
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó este lunes 5 que está dispuesto a “tomar de nuevo las armas” si se concreta lo que calificó como una amenaza ilegítima del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el marco de una escalada verbal sin precedentes entre ambos mandatarios.
La declaración fue parte de un extenso mensaje publicado por Petro en la red social X, un día después de que Trump amenazara a Colombia y atacara al jefe de Estado colombiano, al asegurar que el país es gobernado por “un hombre enfermo que fabrica cocaína” y al sugerir que una operación estadounidense contra Colombia “le sonaba bien”, según declaraciones realizadas a bordo del Air Force One y reproducidas por The New York Times.
“Juré no tocar una arma más desde el Pacto de paz de 1989, pero por la Patria tomaré de nuevo las armas que no quiero”, escribió Petro, exintegrante de la guerrilla M-19, que dejó las armas a finales de los años 80 y participó en la redacción de la Constitución colombiana de 1991.
El mandatario sostuvo que su eventual regreso a las armas sería una respuesta a una acción directa contra su gobierno o su detención, escenario que, según advirtió, “desataría al jaguar popular”.
Hoy veré si las palabras en inglés de Trump se traducen como dice la prensa nacional. Por tanto, más tarde las responderé hasta saber lo que significa realmente la amenaza ilegítima de Trump.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) January 5, 2026
En cuanto al señor Rubio que desliga autoridades del presidente y dice que el…
Advertencia a Estados Unidos y a las Fuerzas Armadas
En su mensaje, Petro reafirmó su condición de comandante supremo de las Fuerzas Militares y de Policía, cargo que —subrayó— emana de la Constitución. También lanzó una advertencia directa a la cúpula castrense:
“Todo comandante de la fuerza pública que prefiera la bandera de EE. UU. a la bandera de Colombia se retira inmediatamente de la institución”, escribió, al tiempo que ordenó a la fuerza pública “no disparar al pueblo y sí al invasor”.
Petro aseguró que ha liderado la mayor incautación de cocaína en la historia, que frenó el crecimiento de los cultivos ilícitos y que impulsa un plan de sustitución voluntaria que ya alcanza 30.000 hectáreas, además de operaciones militares contra enclaves del narcotráfico como El Plateado, en el Cauca.
El intercambio de acusaciones comenzó el domingo 4 de enero, cuando Trump acusó a Petro de estar vinculado al narcotráfico y sugirió que su permanencia en el poder sería corta.
Horas antes, el mandatario colombiano había calificado como “secuestro” la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y había acusado a Washington de violar la soberanía regional.
En su nuevo pronunciamiento, Petro también rechazó señalamientos del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a quien acusó de basarse en información falsa proveniente de sectores colombianos ligados al narcotráfico, y afirmó haber ordenado el retiro de coroneles de inteligencia por presuntamente filtrar datos erróneos contra el Estado.
“No soy ilegítimo, ni soy narco”, insistió Petro, quien defendió su patrimonio personal y dijo confiar en que el pueblo colombiano defenderá su gobierno “frente a cualquier acto violento ilegítimo”.
