
Once personas murieron este sábado en bombardeos israelíes contra dos localidades del sur de Líbano. Entre las víctimas hay tres niños y dos mujeres, según informó el Ministerio de Salud libanés.
Los ataques alcanzaron Ansar y Deir Zahrani. Siete personas murieron en Ansar, entre ellas los tres niños y las dos mujeres. En Deir Zahrani murieron otras cuatro personas y 17 resultaron heridas.
El ejército israelí afirmó que los bombardeos fueron una respuesta a lo que calificó como una “vulneración grave del acuerdo por parte de Hezbolá”. Según las fuerzas israelíes, el grupo atacó a sus efectivos en la zona de seguridad pactada.
La Agencia Nacional de Noticias libanesa (NNA) informó de un ataque de aviones de combate contra una vivienda en las afueras de Ansar. Otro bombardeo ocurrió en Deir Zahrani, situado a unos 20 kilómetros de esa localidad.
Un periodista de AFP observó en Ansar un edificio destruido y varios automóviles dañados. Los rescatistas sacaban cuerpos de entre los escombros.
Mohamed Saab, dueño de la casa atacada, dijo a AFP que el inmueble era un pequeño hotel turístico.
“Es un pequeño hotel turístico (...) durante todo el año espero los tres meses del verano (...) ¿qué he hecho yo para merecer esto?”, declaró Saab.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, denunció la muerte de civiles y calificó los ataques como una “escalada” que “socava los esfuerzos para restablecer la estabilidad en el sur” del país.
Salam también rechazó que las víctimas en Ansar fueran objetivos militares. “No son ‘infraestructura militar’, y las mujeres y niños muertos no son objetivos militares”, afirmó.
Hezbolá aseguró que los ataques “recibirán una respuesta adecuada” e instó a las autoridades libanesas a abandonar “la humillante vía de las negociaciones directas”.
Los bombardeos de este sábado son los más mortíferos desde el acuerdo alcanzado en junio para frenar las hostilidades entre Israel y Hezbolá.
Hezbolá lanzó cohetes contra Israel en marzo en apoyo a su aliado Irán. Israel respondió con ataques aéreos y una invasión terrestre que, según las autoridades libanesas, han dejado más de 4.300 muertos.
La violencia disminuyó desde la firma, en junio, de un memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán sobre la guerra regional en Oriente Medio. Más tarde ese mismo mes se alcanzó un acuerdo marco patrocinado por Washington entre Líbano e Israel, aunque Beirut continúa reportando ataques israelíes.
El acuerdo marco contempla el desarme de Hezbolá, una retirada gradual de las fuerzas israelíes del sur y el despliegue del ejército libanés en la región, inicialmente en “zonas piloto”. Hezbolá se opone al acuerdo.
Israel y Líbano tienen previsto celebrar una octava ronda de negociaciones directas a principios de setiembre en Roma.
Los bombardeos contra Hezbolá “deberían impulsar las conversaciones y hacerlas más serias, y no lo contrario”, declaró este sábado Doron Spielman, portavoz del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
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