AFP. 26 agosto
Los migrantes venezolanos reciben alimentos de los voluntarios a su llegada a la terminal de autobuses en el norte de Lima, después de viajar durante 20 horas desde Tumbes, al noroeste de Perú. Foto: AFP
Los migrantes venezolanos reciben alimentos de los voluntarios a su llegada a la terminal de autobuses en el norte de Lima, después de viajar durante 20 horas desde Tumbes, al noroeste de Perú. Foto: AFP

Tumbes, Perú. Perú flexibilizó las nuevas normas destinadas a frenar la llegada de migrantes venezolanos, que comenzaron a regir el sábado, y permitirá el ingreso sin pasaporte de mujeres embarazadas, ancianos y niños que vienen a reunirse con sus padres.

El flujo de migrantes venezolanos este domingo en la frontera peruana cayó considerablemente y el complejo fronterizo de Tumbes lucía vacío al mediodía, en contraste con la última semana.

Solo muy ocasionalmente llegaba desde Ecuador un bus con venezolanos, quienes eran atendidos sin demoras por los funcionarios de Migraciones, pero una funcionaria de la ONU en el lugar advirtió que podía deberse a que algunos migrantes pueden estar buscando rutas ilegales para ingresar a Perú.

La flexibilización de las normas fue anunciada 24 horas después de que entrara en vigor la exigencia de presentar el pasaporte a los miles de venezolanos que llegan por el paso fronterizo de Tumbes procedentes del vecino Ecuador, tras cruzar Colombia.

"Se ha dispuesto por razones humanitarias admitir la presentación de la cédula de identidad a los ciudadanos venezolanos en los casos específicos de mujeres gestantes, menores de edad para reunirse con sus padres y adultos mayores de más de 70 años", anunció el gobierno en un comunicado.

"En el caso de los menores de edad en tránsito hacia el Perú, para reunirse con sus padres, ingresarán con su acta de nacimiento. De ser el caso, el adulto que lo acompaña debe tener pasaporte", indicó el ministro del Interior peruano, Mauro Medina Guimaraes, citado en el comunicado.

Ésta es la segunda medida de flexibilización dispuesta por Lima después de que comenzara a regir la obligatoriedad de presentar el pasaporte, pues siguió aceptando el ingreso de venezolanos con cédula de identidad previa solicitud de refugio en Perú al llegar a la frontera.

"Me dejaron entrar así como refugiada a mí y a varios compañeros que también estamos aquí", dijo a la AFP Leydi Cisneros, de 26 años, tras ingresar por Tumbes.

"Pudimos tramitar la solicitud de refugio para entrar al país y solicitar la carta de trabajo", relató aliviada Mariana Medina, de 19 años.

Medina y otros migrantes afirmaron que se demoraron en llegar a la frontera peruana por trabas de las autoridades en Ecuador.

"Gracias a ellos (los funcionarios ecuatorianos) se nos complicó la cosa y llegamos tarde" a la frontera de Perú, declaró Medina a la AFP.

La solicitud de refugio permite a los venezolanos permanecer legalmente en Perú y conseguir empleo, mientras se busca una solución definitiva a su situación.

El primer ministro peruano, César Villanueva, advirtió de que la entrada de venezolanos ha "desbordado" el país: "Ha sido una migración de un nivel que no pensábamos, no estábamos preparados para esa magnitud de migrantes", dijo en un entrevista publicada en un diario local.

Ya el sábado, primer día de las nuevas regulaciones, la cifra de venezolanos cayó a 1.630, de ellos 286 niños, según informó en Lima un responsable de Migraciones, Eduardo Sevilla. En los días previos ingresaban unos 3.500 diarios, en promedio, según las últimas cifras ofrecidas el domingo por gobierno.

"Hoy (domingo) estamos viendo que las cosas se están tranquilizando un poco" en la frontera peruana, dijo Regina de la Portilla, una vocera de la agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

Sin embargo, aclaró que eso no significa necesariamente que están viajando menos venezolanos, sino que puede deberse a que algunos están usando "rutas no formales para no ser detenidos en puestos fronterizos".

Esto implica "un mayor riesgo de caer en manos de traficantes (de migrantes), de trata de personas, incluso en algunos lugares en grupos irregulares armados", dijo De la Portilla a la AFP.

Ante la crisis humanitaria sin precedentes, tanto en el lado ecuatoriano como en el peruano de la frontera, las autoridades adoptaron medidas de emergencia para atender la avalancha de migrantes, que ahora disminuyó considerablemente.

En ambos puestos, funcionarios y organizaciones humanitarias repartían comida a los viajeros, muchos de ellos con niños pequeños, e instalaron carpas con colchonetas para que pudieran descansar del largo y difícil viaje, que en algunos casos les tomó un mes.

Algunos recorrieron los 2.250 kilómetros que separan Venezuela de la frontera peruana a pie, cargando niños pequeños y arrastrando maletas, o vehículos privados y buses.

Ecuador también impuso la exigencia del pasaporte a los venezolanos, pero la medida fue suspendida por la Justicia.

Por la carretera Panamericana, al sur del paso de Tumbes, se observaban este fin de semana grupos de migrantes venezolanos caminando hacia Lima, distante a 1.292 kilómetros de la frontera.

Mientras tanto, el número dos del gobierno chavista, Diosdado Cabello, atribuyó este sábado el éxodo de compatriotas a una "campaña" de la "derecha" contra las medidas económicas que puso en marcha el presidente Nicolás Maduro.

Estas medidas incluyen una reconversión monetaria que resta cinco ceros al bolívar, pulverizado por una hiperinflación que el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta en 1.000.000% este año.

Asimismo, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, aseguró el viernes que los millones de venezolanos que se han ido "van a volver" al país, confiando en el éxito de las medidas económicas del gobierno.

Más de 2,3 millones de venezolanos viven en el extranjero (7,5% de la población). De ellos, más de 1,6 millones salieron de su país a partir del 2015 ante el recrudecimiento de la crisis económica y política de la otrora próspera nación petrolera.