72 años, peleó en la insurrección popular para derrocar al dictador Anastasio Somoza, y muchos opositores hacen un paralelismo.

“Estamos demostrando al régimen que no tenemos miedo. Nos tocó botar a Somoza y vamos a botar a Ortega. Hay que sacarlo porque ha disparado contra el pueblo que lo eligió”, expresó a la AFP Fernando Callejas, médico de 67 años, vestido de blanco y azul en la marcha.

A fin de hallar una salida a la crisis, la Iglesia católica propuso adelantar los comicios de 2021 a 2019 en el diálogo que media entre el gobierno y la Alianza. Pero el sábado, el mandatario lo descartó.

Tras la negativa de Ortega y una violenta incursión policial y paramilitar el domingo en Diriamba y Jinotepe (suroeste), que dejó una veintena de muertos, la Iglesia puso en duda la continuidad del diálogo.

Pero el martes decidió seguir como mediadora, incluso luego de una agresión que sufrió el lunes un comitiva de obispos, con la irrupción de paramilitares y seguidores de Ortega en la Basílica de Diriamba.

El Vaticano anunció que no presentará una protesta formal al gobierno tras la agresión sufrida por su nuncio apostólico, Stanislaw Waldemar Sommertag, quien encabezaba la misión con el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes.

La Iglesia anunció que convocará pronto a una plenaria del diálogo, al considerar que es la única vía para resolver la grave crisis que ha provocado también una abrupta caída de la economía de este empobrecido país centroamericano.