Ximena Alfaro M.. 23 agosto
El joven hizo la denuncia el miércoles 22 de agosto ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua, el organismo que dio a conocer el caso. Foto cortesía de la CPDH
El joven hizo la denuncia el miércoles 22 de agosto ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua, el organismo que dio a conocer el caso. Foto cortesía de la CPDH

Un joven nicaragüense de 14 años denunció que unos ocho policías antimotines lo detuvieron para torturarlo, el mediodía del martes, cuando iba caminando al colegio en el Distrito V, en la ciudad de Managua.

Los efectivos lo trasladaron a una caseta policial y allí uno de ellos lo encañonó con un fusil AK-47 mientras otro utilizó una jeringa para marcar su brazo con las letras FSLN, las iniciales del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el partido político que encabeza el presidente Daniel Ortega.

“Me agarraron fuerte la mano y me metieron en una caseta, donde me dijeron ‘esto le pasa a los sapos (traidores)’ y con una jeringa me marcaron en el brazo izquierdo las siglas del partido rojinegro”, relató el muchacho este jueves a La Nación, en una entrevista telefónica.

Las denuncias por violaciones a los derechos humanos son parte de la cotidianidad de Nicaragua desde el 18 de abril cuando estallaron las manifestaciones ciudadanas contra el gobierno de Daniel Ortega. Desde entonces, el país ha estado envuelto en una ola de violencia que ha dejado cerca de 317 fallecidos, miles de heridos y un número desconocido de desaparecidos.

Al menos ocho policías antimotines participaron en la agresión, relató el joven ante periodistas. Foto cortesía de la CPDH
Al menos ocho policías antimotines participaron en la agresión, relató el joven ante periodistas. Foto cortesía de la CPDH

El menor aseguró que observó una camioneta de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía (DOEP) en las afueras de la caseta. Él es estudiante del instituto público Salvador Mendieta y en el trayecto hacia el centro educativo se encuentra la estación V de la Policía Nacional.

Además, indicó que recibió amenazas por parte de los policías y que cuando quedó en libertad le advirtieron de que continuara su camino hacia el colegio sin revelar detalles de lo que había sucedido.

“Me dijeron que si decía algo ellos sabían dónde vivía mi familia, dónde trabaja mi hermana. Me preguntaron que si conocía a Lésther Alemán (el líder estudiantil que encaró a Ortega), entonces yo les contesté que aunque supiera no les diría y en ese momento me metieron dos puntapié en el muslo derecho y uno en el muslo izquierdo. Después me lavaron la herida con vinagre y con limón”, relató el muchacho, quien pidió la protección de su identidad por motivos de seguridad.

La mamá del menor conoció de la tortura cuando fue a recoger a su hijo al colegio. Según indicó, su familia participó en uno de los plantones ciudadanos contra el gobierno sandinista en la rotonda Jean Paul Genie.

“Después de todo esto me sentí muy impotente. Quería ir a gritarles que por qué le habían hecho esto a él, por qué con un menor de edad, pero me pidió que no fuera. Me sentí muy frustrada”, narró la madre.

El caso lo dio a conocer la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua (CPDH), el organismo al que acudió el joven para hacer la denuncia. El presidente de la entidad, Marcos Monge, afirma que al menos 70 personas han sido torturadas en Nicaragua en el marco de la crisis social que padece el país.

“Lo que tenemos hoy en día es una cacería de brujas en cuanto a la persecución diaria, se detienen a cuatro o cinco personas que de una u otra manera han estado vinculado a los liderazgos de las protestas o de los mismo plantones y eso es en detrimento de sus derechos porque son personas que las arrestan, las torturan, las amenazan, y muchos de esos se les abre el proceso. Hay una persecución a los jóvenes, se ha vuelto un delito ser joven en este país y el gobierno en conjunto con la Policía y los paramilitares definitivamente están asediando al pueblo de Nicaragua”, manifestó Monge.

De acuerdo con los organismos de derechos humanos, al menos el 10% de los fallecidos por la represión policial de los últimos cuatro meses en el país son menores de 18 años.