Al menos 182 personas murieron durante el paso de la tormenta tropical Tembin que azota desde el viernes el sur de Filipinas, afectando principalmente a la isla de Mindanao, y los servicios de emergencias seguían buscando a decenas de desaparecidos.
Los socorristas sacaron decenas de cadáveres de la crecida de un río, informó la policía, precisando que el balance de muertos ascendió a 182. Otras 153 personas seguían desaparecidas, agregó.
El balance no deja de aumentar. La tormenta provocó inundaciones y aludes de tierra.

Las autoridades locales indicaron por su parte haber recuperado otros 17 cuerpos, más río arriba. “Se alertó sobradamente a la población. Pero como los tifones son poco comunes aquí, los vecinos no nos tomaron en serio”, se lamenta el responsable de la policía de la localidad Salvador, Wilson Mislores.

Una veintena de tifones y tormentas golpean cada año Filipinas, pero Mindanao, la gran isla del sur de unos 20 millones de habitantes, generalmente se salva. Más de 120.000 habitantes de la isla tuvieron que huir de sus hogares.
Policías, soldados y voluntarios trabajan con ayuda de palas para intentar encontrar cuerpos sepultados por el lodo y los escombros.
La tormenta provocó igualmente cortes de electricidad y de comunicación, haciendo más difícil establecer el número de víctimas.
Harry Roque, el portavoz del presidente filipino Rodrigo Duterte, aseguró una ayuda sostenida a las regiones afectadas. Romina Marasigan, la portavoz del Consejo Nacional a cargo de este tipo de catástrofes, habló por su parte de una situación “terriblemente difícil”.
Tembin llega menos de una semana después del paso de la tormenta tropical Kai-Tak que devastó el centro del país, dejando 54 muertos y 24 desaparecidos.

Cientos de personas fallecieron en julio de 2014 al paso del tifón Rammasun, pese a la evacuación de casi 400.000 personas y la paralización de Manila.
Haiyan, uno de los tifones más violentos, golpeó las islas del centro de Filipinas en noviembre de 2013, con vientos de más de 315 km/h. Olas gigantes, como las de un tsunami, devastaron todo a su paso. La catástrofe dejó más de 7.350 muertos o desparecidos.