
La crisis social y política que atraviesa Bolivia por los bloqueos en carreteras y ciudades generaron lo que Nancy Vacaflor, periodista de La Paz, describe como un escenario de “bloqueo inhumano”, con consecuencias directas en el acceso a alimentos, medicamentos y servicios básicos.
“Se está jugando con la vida de las personas”, resume la comunicadora, quien vive y trabaja en La Paz y vive el impacto cotidiano de las protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La comunicadora de la Agencia de Noticias Fides (ANF), describe una ciudad “prácticamente cercada hace más de 40 días”, con más de 100 puntos de bloqueo que en su momento llegaron a 150, extendidos desde La Paz y El Alto hacia regiones como Cochabamba, Potosí, Chuquisaca y Beni.
“Es un cerco inhumano, no entra nada a esta ciudad; siete de los nueve departamentos del país se ven afectados. Existe una parálisis del transporte que daña la circulación de alimentos, combustible y personal médico"
El impacto, dice, no es solo logístico, sino “profundamente humano”, ya que las personas deben caminar hasta cuatro horas para llegar a sus trabajos, hay hospitales con dificultades para atender emergencias y vehículos detenidos en carretera sin poder avanzar.
Uno de los efectos más visibles de la crisis por las protestas es el encarecimiento de los alimentos.
“La canasta familiar subió el 100%, está por los cielos”, señala la periodista quien tiene 25 años de ejercer la profesión.
Los datos oficiales confirman la presión pues en mayo de 2026, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de ese país subió 2,13%, con una inflación acumulada de 2,62% y una variación interanual de 12,51%.
Los productos que más incidieron en este aumento fueron alimentos de consumo masivo como carne de res, pollo, tomate, zanahoria y plátano.
“Los restaurantes cierran temprano, los negocios no pueden operar, y la gente simplemente no está logrando vivir con normalidad”, explicó Vacaflor.

Medicamentos sin destino
Más allá de los alimentos, uno de los impactos más graves se concentra en el sistema de salud.
La Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol) advirtió que los bloqueos generaron una situación “insostenible” para el abastecimiento de medicamentos, oxígeno medicinal e insumos esenciales.
Según el sector, el acceso a materias primas e insumos farmacéuticos cayó en más de un 30%, lo que obligó a varias industrias a paralizar líneas de producción y reprogramar procesos.
“Los hospitales están en crisis con el tema del oxígeno para las operaciones y los medicamentos”, advierte la periodista, quien señala que incluso se han reportado dificultades para trasladar insumos vitales debido a los bloqueos en carreteras.
Los más afectados, de acuerdo con el sector farmacéutico, son pacientes con enfermedades crónicas, personas en terapia intensiva y quienes dependen de suministro constante de oxígeno medicinal.

Una crisis que atraviesa lo cotidiano
La periodista también relata cómo el conflicto transformó la vida diaria con el transporte limitado, teleféricos saturados, trabajo remoto forzado y jornadas laborales interrumpidas.
En el ámbito educativo, las clases pasaron en gran parte a modalidad virtual, mientras que en el sector salud la atención de emergencias se ha visto condicionada por la imposibilidad de traslado entre ciudades.

“Bolivia rehén de los movilizados”
Desde su perspectiva, Vacaflor define la situación así: “Bolivia está siendo rehén de movilizados que vulneran derechos”.
Aunque reconoce que las protestas pueden responder a demandas legítimas, cuestiona la magnitud del bloqueo y su duración.
“Un bloqueo de más de 40 días que paraliza a todo un país no puede entenderse como una protesta normal”, señaló la periodista.
El detonante de este conflicto fue las reformas agrarias a la Ley 1720, así como las demandas salariales que evolucionaron hacia una exigencia de renuncia presidencial.
El conflicto tiene además un trasfondo político marcado por la confrontación entre el actual gobierno de Rodrigo Paz (quien inició su gestión hace solo siete meses) y sectores vinculados al Movimiento al Socialismo (MAS), incluyendo organizaciones sindicales y campesinas que fueron parte de la estructura de poder en gobiernos anteriores, como el de Evo Morales.
“El gobierno juega al desgaste de los movilizados”, aseguró.
Asimismo, evalúa mecanismos de excepción, mientras la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo insisten en la necesidad de diálogo.
Miles de los manifestantes marchan impulsados por el expresidente Evo Morales, exigiendo la renuncia del actual mandatario.

Sin embargo, según Vacaflor, el escenario permanece estancado: “Estamos en un punto muerto del diálogo, el conflicto se prolonga y el país sigue funcionando a medias”.
“Uno no puede abstraerse del dolor del resto de la gente”, concluye la periodista.
En ese contexto, los cuidadanos quedan atrapados en medio del conflicto, enfrentando inflación, escasez y un sistema de salud bajo presión.
