Organismos Internacionales

Exprimer ministro de Togo se convierte en primer africano al frente de la OIT

Su principal contendiente era la francesa Muriel Pénicaud, exministra del Trabajo, que contaba con el apoyo del bloque europeo. También competían la exministra de Relaciones Exteriores de Corea del Sur Kang Kyung—wha, el empresario sudafricano Mthunzi Mdwaba y el australiano Greg Vines

Ginebra. El exprimer ministro de Togo, Gilbert Houngbo, fue elegido este viernes a la cabeza de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), convirtiéndose en el primer africano en ocupar el cargo, para un mandato que tiene el objetivo de preservar el progreso logrado de las últimas décadas en justicia social.

Houngbo fue elegido en la segunda vuelta por los miembros del Consejo de Administración que representa a los Estados y las organizaciones de empleadores y empleados, ya que la OIT tiene la particularidad de ser una organización que reúne a diversos actores.

El antiguo primer ministro de 61 años ejerció la mayor parte de su carrera en organizaciones internacionales donde es considerado como un alto funcionario con una vasta experiencia. Houngbo asumirá el cargo a principios de octubre para suceder al antiguo sindicalista británico Guy Ryder, que estuvo en el puesto diez años, en dos mandatos consecutivos.

El futuro director de la OIT preside actualmente el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) que tiene sede en Roma, pero conoce bien la OIT ya que se desempeñó entre el 2013 y el 2017 como director adjunto a cargo de las operaciones en terreno.

En esta elección había cinco candidatos en lista para un proceso que se desarrolla a puerta cerrada y mediante voto secreto. Su principal contendiente era la francesa Muriel Pénicaud, exministra del Trabajo, que contaba con el apoyo del bloque europeo.

También competían la exministra de Relaciones Exteriores de Corea del Sur Kang Kyung—wha, el empresario sudafricano Mthunzi Mdwaba y el australiano Greg Vines, director general adjunto de la OIT a cargo de gestión y reforma.

El próximo director de la OIT tiene la dura tarea de adaptar las normas de esta organización centenaria a un mercado de trabajo que está en plena mutación por los efectos de las nuevas tecnologías. En su mandato deberá abordar los desafíos del teletrabajo impuesto por la pandemia de la covid-19, que permite abolir barreras geográficas y trabajar en equipo a distancia.

En la presentación de su candidatura, Houngbo destacó que su visión se inspira en el preámbulo de la carta constitutiva de la OIT que reza que “una paz universal y duradera sólo puede estar fundada en la justicia social”.

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