AFP. 5 junio, 2018

Managua. Nicaragua vive una “tragedia humana” por la represión desatada por el gobierno contra manifestantes que piden la salida del poder del presidente Daniel Ortega y que ha dejado al menos 121 muertos en casi dos meses, dijo este martes un organismo de derechos humanos.

A masked protester runs near a burning barricade in the Monimbo neighborhood during clashes with police, in Masaya, Nicaragua, Saturday, June 2, 2018. More than 110 people have been killed in Nicaragua during clashes between forces loyal to President Daniel Ortega and opposition groups. (AP Photo/Alfredo Zuniga)
A masked protester runs near a burning barricade in the Monimbo neighborhood during clashes with police, in Masaya, Nicaragua, Saturday, June 2, 2018. More than 110 people have been killed in Nicaragua during clashes between forces loyal to President Daniel Ortega and opposition groups. (AP Photo/Alfredo Zuniga)

Adicionalmente, unas 1.300 personas resultaron heridas en la oleada de protestas contra el gobierno de Ortega.

“Esta ya es una masacre, una tragedia humana donde se busca exterminar a todos los jóvenes que piensan diferente o son críticos a una gestión de gobierno”, dijo a la AFP la secretaria ejecutiva del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Marlin Sierra, al dar cuenta del nuevo balance de 121 fallecidos.

Los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden continuaron este martes con un menor fallecido en la turística ciudad de Granada por una herida de bala, según el Cenidh.

El párroco de la iglesia Xalteva de Granada, Wilmer Pérez, dijo al canal 100% Noticias que el menor quedó en medio de un enfrentamiento entre manifestantes y grupos de choque afines al gobierno que trataban de despejar una barricada en esa ciudad, 45 km al sur de la capital.

Desde que comenzaron las protestas el 18 de abril, hay un promedio de 2,5 muertos por día a manos de fuerzas irregulares, como los grupos de choque, paramilitares y efectivos antimotines, denunció Sierra.

Amnistía Internacional (AI) señaló en un comunicado publicado en México que Ortega “no ha mostrado la menor inclinación a poner fin a su política sistemática de represión violenta que ya se ha cobrado más de 100 vidas en menos de dos meses, con un saldo que sube cada día”.

Los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) “no deben darle la espalda al pueblo nicaragüense en su hora de necesidad”, dijo la directora de AI para las Américas, Erika Guevara Rosas, sobre un proyecto de declaración de apoyo al pueblo de Nicaragua que se trata en la asamblea general de esa entidad, en Washington.

El gobierno inicialmente no se pronunció sobre la denuncia de Amnistía Internacional.

A partir del 23 de mayo, cuando la Conferencia Episcopal suspendió el diálogo entre el gobierno y la oposición por falta de consenso sobre la agenda, aumentó la represión, que tuvo su momento más crítico el 30 de mayo, cuando 16 personas murieron durante manifestaciones contra el gobierno por el día de la madre en varias ciudades.

Diálogo paralizado

Tras esas muertes, los obispos católicos anunciaron que no se reanudarán las conversaciones mientras siga la represión contra la población.

Pero en lugar de frenar la represión de parte del gobierno se observó un aumento de la violencia contra la población, como los ataques del fin de semana en Masaya, donde hubo 10 muertos, dijo la activista.

Sierra consideró que la magnitud de esta tragedia va más allá de las muertes porque unas 20 personas quedaron mutiladas, otros quedarán inválidos o con balas alojadas en sus cuerpos por disparos de francotiradores.

“Esta es una tragedia que está causando mucho luto y dolor en la población, en la practica hay un terrorismo de estado”, concluyó Sierra.

La comunidad jesuita centroamericana clamó este martes en El Salvador por retomar el diálogo en Nicaragua para superar la crisis política que vive el país, y denunció amenazas contra el rector de la universidad de esa orden en Managua.

“Nuestra convicción humana, ética y cristiana nos exige compartir, respaldar y defender la vía pacífica para superar el conflicto. El diálogo honesto y la negociación sensata y viable se imponen para lograrlo”, señaló en un pronunciamiento el provincial de la Compañía de Jesús, Rolando Alvarado.

Para Alvarado, Nicaragua está “aún a tiempo de evitar más polarización”, y por ello llamó a organismos internacionales de derechos humanos, a la OEA, la ONU y las universidades jesuitas en el mundo a “respaldar decididamente la salida pacífica” a la crisis.

Un estudiante universitario muestra una pancarta durante la protesta contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, frente a la Universidad Centroamericana, UCA, en Managua, el viernes, 4 de noviembre de 2016, dos días antes de las elecciones presidenciales en las que de nuevo fue reelecto Ortega. AP
Un estudiante universitario muestra una pancarta durante la protesta contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, frente a la Universidad Centroamericana, UCA, en Managua, el viernes, 4 de noviembre de 2016, dos días antes de las elecciones presidenciales en las que de nuevo fue reelecto Ortega. AP

El diálogo en Nicaragua, mediado por la Iglesia católica, fue interrumpido luego de la violenta represión la semana pasada contra manifestaciones celebradas en varias ciudades por el día de las madres.

El provincial centroamericano de los jesuitas también denunció en su pronunciamiento, entregado a la embajada de Nicaragua en San Salvador, amenazas contra el sacerdote José Alberto Idiáquez, rector de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA) de Managua.

En peligro

“Se nos ha informado de fuente fidedigna que la integridad física y la vida misma del padre José Alberto Idiáquez, está corriendo grave peligro”, indicó Alvarado, quien responsabilizó “al gobierno nicaragüense de cualquier agresión o atentado que pudiera sufrir” el jesuita.

Según Alvarado, las amenazas contra el rector de la UCA se originan en su participación en la mesa de diálogo convocada por la Conferencia Episcopal y “por ponerse al lado de los estudiantes”.

Las protestas antigubernamentales en Nicaragua comenzaron el 18 de abril encabezadas por estudiantes contra una fallida reforma a la seguridad social, y se generalizaron a otros sectores como reacción a las muertes de manifestantes.

En tanto, un centenar de miembros de organizaciones feministas protestaron este martes ante la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores salvadoreño para exigir al gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén que “condene” las acciones de represión del gobierno de Daniel Ortega.