París. Cientos de personas fueron detenidas en la tercera noche de disturbios en Francia debido a la muerte de un joven que fue baleado por un policía. La justicia dictaminó prisión preventiva por homicidio voluntario para el oficial involucrado.
En previsión de otra noche turbulenta, el gobierno desplegó 40.000 agentes en todo el país. Hasta este momento, ya se habían realizado al menos 421 detenciones, según fuentes cercanas al ministro de Interior.
Explicaron que la mayoría de los arrestados tienen entre 14 y 18 años.
La violencia estalló el martes en las afueras de París y se extendió a otras partes de Francia después de que Nahel, un joven de 17 años, recibiera un disparo a quemarropa por parte de un agente durante un control de tráfico. El incidente fue captado en video.
Según un informe interno, los cuerpos de seguridad pronosticaron una “generalización” de la violencia en las próximas noches, con “acciones dirigidas contra las fuerzas del orden y los símbolos del estado”, según una fuente policial.

En su primera entrevista desde los hechos, Mounia, la madre de Nahel, dijo al canal France 5: “No culpo a la policía, culpo a una persona: la que le quitó la vida a mi hijo”. El agente de 38 años, acusado de homicidio voluntario y en prisión preventiva, según ella, “vio un rostro árabe, a un joven pequeño, y quiso quitarle la vida”.
Durante el día, Mounia lideró una marcha de protesta en su ciudad, Nanterre, al oeste de París, que terminó en enfrentamientos con la policía, daños a la propiedad urbana y el uso de gases lacrimógenos.
Saqueos en el centro de París
Al caer la noche, la violencia emergió con mayor intensidad. En París, varias tiendas en el centro comercial Halles y la calle Rivoli, que conduce al museo Louvre, fueron “vandalizadas”, “saqueadas” o “incendiadas”, según informó un alto cargo policial.
En Pau, en el suroeste, los manifestantes lanzaron un cóctel molotov contra una comisaría, según informó la prefectura. Y en Lille (norte), un ayuntamiento de distrito fue incendiado y otro apedreado, explicó la alcaldía.
En la noche anterior, se incendiaron comisarías, ayuntamientos, escuelas y automóviles en varias ciudades, dejando un saldo de 180 detenidos y 170 miembros de las fuerzas de seguridad heridos.
El presidente Emmanuel Macron criticó las escenas de violencia “injustificables” contra “las instituciones y la República”, y la primera ministra Élisabeth Borne llamó a “evitar una escalada”.
El gobierno desplegó 40.000 policías y gendarmes, y al menos tres ciudades cercanas a la capital impusieron un toque de queda nocturno. Además, en la región parisina, los autobuses y tranvías dejaron de funcionar a las 9:00 p. m.
El agente pide perdón
Después de la ola de protestas entre enero y mayo debido a la impopular reforma de pensiones, Francia está experimentando un episodio similar debido a la muerte de Nahel, quien desobedeció las órdenes de dos agentes durante un control de tráfico en Nanterre.
Un video publicado en redes sociales muestra a un agente sosteniendo al conductor a punta de pistola y disparándole a quemarropa cuando acelera.
La huida del joven, que ya tenía antecedentes policiales por hechos similares y aún no tenía la edad suficiente para conducir, terminó a unas decenas de metros cuando el coche se estrelló contra un poste. Poco después, falleció a causa del disparo en el tórax.
La justicia decretó este jueves prisión preventiva por homicidio voluntario para el policía sospechoso de efectuar el disparo, según informó la fiscalía, quien consideró que el uso de su arma no estaba legalmente justificado.
Su abogado afirmó que el agente se disculpó con la familia y que estaba “extremadamente conmocionado” por la violencia del video difundido sobre los hechos.
“Las primeras palabras que pronunció fueron para pedir perdón y las últimas palabras que pronunció fueron para pedir perdón a la familia” de la víctima, declaró Laurent-Franck Liénard en la cadena BFMTV.
“Está destrozado, no se levanta por la mañana para matar a gente. No quiso matar”, añadió.
“Siempre se ataca a los mismos”
El drama ha provocado una gran indignación, desde el presidente Macron hasta el futbolista Kylian Mbappé, especialmente cuando la violencia policial es un tema recurrente en Francia, donde 13 personas murieron en situaciones similares a la de Nahel en 2022.
“Siempre se ataca a los mismos, a los negros y a los árabes, a los barrios pobres. Matan a un chico de 17 años así, sin motivo. Esta muerte nos genera odio”, explicó Ayoub, de 16 años, vestido de negro, durante la marcha en Nanterre.
En la memoria colectiva de los franceses perduran los disturbios que estallaron en 2005 en los suburbios de las grandes ciudades, después de que dos adolescentes perdieran la vida electrocutados mientras huían de la policía en Clichy-sous-Bois, al noreste de la capital.
El gobierno del entonces presidente conservador Jacques Chirac decretó el estado de emergencia, una medida que tanto la derecha como la extrema derecha están pidiendo también en estos momentos, aunque las autoridades no la contemplan por el momento.
El ejecutivo se enfrenta a una situación delicada después de que sus críticas en la víspera causaran malestar entre los sindicatos de policía, y busca combinar la firmeza ante los disturbios con un apaciguamiento para evitar que la tensión se intensifique.
