Tel Aviv y Ramala. EFE y AFP. Miles de personas se concentraron el sábado en distintas partes de Israel en manifestaciones para mostrar su rechazo a la violencia y exigir al Gobierno que cese la instigación extremista, tras dos días de ataques contra la comunidad gay y contra la familia palestina Darawsha que han conmocionado al país.
“El odio asesino” fue el eslogan de la mayor marcha, convocada por la ONG pacifista Paz Ahora ( Shalom Ajshav ), en la que participaron más de 3.000 personas en la plaza Rabín de Tel Aviv, donde se leían pancartas con mensajes como “La incitación de la derecha asesina”, “Este es el precio del terrorismo” o “Cuando no hay paz, viene la guerra”.
Los asistentes guardaron un minuto de silencio para recordar al bebé Alí Darawsha, muerto el viernes cuando colonos judíos incendiaron su vivienda en un ataque en el que sus padres y hermano de cuatro años resultaron heridos de gravedad.
Abierta denuncia. El jefe de la oposición y líder laborista, Isaac Herzog, calificó los hechos de “pogromo judío” y aseguró: “Lloramos por el bebé y lloramos por la familia y rezamos al Dios que todos compartimos. El terrorismo es terrorismo y punto. Los terroristas son terroristas y punto. Tiendo la mano al pueblo palestino y a sus dirigentes (...) y les pido que hagamos la paz”.
En unas palabras dirigidas a los sectores más extremistas, Herzog señaló: “No nos callaremos; los enviaremos a la cárcel. Desde hace años venimos escuchando este tipo de reacciones. No les permitiremos arruinar el Estado”, y llamó a la extrema derecha del país a “hacer un examen de conciencia profundo”, antes de hacer un repaso a varios sucesos de odio e instigación.

“Si yo estuviera en la posición del primer ministro, le diría al shabak (servicio de Inteligencia interno) y los organismos de seguridad que luchen contra el terrorismo judío como lo hacen con el islamista”, remachó.
También hubo concentraciones en el centro de Haifa, con el eslogan “Contra los crímenes de la ocupación” y en Jerusalén, en la plaza Sion.
El sábado también hubo escaramuzas entre palestinos y el Ejército en Cisjordania.
El funeral de una de las tres víctimas, Laith Jaldi, de 14 años, alcanzado mortalmente por un disparo del Ejército israelí, degeneró en enfrentamientos por la tarde. Decenas de jóvenes del campo de refugiados de Al Jalazun, en los alrededores de Ramala, lanzaron piedras a los soldados, quienes replicaron con granadas de gases lacrimógenos y balas de goma.
Fuera de la Cisjordania ocupada se registraron choques en diferentes zonas, manifestaciones a causa de la violencia de la víspera que se convirtieron en enfrentamientos entre jóvenes y soldados, indicó un responsable de seguridad palestino.
Este nuevo estallido de violencia comenzó el viernes al amanecer, cuando hombres enmascarados lanzaron cocteles molotov por la ventana de una casa de un poblado palestino en el norte de Cisjordania.
Alí Darawsha, de 18 meses, murió quemado vivo. Sus padres, Saad y Riham, y su hermano, Ahmed, de 4 años, se encuentran entre la vida y la muerte.