
Washington. Corea del Norte completó la reconstrucción de un sitio de lanzamiento de cohetes que había comenzado a desmantelar y ya se encuentra “operativo”, según dijeron el jueves expertos estadounidenses, que lo consideraron una “afrenta” a los intentos diplomáticos de Donald Trump de distender la relación con Pionyang.
Basándose en nuevas imágenes tomadas por satélite, dos centros de análisis, el Center for Strategic and International Studies (CSIS) y 38 North afirmaron que las instalaciones de Sohae (o Tongchang-ri) “han vuelto a su estatus operativo normal”.
El miércoles, con base en imágenes tomadas a inicio de marzo, ambos habían informado del comienzo de la reconstrucción del lugar justo antes o justo después de la cumbre de Hanói en la que Trump y el líder norcoreano, Kim Jong Un, fracasaron en alcanzar un acuerdo siquiera parcial sobre el desarme nuclear de la península.
Este jueves al ser consultado sobre el espinoso asunto, el presidente estadounidense se limitó a decir: “Veremos....les haremos saber en aproximadamente un año”.
El miércoles, Trump había expresado que se sentiría “muy, muy decepcionado” por parte del líder norcoreano si se confirmaran dichas informaciones.
No obstante esas revelaciones, Estados Unidos aún cree posible la “desnuclearización definitiva y totalmente verificable de Corea del Norte” antes del fin del mandato de Trump, dijo un alto funcionario de Washington.
Afirmó que la administración reclamará a Pionyang “aclaraciones sobre las razones” para la reconstrucción de se sitio de lanzamiento de cohetes, aunque aclaró que el gobierno aún no ha llegado “a una conclusión sobre lo que está sucediendo allí”.
Según los expertos de 38 North, la rehabilitación de las instalaciones, que incluyen una plataforma de lanzamiento y un lugar para realizar ensayos de motores de cohetes, continuó a “un ritmo muy rápido”.
Horas después de la revelación de los expertos, el Departamento de Estado reaccionó señalando que Estados Unidos puede retomar las negociaciones en breve. “Estamos listos para retomar negociaciones constructivas con Corea del Norte”, declaró el portavoz, Robert Palladino.
Palladino se negó a decir si se habían producido contactos entre Washington y Pionyang desde el fracaso de la reciente cumbre presidencial en Hanói.
Vuelta a la normalidad
La reconstrucción de las instalaciones misilísticas “demuestra que Corea del Norte puede rápidamente, sin dudarlo demasiado, revertir todas las acciones adoptadas para desmantelar su programa de armas de destrucción masiva”, estimó el CSIS.
“Se trata de un desafío para el objetivo estadounidense de una desnuclearización definitiva, irreversible y verificable”, añadió.
Para sus expertos, “las acciones de Corea del Norte son una afrenta a la estrategia diplomática del presidente y manifiestan el enfado norcoreano tras el rechazo de Trump de levantar las sanciones económicas durante su encuentro en Hanói”.
Además puntualizaron que la actividad en el sitio continuó pese al tono conciliatorio utilizado por Trump en relación a Kim tras la cumbre de Hanói y de la decisión estadounidense de reducir los ejercicios anuales que realiza con Corea del Sur, a los que se opone Pionyang.
De hecho, el gobierno norcoreano criticó este jueves los ejercicios y las consideró un “abierto desafío” para la paz en la península coreana.
“Los movimientos de las autoridades militares de Corea del Sur y de Estados Unidos son una violación flagrante de las declaraciones conjuntas de Corea del Norte y Estados Unidos”, sostuvo la agencia de prensa oficial KCNA.
Kim había accedido a cerrar el sitio de Sohae durante una cumbre con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, en Pionyang como una medida para generar confianza y las imágenes de satélite de agosto daban a entender que había trabajadores desmantelando el sitio de pruebas de motores.

Pionyang utilizó el sitio en el 2012 y el 2016 para lanzar satélites.
Expertos occidentales consideran que los lanzamientos revelan el desarrollo por parte de Corea del Norte de misiles intercontinentales capaces de alcanzar Estados Unidos.
La directora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA,) Gina Haspel, manifestó a fines de enero que Corea del Norte seguía con la intención de desarrollar proyectiles de largo alcance pese a las conversaciones sobre desnuclearización con Estados Unidos.
Las relaciones entre Washington y Pionyang, que experimentaron un repunte el año pasado después de meses de amenazas nucleares e insultos intercambiados por Donald Trump y Kim Jong Un, podrían deteriorarse rápidamente a partir de estas informaciones.
Según el director de 38 North, Joel Wit, “depende mucho de la reacción de Estados Unidos”. “El peligro es que se ingrese en un círculo vicioso y cada lado toma decisiones que socavan el proceso en curso desde la primavera” boreal, apuntó.