Política

Congreso de Perú debate destitución de Castillo en juicio político relámpago

La sesión plenaria del parlamento está prevista para esta tarde, “con el fin de debatir y votar el pedido de vacancia de la Presidencia de la República”, según la convocatoria de la jefa del Congreso, la conservadora María Alva

Lima. El Congreso de Perú, dominado por la oposición derechista, debate este lunes una moción de destitución contra el presidente izquierdista Pedro Castillo por supuesta corrupción y falta de rumbo, una figura que ya condujo a la caída de dos mandatarios desde 2018.

La sesión plenaria del parlamento peruano está prevista para esta tarde, “con el fin de debatir y votar el pedido de vacancia de la Presidencia de la República”, según la convocatoria de la jefa del Congreso, la conservadora María del Carmen Alva.

Se trata de la segunda moción de vacancia en ocho meses contra Castillo, que asumió la presidencia en julio tras ganar un apretado balotaje a la derechista Keiko Fujimori. En diciembre, el Congreso desestimó una medida similar.

El desenlace es una incógnita pues la oposición carece de los 87 votos necesarios que exige la Constitución para remover a un mandatario.

De los 130 legisladores, los opositores suman unos 80. Los oficialistas del marxista Perú Libre y grupos afines bordean 50.

“Para ser honesta no existen todavía los votos. Hay, aproximadamente, 76 votos”, dijo el domingo Norma Yarrow, del derechista Avanza País, uno de los partidos que impulsa la destitución.

La sesión empezará con un discurso de Castillo, quien dispone de hasta una hora para responder a los cuestionamientos en su contra. Luego su abogado seguirá los pormenores del debate, con derecho a réplica. El presidente no participa de esta etapa.

Si Castillo es destituido será reemplazado por su vicepresidenta Dina Boluarte, aunque si ella desiste le corresponderá a la jefa del Congreso asumir el cargo.

“Estoy seguro de que el Congreso no va a caer (en el juego de aprobar la destitución)”, dijo Castillo hace una semana.

Una destitución ronda en el aire desde su elección en 2021, cuando sus rivales denunciaron “fraude” a pesar del aval a su victoria de la OEA, Unión Europea y Estados Unidos.

El Congreso decidió hace dos semanas llevar a Castillo a un juicio político relámpago por 76 votos, 41 en contra y una abstención.

La oposición acusa a Castillo, un maestro rural de 52 años que debe gobernar hasta julio de 2026, de falta de rumbo y permitir una presunta corrupción en su entorno. Además le critican sus constantes crisis ministeriales que se traducen en cuatro gabinetes, algo inédito en Perú.

Para hacer realidad su deseo apelan a un polémico y flexible artículo constitucional, que permite destituir al presidente en base a una evaluación política más que jurídica.

“Declárase la permanente incapacidad moral del Presidente de la República, ciudadano José Pedro Castillo Terrones, según lo establecido en el inciso 2 del artículo 113 de la Constitución política del Perú”, dice el texto de la moción.

Desde 2017, por el Congreso de Perú han pasado seis mociones de vacancia. Pedidos similares provocaron la caída de Pedro Pablo Kuczynski (derecha), en 2018, y Martín Vizcarra (centro), en 2020.

Una de las razones por las que se volvió recurrente ese mecanismo es la ausencia de mayoría parlamentaria del gobierno de turno. Ello ocurre desde 2016, cuando Perú ingresó a una dinámica de choque de poderes que lo llevó a tener hasta tres presidentes en una semana en noviembre de 2020.

La Comisión Internacional de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos ha mostrado su preocupación señalando que “la vacancia presidencial por incapacidad moral permanente carece de definición objetiva y la misma tampoco ha sido interpretada por el Tribunal Constitucional de Perú, lo cual puede afectar la separación e independencia de los poderes públicos”.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) se solidarizó con Castillo e instó a respetar la “voluntad popular”, en un comunicado del 14 de marzo.

Mientras tanto, la desaprobación de Castillo cayó en marzo a 66%, tres puntos menos que en febrero, cuando alcanzó su mayor nivel (69%), pero aún más desprestigiado está el Congreso, que acumula un rechazo de 70%, según un sondeo de Ipsos.

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