
El mercado de San Rafael Cedros, ubicado a unos 50 km de San Salvador, mantiene viva una vibrante tradición de comercio de animales. Cada fin de semana, este espacio del tamaño de dos canchas de fútbol reúne a cientos de personas para negociar ganado.
En este sitio no existen los bancos ni las transferencias electrónicas. Los comerciantes utilizan únicamente dinero en efectivo o el sistema de trueque para cerrar sus ventas. El vendedor Domar Argueta explicó que prefieren el uso de billetes físicos porque permiten contar el pago al instante.
Los precios de los animales varían según la especie y el tamaño. Un toro alcanza un valor cercano a los $3.000, mientras que las vacas oscilan entre los $600 y los $1.000. A pesar de las grandes sumas que circulan, el ambiente actual es de mayor tranquilidad.
Armando Sequeira, un comerciante con más de 50 años de experiencia, relató que el panorama cambió drásticamente en el lugar. Según Sequeira, en años pasados la presencia de pandillas hacía que los negocios antes de las 8 a. m. fueran sumamente peligrosos debido a los asaltos frecuentes.
La actividad en estos mercados populares, conocidos localmente como “tiangues”, atrae a nuevos inversionistas. Carlos Barrera invirtió sus ahorros tras regresar de Estados Unidos, ya que vio en el comercio de reses una oportunidad ante la falta de empleo en otros sectores.
Las mujeres también ocupan un rol protagónico en este centro de negocios. Carmen Carpio, vendedora de cerdos desde hace dos décadas, indicó que la clave del éxito reside en la habilidad para invertir el capital y comprar y vender animales constantemente.
Cada sábado se transan aproximadamente 700 cabezas de ganado en este punto comercial. De acuerdo con la alcaldía de San Rafael Cedros, este mercado es uno de los más grandes del país y representa la principal fuente de ingresos para la comunidad.
