
Brest, Francia. El auge del narcotráfico está saturando las rutas marítimas en todo el mundo con métodos cada vez más sofisticados —desde lanchas rápidas hasta embarcaciones autónomas y semisumergibles—, lo que también incrementa los riesgos y las pérdidas financieras para las compañías navieras, advirtió este martes el centro francés especializado en seguridad naval MICA Center.
Según el informe anual del Maritime Information Cooperation & Awareness (MICA) Center, organismo bajo la autoridad de la Marina francesa con sede en Brest, los medios utilizados por las redes criminales para transportar drogas por los océanos dibujan un panorama cada vez más complejo.
En 2025 se registraron 606 incidentes de seguridad marítima a nivel mundial, una cifra que representa una leve disminución del 6%, en un contexto marcado por la persistencia de la piratería y por conflictos que también impactan el entorno marítimo, como los de Ucrania y Yemen, entre otros.
“Hay una continuidad en el desorden mundial”, resumió a la AFP el capitán de fragata Thomas Scalabre, comandante del MICA Center, entidad que mantiene un sistema de alerta 24/7 seguido por 85 compañías marítimas internacionales.
“Todo lo que flota”
El reporte destaca que cerca del 90% de la cocaína se transporta por vía marítima y que los traficantes “utilizan todo lo que flota”, desde pequeñas embarcaciones pesqueras hasta grandes portacontenedores.
“Solo los petroleros se libran porque no realizan rutas regulares. Pero todos los otros tipos de buque se ven afectados”, indicó Scalabre.
Uno de los mecanismos más sofisticados es el uso de semisumergibles capaces de transportar hasta seis toneladas de cocaína, con la ventaja de navegar muy cerca de la superficie, lo que dificulta su detección.
“Van muy bajos sobre el agua. La ventaja es que son invisibles al radar”, explicó el comandante.
De acuerdo con el MICA Center, semisumergibles provenientes de Sudamérica han sido interceptados frente a las Azores rumbo a Europa, y también en el Pacífico con destino a Australia.
Drones navales controlados con Starlink
El informe advierte además sobre una evolución reciente: semisumergibles autónomos sin tripulación, más pequeños y dirigidos mediante una antena Starlink, con capacidad de transportar hasta 1,5 toneladas de cocaína a lo largo de 1.500 kilómetros.
“Cuesta menos porque no llevan una tripulación de seis hombres. Y si el pequeño submarino es interceptado, solo pierden la carga”, señaló Scalabre.
Cada una de estas embarcaciones costaría unos $150.000, lo que las convierte en una alternativa relativamente barata para las organizaciones criminales.
Go-fast, graneleros y “contaminación” de contenedores
En zonas como el Caribe o frente a la península ibérica, los traficantes recurren a embarcaciones rápidas del tipo “go-fast”, capaces de alcanzar 130 km/h y realizar múltiples travesías al mes, lo que complica su interceptación.
En otras rutas, como entre Santos (Brasil) y el Golfo de Guinea, se utilizan buques graneleros para ocultar cargamentos de cocaína, a menudo mezclados con mercancías como azúcar, que —según el informe— ayuda a neutralizar el olor de la droga.
También se mencionan barcos de transporte de ganado como una opción para travesías transatlánticas, debido a que la presencia de miles de animales vuelve engorrosos los controles.
Otra modalidad detectada es la de los llamados “trepadores”, personas vinculadas a redes criminales que recuperan droga desde buques fondeados o en alta mar, antes de que lleguen a puerto, mediante lanchas rápidas.
Pese a la diversificación de métodos, el contenedor tradicional sigue siendo el principal soporte del tráfico intercontinental, ya que con más de 850 millones de contenedores en circulación, resulta imposible realizar controles exhaustivos.
El MICA Center advirtió que estas “contaminaciones” de carga pueden provocar pérdidas significativas a las navieras: una empresa podría perder cientos de miles de dólares si un buque queda inmovilizado durante varios días por inspecciones.
En 2025, la Marina francesa decomisó 87,6 toneladas de drogas en todo el mundo, un aumento del 81% en un año, de las cuales 58 toneladas correspondieron a cocaína, una cifra récord.
