
Bogotá, Colombia. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró este martes que escapó de un intento de asesinato cuando volaba en un helicóptero, tras meses de advertencias sobre un supuesto plan de narcotraficantes para matarlo.
El mandatario izquierdista sostuvo que la noche del lunes no pudo aterrizar en el departamento de Córdoba, en el Caribe colombiano, debido a que “temía” que “le iban a disparar” a la aeronave en la que se transportaba.
“Cogimos mar abierto (durante) cuatro horas y llegué a donde no teníamos que llegar”, “escapándome de que me maten”, dijo Petro en una reunión con ministros transmitida en vivo.
Su denuncia ocurre en medio de un pico de violencia que sacude la campaña electoral a tres meses de los comicios presidenciales, en los que por ley no puede buscar la reelección.
Petro asegura que una “nueva junta del narcotráfico” quiere asesinarlo desde su llegada al poder en agosto de 2022.
En ese supuesto complot participan narcotraficantes que viven en el extranjero y guerrilleros como Iván Mordisco, el criminal más buscado del país y al mando de la mayor disidencia de la guerrilla FARC que firmó el acuerdo de paz de 2016.
En Córdoba opera el Clan del Golfo, el mayor cártel del país, que la semana pasada decidió suspender los diálogos de paz luego de que Petro acordara con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzar una cacería para hallar a su cabecilla, alias Chiquito Malo.
Colombia tiene una larga lista de dirigentes de izquierda asesinados, incluidos candidatos presidenciales, por alianzas entre narcotraficantes, grupos paramilitares y agentes del Estado.
Petro, el primer presidente de izquierda en la historia del país, había denunciado en 2024 otro supuesto intento de asesinato en su contra que le impidió asistir a un desfile militar el 20 de julio de ese año.
Durante su campaña, Petro se presentaba en espacios públicos fuertemente custodiado, inclusive sus escoltas cargaban escudos blindados para protegerlo.
El entonces senador opositor aseguraba que un narcotraficante de la región cafetera del país quería asesinarlo.
Senadora secuestrada
La senadora indígena Aida Quilcué fue secuestrada el martes en una zona guerrillera del suroeste de Colombia en medio de un repunte de violencia política en plena época electoral, informó el presidente Petro.

La política de 53 años fue raptada en el departamento del Cauca, una región conflictiva y cocalera controlada por las disidencias de las FARC que se apartaron del acuerdo de paz de 2016.
El pueblo indígena nasa, al que pertenece Quilcué, está fuertemente amenazado por los grupos ilegales.
“Donde no la suelten es un grito de guerra contra todos los indígenas del Cauca y del país”, dijo Petro. “Ojalá se resuelva rápido”, “porque si no, han cruzado una línea roja”, añadió. La senadora fue “interceptada a la 13H00” locales.
Quilcué viajaba en una camioneta junto a sus dos escoltas, dijo su hija Alejandra Legarda en Caracol Radio.
“La guardia indígena reporta que llegó al lugar y halló la camioneta donde viajaba la senadora, pero sin personas en el interior. Se continúa la búsqueda”, precisó en X el ministro de Defensa, Pedro Sánchez.
Quilcué pertenece al movimiento oficialista Pacto Histórico, que llevó por primera vez en 2022 a un presidente izquierdista al poder. Durante la campaña en octubre de ese año, la política denunció un atentado en su contra cuando postulaba como senadora.
Ataviada habitualmente con pañuelos y diademas rojas y verdes, colores distintivos del pueblo nasa, Quilcué es una importante líder social. Defiende los derechos de los pueblos indígenas, la autonomía territorial y el legado cultural.
Ganó el premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia en 2021, en uno de los países más mortíferos del mundo para defensores de derechos humanos y ambientales.
Cientos de municipios en Colombia corren peligro de violencia electoral y presiones de grupos armados para influir en las elecciones legislativas y presidenciales de este 2026, advierten organismos como la Misión de Observación Electoral (MOE).
La semana pasada atentaron contra la caravana de vehículos de un senador en Arauca, región fronteriza con Venezuela. El político no viajaba en la camioneta, pero mataron a dos de sus guardaespaldas.
La justicia condenó a seis soldados por matar en 2008 al esposo de Quilcué, el también líder social Edwin Legarda, en la misma carretera en la que secuestraron a la senadora.
Las alertas están encendidas a pocos meses de las elecciones legislativas del 8 de marzo y las presidenciales el 31 de mayo.

