Interés Humano

Otoniel, narcotraficante más buscado de Colombia, detenido en un matorral

Descuido en comunicaciones permitió llegar a Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, cabecilla del clan del Golfo. EE. UU. ofrecía $5 millones

Bogotá. Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, considerado el narcotraficante más buscado de Colombia, fue capturado este sábado 23 de octubre. Él es el jefe máximo del clan del Golfo, que se dedica al tráfico de cocaína y, al parecer, cuenta con cuatro estructuras y 22 subgrupos con presencia en al menos 124 municipios de Colombia.

La captura del hombre se hizo en la vereda La Pita, en Turbo, Antioquia, por lo que fue trasladado en un avión de la Policía Nacional desde el aeropuerto de Los Cerros, en Apartado (Antioquia), y fue llevado a Bogotá. Otoniel se encontraba solo cuando más de 300 uniformados en 24 helicópteros lo encontraron escondido en un matorral.

“Desde muy temprano se coordinaron las operaciones, por equipos satelitales para evitar alguna interferencia, pero sobre la base de evitar que se filtrara la operación y su objetivo, muy pocos sabían la identidad del blanco”, afirmó una fuente del Gobierno. Todo indica que, en apariencia, al notar la presencia policial, el capo se separó de su anillo de seguridad y emprendió la huida solo por las montañas de la región. ”No se asustó cuando vio a los uniformados, sabía que se le iba a respetar la vida. Ellos se identificaron y le leyeron sus derechos”, señaló una fuente policial.

El gobierno de Estados Unidos ofrecía hasta $5 millones por información que facilitara la ubicación del hombre y su captura, mientras que en Colombia la recompensa era de hasta $800.000. De acuerdo con información de Inteligencia, por lo menos unas 3.260 personas, 1.461 de ellas en armas, forman parte del grupo criminal.

Descuido en comunicaciones

Desde hace meses, el estado de salud de Otoniel había venido empeorando, debido a que sufre presión alta, diabetes y a que tendría también problemas en los riñones. Informes de Inteligencia señalan que el máximo jefe del clan del Golfo no usaba servicios tecnológicos como celulares, por temor al seguimiento de la Fuerza Pública, sino que se comunicaba mediante una red de correos humanos.

Así lo detallan documentos de Inteligencia, que destacan que este sujeto coordinaba su organización a través de mensajes de voz entregados en grabadoras y memorias USB. Otro de sus hombres de confianza como Jovanis de Jesús Ávila Villadiego, alias Chiquito Malo, sería el encargado de las instrucciones para mover las toneladas de droga que envía la banda del Golfo a países de Centroamérica y Estados Unidos.

Sin embargo, una fuente del Gobierno le confirmó a El Tiempo que hace 15 días la dirección de Inteligencia de la Policía Nacional logró dar con una posible ubicación del líder narco, quien se movía entre el Nudo de Paramillo y el Urabá. ”Al parecer, tuvo un descuido en sus comunicaciones o en una visita que recibió. Él era muy cuidadoso en ese tema, no usaba ningún tipo de medio electrónico para comunicarse”, señaló.

Los expertos de la Policía analizaron la posible ubicación con sus homólogos del Ejército estableciendo un cuadrante de cinco o seis kilómetros, sobre el Urabá antioqueño, especialmente entre Turbo y Necoclí. Los comandantes de las Fuerzas Militares y el director de la Policía Nacional se reunieron el 15 de octubre, “junto a otros altos mandos para desarrollar lo que llamamos una “burbuja de operación” y se decidió que el 22 de octubre se lanzaría la operación Osiris, cuyo único objetivo era dar captura a Otoniel”, aseguró.

Su accionar delictivo

El accionar delictivo de Otoniel comenzó a finales del siglo XX. Por aquel entonces, pertenecía al Ejército de Liberación Popular (EPL), grupo que se desmovilizó en 1991. Tras eso, formó parte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) comandando al bloque Bernardo Franco. Cuando se dio la desmovilización de las AUC creó el grupo criminal Los Urabeños.

Desde entonces se perfiló como uno de los narcotraficantes más temidos y sanguinarios del país .Sus crímenes desde Los Urabeños derivaron en decenas de solicitudes judiciales. La detención de Úsuga despertó un sinnúmero de reacciones nacionales e internacionales.