AFP. 28 agosto, 2018
Soldados estadounidenses participaban en una maniobras militares con sus pares surcoreanos (derecha), el 12 de marzo del 2016 en Pohang.
Soldados estadounidenses participaban en una maniobras militares con sus pares surcoreanos (derecha), el 12 de marzo del 2016 en Pohang.

Washington. Estados Unidos anunció el martes que podría retomar los ejercicios militares con Corea del Sur, en una clara señal, junto a la cancelación de una reunión de alto nivel en Pionyang, del estancamiento en las negociaciones para la desnuclearización de Corea del Norte.

"Dimos el paso de suspender varios de los ejercicios militares como una medida de buena voluntad", dijo el secretario de Defensa, Jim Mattis, a periodistas del Pentágono el martes. "No tenemos planes de suspender ninguno más", completó.

La declaración pone nuevamente en cuestión los simulacros bélicos de Estados Unidos y Corea del Sur, considerados una “provocación” por el régimen norcoreano.

El anuncio de Mattis se suma a la cancelación de una cumbre de alto nivel en Corea del Norte, señales que muestran el endurecimiento de Washington en la negociación con Pyongyang para lograr la desnuclearización completa de la península asiática.

Las discusiones llegan después de una histórica cumbre en junio entre el presidente Donald Trump y el gobernante de Corea del Norte, Kim Jong-un, donde los líderes se comprometieron a trabajar en conjunto.

Pero a pesar de la bonhomía de la ocasión, Pionyang ha dado pocos pasos concretos hacia el objetivo declarado de desarmarse y abundan las señales de creciente frustración.

"Vamos a ver cómo van las negociaciones y entonces calcularemos el futuro, cómo avanzamos", subrayó Mattis.

Estados Unidos suspendió algunos ejercicios militares que realizaba con Corea del Sur en junio, como los “Ulchi Freedom Guardian” previstos para agosto, en los que tenían que participar cerca de 17.500 militares estadounidenses.

Un avión EA-18G Growler estadounidense se alistaba para aterrizar en la base aérea estadounidense Osan en Pyeongtaek, Corea del Sur,, el 4 de diciembre del 2017.
Un avión EA-18G Growler estadounidense se alistaba para aterrizar en la base aérea estadounidense Osan en Pyeongtaek, Corea del Sur,, el 4 de diciembre del 2017.

Los próximos ejercicios a gran escala de Estados Unidos y Corea del Sur, conocidos como Key Resolve/Foal Eagle, están programados para la próxima primavera boreal.

Estados Unidos anunció el martes que podría retomar los ejercicios militares con Corea del Sur, en una clara señal, junto a la cancelación de una reunión de alto nivel en Pyongyang, del estancamiento en las negociaciones para la desnuclearización de Corea del Norte.

"Dimos el paso de suspender varios de los ejercicios militares como una medida de buena voluntad", dijo el secretario de Defensa, Jim Mattis, a periodistas del Pentágono el martes. "No tenemos planes de suspender ninguno más", completó.

La declaración pone nuevamente en cuestión los simulacros militares de Estados Unidos y Corea del Sur, considerados una "provocación" por Pyongyang.

El anunció de Mattis se suma a la cancelación de una cumbre de alto nivel en Corea del Norte, señales que muestran el endurecimiento de Washington en la negociación con Pyongyang para lograr la desnuclearización completa de la península asiática.

Las discusiones llegan después de una histórica cumbre en junio entre el presidente Donald Trump y el gobernante de Corea del Norte, Kim Jong Un, donde los líderes se comprometieron a trabajar en conjunto.

Pero a pesar de la bonhomía de la ocasión, Pionyang ha dado pocos pasos concretos hacia el objetivo declarado de desarmarse y abundan las señales de creciente frustración.

"Vamos a ver cómo van las negociaciones y entonces calcularemos el futuro, cómo avanzamos", subrayó Mattis.

Estados Unidos suspendió algunos ejercicios militares que realizaba con Corea del Sur en junio, como los Ulchi Freedom Guardian previstos para agosto, en los que tenían que participar cerca de 17.500 militares estadounidenses.

Las próximas maniobras a gran escala de Estados Unidos y Corea del Sur, conocidos como Key Resolve/Foal Eagle, están programados para la próxima primavera boreal.

No tanto optimismo

El presidente Donald Trump ha apostado mucho en sus conversaciones con Corea del Norte. Incluso se enorgullece de poder hacer tratos y, después de la cumbre de junio, declaró: “Ya no existe una amenaza nuclear de Corea del Norte”.

Pero, la semana pasada, canceló el viaje previsto del secretario de Estado, Mike Pompeo, a Corea del Norte, según los informes, porque recibió lo que los funcionarios estadounidenses consideraron una carta “beligerante” de Kim Yong-chol, vicepresidente del partido gobernante del país asiático.

Vipin Narang, profesor de estudios de seguridad en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, dijo que los recientes hechos son el primer reconocimiento público de que Trump está frustrado con el ritmo de las conversaciones.

Pero señaló que Corea del Norte tiene cartas vitales cuando se trata de establecer el tono de las conversaciones.

La moratoria de Pionyang en misiles y pruebas nucleares podría estar condicionada a que las negociaciones continúen de buena fe, indicó

“Entonces, si todo esto se desmorona, podríamos volver. Kim Jong-un podría hacer algo como lanzar un satélite”, declaró Narang.

El mes pasado, los funcionarios dijeron al diario The Washington Post que Pionyang parece estar desarrollando al menos uno o dos misiles balísticos intercontinentales de combustible líquido.

El trabajo está en curso en una fábrica en las afueras de la capital, en Sanumdong, donde los científicos produjeron los primeros misiles balísticos del Norte capaces de llegar a los Estados Unidos.

Cuando se le preguntó si el Pentágono está de acuerdo con la afirmación de Trump de que la amenaza nuclear de Corea del Norte ha terminado, Mattis señaló la calma de las tensiones que se dispararon el año pasado cuando el presidente estadounidense y Kim intercambiaron ataques personales en medio de una retórica apocalíptica.

“Todo el mundo vio ese progreso cuando los dos líderes se sentaron”, expresó. “También sabíamos muy claramente que iba a ser un esfuerzo largo y desafiante negociar esto, ya que sabían que la guerra comenzó en 1950 y nunca ha terminado”.

Aún así, varios observadores dicen que los diplomáticos estadounidenses creen que Kim no tiene intención de abandonar sus bombas atómicas y está aprovechando su relación con Trump para obtener más concesiones.