Interés Humano

Venezolanos sufren agresiones en el norte de Chile durante protesta contra la inmigración

Manifestantes golpearon a desplazados y quemaron campamentos durante marcha multitudinaria en la ciudad de Iquique

Iquique. Unas tres mil personas marcharon este sábado contra la migración indocumentada en la ciudad de Iquique, al norte de Chile, un día después del violento desalojo de una plaza donde numerosas personas, en su gran mayoría venezolanos con niños, dormían en carpas. Los carabineros tuvieron que controlar escaramuzas provocadas por residentes chilenos que se acercaron a agredir a venezolanos en situación de calle.

Otros asistente radicales se dirigieron a un pequeño campamento de migrantes venezolanos —que no estaban en el lugar— y quemaron en una barricada sus pocas pertenencias: carpas, colchones, bolsos, cobijas y juguetes.

Estos desplazados, desde la mañana del sábado, buscaban esconderse para evitar a los manifestantes, constataron periodistas de la AFP.

Desde la Plaza Prat, en el casco histórico de Iquique, los manifestantes avanzaron unas 10 cuadras hacia la playa sobre el Pacífico. En un clima de abierto rechazo al inmigrante venezolano, los asistentes cantaron un himno de la ciudad y alzaron banderas chilenas, así como la Whiphala, un pabellón colorido de pueblos originarios andinos.

También llevaron en pancartas lemas como: “No más Inmigración ilegal” y “Chile es una República que se respeta”.

“Yo soy nacido, criado y malcriado en Iquique y siempre he vivido en esta zona del norte y esto que estamos viviendo es terrible, porque el problema es que en Venezuela han abierto sus cárceles y parte de esa gente ha llegado a Chile”, dijo a la AFP Veliz Rifo, un agricultor de 48 años de La Tirana, un pueblo en una suerte de oasis en el desierto, 72 km al este de Iquique, haciendo eco de un rumor falso.

“Lo peor es que este gobierno de Chile ha dejado que esto crezca y los que han llegado no son refugiados políticos ni inmigrantes que aportan con su trabajo, aquí han llegado muchos delincuentes”, agregó Rifo.

Él, como muchos de los manifestantes, reprocha el aumento de los asentamientos que levantan inmigrantes con cajas de cartón y hojalata en las afueras de este puerto, a casi 2.000 km de Santiago.

Otros manifestantes pedían a los más violentos que respetaran la acción pacífica, mientras en los restaurantes del casco histórico los meseros venezolanos y comensales chilenos veían desde lejos algo que calificaron como “triste”.

“Ni todos los venezolanos roban, ni todos los chilenos nos odian”, decían en una mesa del Café Francesco, en la Plaza Prat.

‘Mala gestión’

La manifestación ocurre un día después del desalojo en la Plaza Brasil, donde desde hace un año pernoctan los migrantes más pobres y sin papeles que no logran llegar a Santiago y sobreviven vendiendo dulces, pidiendo limosna o limpiando vidrios en los semáforos de la ciudad.

En el operativo policial, repudiado por autoridades locales y organismos humanitarios, desapareció por más de 24 horas Jeremy, un niño venezolano de 4 años que el sábado en la mañana era buscado por carabineros, quienes mostraban sus fotos a los transeúntes en la playa. Finalmente, el pequeño fue hallado.

“Menos mal encontraron al niño, pero esto resume la mala gestión de todo este drama humanitario, el gobierno cree que esto es solo deportar a algunos y desalojarlos de una plaza”, se quejó Franklin Pérez, administrador de un edificio en el centro de Iquique.

El gobernador de región Tarapacá, José Miguel Carvajal, responsabilizó de la crisis migratoria en el norte chileno al gobierno del presidente Sebastián Piñera, al quejarse de que ni él ni el alcalde de la ciudad fueron alertados del desalojo del viernes, que alentó el rechazo de una parte de la población.

“Las 100 familias en la Plaza Brasil, hoy día (sábado) estaban deambulando en distinto espacios públicos; están reubicándose con amigos, cercanos, con los cuales se están yendo a alojar nuevamente con carpas a las playas de Iquique, y otros están movilizándose a tomas (asentamientos) de Alto Hospicio”, la zona industrial en las afueras de Iquique.

La colectividad venezolana es la más numerosa en Chile, con más de 400.000 personas, aunque se estima una cifra mucho mayor ante el aumento de ingresos por pasos clandestinos desde 2020, cuando Chile cerró sus fronteras por la pandemia.

Además, el gobierno chileno dio un giro a su política de solidaridad migratoria con los venezolanos, defendida por el presidente Piñera en 2018, quien incluso unas visas exclusivas para que los venezolanos “tuvieran oportunidades en Chile”.

Desde entonces se redujo drásticamente la aprobación de cualquier visa para quienes viajaran desde Venezuela. Luego vino el cierre de fronteras por la pandemia y muchos venezolanos han empezado a llegar tras vivir unos años en Colombia, Ecuador y Perú.

Los ingresos de personas a Chile por pasos clandestinos suman 23.673 hasta julio, casi 7.000 más que en todo el año pasado, según el informe del Servicio Jesuita a Migrantes del mes de setiembre.