
Madrid, España. El juicio por corrupción contra el exministro español José Luis Ábalos, antigua mano derecha del presidente Pedro Sánchez y figura clave en su ascenso al poder, empezará el martes 7 de abril en Madrid, una nueva prueba para el líder socialista.
José Luis Ábalos, ministro de Transportes entre 2018 y 2021, está acusado de corrupción, malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y pertenencia a una organización criminal, en este amplio caso que, entre otras cosas, gira en torno a sospechas de contratos irregulares de venta de mascarillas durante la pandemia de covid-19.
Este complejo caso, con múltiples ramificaciones, ha acaparado los titulares de la prensa española durante meses y ha brindado a la oposición múltiples ocasiones para pedir la dimisión de Pedro Sánchez, varios de cuyos allegados están en el punto de mira de la justicia.
Ante el tribunal, José Luis Ábalos, también antiguo número tres del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que se declara inocente, será juzgado junto a su antiguo asistente, Koldo García, y a un empresario, Víctor de Aldama.
La Fiscalía solicita 24 años de cárcel para Ábalos, quien lleva en prisión preventiva desde noviembre de 2025 y que a finales de enero renunció a su escaño de diputado.
En su informe, la fiscalía denunció un “convenio criminal” entre los tres investigados, con “ánimo de enriquecimiento” y “aprovechando el cargo que ostentaba José Luis Ábalos” en el Gobierno para favorecer la asignación de contratos públicos a empresas relacionadas con Víctor de Aldama.
75 testigos y una veintena de expertos
En el Tribunal Supremo de Madrid, la máxima instancia judicial de España, más de 75 testigos y una veintena de peritos subirán al estrado en este juicio que se prevé que dure hasta finales de mes.

Pero los magistrados no juzgarán esta vez las otras ramificaciones de este caso de gran alcance que ha salpicado de rebote a otro antiguo dirigente del PSOE, Santos Cerdán, que había sucedido a José Luis Ábalos como número tres del partido de izquierda.
Él también es sospechoso de corrupción, de nuevo junto a Ábalos y García, pero en otro caso relacionado con la adjudicación de contratos públicos.
Ábalos, Koldo García y Cerdán jugaron un papel esencial en el ascenso de Sánchez al liderazgo socialista en 2017 al imponerse en unas primarias, cuando ya se le daba políticamente por muerto tras una primera breve etapa al frente del PSOE.
Aquel encumbramiento se forjó en una gira en carro por España, por lo que la oposición se suele referir despectivamente a ellos como “el clan del Peugeot”.
En pie de guerra desde hace varios meses, el Partido Popular (PP, derecha) y Vox (extrema derecha) exigen la dimisión del jefe del Gobierno y la convocatoria de elecciones anticipadas, un año antes de que termine la legislatura, algo que Pedro Sánchez ha rechazado en varias ocasiones.
Tras llegar al poder en 2018 a raíz de un gran escándalo de corrupción que derrocó al Gobierno de Mariano Rajoy, el entonces primer ministro conservador, Pedro Sánchez asegura que no sabe nada de este asunto y que el PSOE nunca se benefició de financiación ilegal.
Tras las acusaciones contra Santos Cerdán, el jefe del Gobierno pidió perdón a los españoles y se distanció de los imputados.
Además de sus antiguos compañeros de viaje políticos, Pedro Sánchez lleva meses afrontando la imputación judicial de varios allegados: su hermano David también será juzgado a partir de finales de mayo por tráfico de influencias, y su mujer, Begoña Gómez, está imputada por corrupción en un tercer caso.
Empieza en España el juicio por corrupción contra un exministro clave de Pedro Sánchez.
