
Donald Trump anunció la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, tras los bombardeos ejecutados por Estados Unidos e Israel el sábado. El hecho colocó a la República Islámica ante su mayor amenaza desde la revolución de 1979 que derrocó al sha Mohammad Reza Pahlavi.
El presidente estadounidense afirmó en redes sociales que la muerte de Jamenei representó la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recuperara su país, el cual describió como ampliamente destruido en un solo día.
Trump anunció que los bombardeos continuarán por el tiempo necesario hasta que Estados Unidos alcance su objetivo de paz en todo Oriente Medio. También expresó su expectativa de que las fuerzas de seguridad iraníes se unan de forma pacífica a lo que denominó patriotas iraníes para restaurar la grandeza del país.
El mandatario sostuvo que la ofensiva no solo respondió a lo que consideró justicia para el pueblo iraní, sino también para estadounidenses y ciudadanos de otros países que, según indicó, murieron o resultaron heridos por acciones atribuidas a Jamenei.
El gobierno del ayatolá estuvo marcado por la guerra que dejó cerca de 1.000.000 de muertos, por el fortalecimiento de los vínculos con los militares y por el ascenso de la Guardia Revolucionaria, que controla amplios sectores del Estado.
Tras conocerse la muerte del líder supremo, testigos relataron celebraciones en sectores de Teherán. Indicaron que se escucharon gritos y aplausos desde ventanas y que sonó música festiva. Las manifestaciones comenzaron poco después de las 11 p. m. (hora local), según audios e imágenes difundidos en redes sociales.
El régimen de los ayatolás y la sucesión en marcha
Antes de los bombardeos, el proceso de sucesión ya avanzaba en los círculos religiosos. En 2023, Jamenei designó una comisión para evaluar posibles reemplazos. Entre los favoritos figuró el presidente Ebrahim Raisi, quien murió en un accidente de helicóptero en 2024.
El mecanismo se aceleró en junio del año anterior durante la guerra de 12 días con Israel. Entre los nombres mencionados aparecen Mojtaba Jamenei, hijo del líder fallecido, y Hassan Khomeini, nieto del fundador de la República Islámica, Ruhollah Khomeini.
Este escenario depende del respaldo de la Guardia Revolucionaria. Analistas contemplan la posibilidad de un régimen más represivo y contrario a Occidente si sectores radicales asumen posiciones clave, como el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher-Qalibaf. También existe la opción de una apertura gradual si figuras como Khomeini alcanzan el liderazgo. En ambos casos, el sistema quedaría debilitado y con legitimidad cuestionada en las calles.
La Guardia Revolucionaria como poder dominante
Si el actual esquema político colapsa, la Guardia Revolucionaria podría consolidarse como garante del orden. El cuerpo no solo posee capacidad militar. También ejerce poder económico y político. Controla la mitad de las exportaciones de petróleo y participa en comercio y construcción. Varios altos funcionarios provienen de sus filas.
Un gobierno dirigido por comandantes fortalecería el discurso nacionalista y militarista. También reforzaría el control del aparato de seguridad.
Sin embargo, la Guardia no actúa como bloque homogéneo. Existen facciones con prioridades distintas. Esas tensiones podrían obstaculizar un gobierno de transición capaz de responder a las demandas sociales. Además, varios países incluyeron a la organización en listas de grupos terroristas, lo que complicaría un diálogo inmediato. Si mantienen cohesión y ofrecen concesiones, podrían abrir una vía de entendimiento con Washington. El caso de Venezuela se menciona como antecedente tras la captura de Nicolás Maduro.
Riesgo de guerra civil y tensiones étnicas
Las disputas internas y un eventual colapso del gobierno transitorio podrían generar enfrentamientos. No obstante, la existencia de una estructura burocrática consolidada y la limitada disposición de la población a tomar las armas diferencian a Irán de casos como Libia tras la caída de Muammar Kadhafi.
La diversidad étnica agrega presión. En Irán viven más azeríes que en Azerbaiyán y representan el 23% de la población. En un contexto de inestabilidad, Bakú podría intervenir bajo el argumento de protección. Turquía observa con atención ante el fortalecimiento del nacionalismo kurdo presente en zonas iraníes.
En las fronteras con Irak, Pakistán y Afganistán operan movimientos separatistas con elementos armados. También surge la posibilidad de intervención regional o estadounidense para evitar la expansión de la crisis.
El príncipe Reza Pahlevi y la opción monárquica
Reza Pahlevi tenía 18 años cuando su padre abandonó Irán tras la Revolución Islámica. Desde entonces se presenta como heredero del trono abolido en 1979 y como opción para liderar una transición si el régimen cae.
Promueve elecciones y libertad de expresión. No condena los abusos cometidos durante el gobierno de su padre. Aunque aparece en consignas de protesta, analistas señalan que su respaldo interno resulta incierto y que su visibilidad responde a la ausencia de otros líderes opositores. No logró reunirse con Donald Trump.
Sectores minoritarios cuestionan la represión pasada. Su cercanía con Israel genera recelos. En 2025 no condenó ataques israelíes que dejaron más de 1.000 muertos. Algunos aliados defienden el retorno de la monarquía, propuesta que no figura entre las más populares.
Los Muyahidines del Pueblo
La llegada de los Muyahidines del Pueblo (MEK) al poder se considera la alternativa menos probable. El grupo nació en los años 1960 con ideario marxista-islámico. Participó en la Revolución de 1979. Luego enfrentó al nuevo régimen y ejecutó atentados que incluyeron la muerte de un presidente. También combatió junto a Saddam Hussein en la guerra Irán-Irak.
Cuenta con apoyo de parte de la diáspora y de políticos occidentales, en especial en Estados Unidos. Dentro de Irán enfrenta rechazo. Se le acusa de operar como culto con reglas estrictas como el celibato y la restricción de contacto externo. No mantiene coordinación permanente con otros grupos opositores. Aun así, su líder Maryam Rajavi se proyecta como aspirante a la Presidencia tras un eventual fin del régimen.
Crisis económica y presión internacional
Cualquier liderazgo deberá enfrentar la crisis económica en el corto plazo. El rial se ubica en su nivel más bajo y la inflación supera el 50% anual. Las protestas recientes y anteriores tuvieron como trasfondo esa situación.
El alivio de sanciones requiere diálogo con Occidente y compromisos sobre el programa nuclear y actividades militares. Reformas para atraer inversión y reducir trámites dependerán de negociaciones internas y del peso que conserve la Guardia Revolucionaria.
El futuro político de Irán permanece abierto tras la muerte de su líder supremo y en medio de bombardeos que continúan.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
