
Doha, Catar. Catar afirmó este miércoles que los ataques de Irán contra su principal instalación gasística, en la costa norte del país, constituyen una “amenaza directa a su seguridad nacional”.
“Catar expresa su firme condena y denuncia del brutal ataque iraní contra la ciudad industrial de Ras Laffan (...) [y] considera esta agresión como una peligrosa escalada, una flagrante violación de su soberanía y una amenaza directa a su seguridad nacional”, señaló la cancillería catarí en un comunicado.
Por su parte, la compañía pública energética QatarEnergy afirmó que esos ataques causaron “daños considerables”. Irán había amenazado con atacar infraestructuras energéticas en el Golfo en represalia por los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra sus propias instalaciones.
“Todo el personal ha sido localizado y, por el momento, no se han reportado víctimas”, añadió el mayor productor mundial de gas natural licuado (GNL).
Los ataques se produjeron horas después de que Irán amenazara con atacar instalaciones petroleras y gasíferas en toda la región del Golfo en represalia por un ataque israelí contra su yacimiento de gas Pars, en medio de la escalada tras la guerra lanzada entre Estados Unidos e Israel contra el país.
La advertencia iraní se dirigió expresamente al complejo petroquímico de Mesaieed, Mesaieed Holding Company y la refinería Ras Laffan en Catar; la refinería Samref y el complejo petroquímico de Jubail en Arabia Saudita; y el yacimiento de gas Al Hosn en los Emiratos Árabes Unidos.
Según el analista de seguridad de BBC en la región, Frank Gardner, el bombardeo agrega presión entre Catar e Irán, que históricamente han sido aliados. “Ambos países comparten de forma amistosa el gigantesco yacimiento de gas Pars, que ha contribuido a impulsar a este pequeño Estado del Golfo hacia una riqueza sin precedentes. Catar e Irán comparten este campo —el mayor del mundo—, lo que ha fomentado una relación de cooperación energética entre ambos", escribió.

