Conflictos

China lanza misiles cerca de Taiwán y Japón en protesta por visita de Pelosi

Ejercicios buscan simular un ‘bloqueo’ de la isla e incluyen ‘el asalto de objetivos en el mar, el ataque de objetivos en tierra y el control del espacio aéreo’

Pingtan. China disparó este jueves misiles que pudieron haber “sobrevolado” Taiwán antes de caer presuntamente en la zona económica exclusiva de Japón, en el primer día de las vastas maniobras militares lanzadas por la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi.

Pese a las advertencia de Pekín, que considera a Taiwán como parte de su territorio, Pelosi hizo una visita relámpago a Taipéi el martes, en la que aseguró que Estados Unidos “no abandonará” a Taiwán. El jueves llegó a Japón, última etapa de su gira asiática.

Para China, la iniciativa de la legisladora demócrata, segunda en la línea sucesoria del presidente Joe Biden, fue una “provocación”. En respuesta, anunció ejercicios militares en las aguas en torno a la isla, que incluyen algunas de las rutas marítimas más transitadas del mundo.

Las maniobras, que empezaron al mediodía, incluyeron “disparos de misiles convencionales” hacia las aguas de las costas orientales de Taiwán, indicó Shi Yi, un portavoz de las fuerzas militares chinas.

El Ministerio taiwanés de Defensa confirmó que el ejército chino había disparado “11 misiles” balísticos de tipo Dongfeng en “las aguas del norte, sur y este de Taiwán”. Además, denunció que 22 aviones militares cruzaron la “línea media” del estrecho de Taiwán, una coordenada no oficial pero que raramente se traspasa, a medio camino entre las costas de China y las de la isla autónoma.

Japón pidió un “cese inmediato” de las maniobras chinas, tras indicar que cinco misiles cayeron presuntamente en su zona económica exclusiva (ZEE) y que cuatro de ellos pudieron haber “sobrevolado la isla de Taiwán”. “Las acciones chinas tienen esta vez un grave impacto en la paz y la seguridad de la región”, declaró el canciller nipón, Yoshimasa Hayashi, al margen de una reunión ministerial de países del sudeste asiático en Camboya.

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, dijo que esperaba que China “no provoque una crisis ni busque un pretexto para aumentar sus operaciones militares agresivas”.

Las maniobras militares chinas, las mayores de las últimas décadas, deben prolongarse hasta el domingo. Expertos militares citados por el Global Times, un medio oficial del gobierno comunista chino, adelantaron que estas maniobras serían de una envergadura “sin precedentes”, porque los misiles sobrevolarían Taiwán por primera vez.

Pekín defendió los ejercicios, así como otras maniobras realizadas los últimos días, como “justos y necesarios” y culpó a Estados Unidos y sus aliados de la escalada. “En la actual polémica por la visita de Pelosi a Taiwán, Estados Unidos es el provocador y China la víctima”, declaró la portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores.

Una fuente militar china dijo a la AFP que los ejercicios se realizan “en preparación para un combate real”. “Si las fuerzas taiwanesas entran en contacto con el EPL (Ejército Popular de Liberación) y accidentalmente disparan un arma, el EPL tomará medidas severas y todas las consecuencias estarán del lado taiwanés”, agregó la fuente.

Los ejercicios buscan simular un “bloqueo” de la isla e incluyen “el asalto de objetivos en el mar, el ataque de objetivos en tierra y el control del espacio aéreo”, según la agencia oficial Xinhua.

Las autoridades de la isla condenaron las maniobras, calificándolas de “un acto irracional que quiere desafiar el orden internacional”. La hipótesis de una invasión de Taiwán, con 23 millones de habitantes, es poco probable. Pero, desde la elección en el 2016 de la actual presidenta, Tsai Ing-wen, las amenazas para llevarla a cabo van en aumento.

Tsai, que pertenece a un partido independentista a diferencia del gobierno anterior, se niega a reconocer que la isla y la parte continental forman parte de “una misma China”. Estos últimos años, las visitas a Taipéi de responsables y legisladores extranjeros se multiplicaron, lo que aumentó la indignación de Pekín.

Como respuesta, China busca aislar a Taiwán a nivel diplomático e incrementa la presión militar contra la isla. Sin embargo, analistas dijeron a AFP que China no quiere escalar la situación más allá de su control, al menos por ahora. “Lo último que quiere Xi es que estalle una guerra accidental”, estimó Titus Chen, profesor asociado de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Sun Yat-Sen de Taiwán.

Pero, para Amanda Hsiao, analista de China para el International Crisis Group, “el anuncio de los ejercicios militares chinos representa una clara escalada de la actual base de actividades militares chinas alrededor de Taiwán y de la última crisis en el estrecho de Taiwán de 1995-1996. Actuando así, Pekín indica que rechaza cualquier soberanía de las autoridades taiwanesas”, agregó.

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