
A partir de este martes 24 de febrero, toda la mercadería por paquetes, envíos postales y servicios de courier desde Costa Rica hacia Estados Unidos paga el arancel del 10%.
La tarifa de aranceles generales de bienes a todos los socios comerciales de Estados Unidos podría incrementarse al 15% si se oficializa el aviso que hizo el presidente Donald Trump, el 21 de febrero, de aumentarla. Hasta este momento, la tarifa que aplica es la del 10% al valor de las mercancías (ad valorem).
El arancel a los envíos y paquetes con valor menor a $800 se definió por medio de una orden ejecutiva en la que Trump mantiene la suspensión de la exención de minimis libre de impuestos que puso en vigencia desde agosto pasado.
La medida afecta especialmente a los consumidores estadounidenses. Aunque también a los pequeños productores y pymes ticas que exportan hacia ese país.
Además, en mayor medida en plataformas internacionales de comercio electrónico, operadores logísticos y courier, especialmente cuando el producto se fabrica en China.
Base legal
En esta ocasión, la referencia para aplicar la nueva disposición es el arancel general a todas las exportaciones de los socios comerciales bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 y tiene un período de vigencia de 150 días.
El arancel incluye los envíos realizados a través de la red postal internacional,
La orden ejecutiva anterior N.º 14324, vigente desde agosto de 2025, tenía como norma la Ley de Poderes Económicos ante Emergencias Internacionales (Ieepa, por sus siglas en inglés) de 1977, que ocupó Trump para imponer los aranceles “recíprocos” a sus socios comerciales, incluido Costa Rica, desde abril de 2025.
Estos aranceles fueron suspendidos tras el fallo emitido por la Corte Suprema de Justicia el 20 de febrero, que consideró que la Ieepa no le daba facultades a Trump para imponer estas tarifas. En reacción, el mandatario estableció los nuevos aranceles en base a la Sección 122 antes referida.
El de minimis es un rango o umbral de valor por debajo del cual una mercancía puede ingresar a un país sin pagar aranceles y, en muchos casos, con trámites simplificados.
Existe para que las aduanas no enfrenten el cobro de impuestos a millones de envíos de bajo valor, explicó Carolina Palma, socia Líder de Impuestos Indirectos de Deloitte.
La nueva orden ejecutiva empezó a regir este 24 de febrero, por lo que prácticamente cualquier envío estará sujeto a impuestos y cargos, sin importar su valor o país de origen. Además, Trump indica que la Corte Suprema no se pronunció con respecto al de minimis.
Por otro lado, la orden ejecutiva establece que los envíos a través del servicio postal internacional (correo tradicional) ahora tienen una tasa arancelaria específica vinculada al arancel establecido el 20 de febrero de 2026.
Washington justifica esta medida como una respuesta a emergencias nacionales relacionadas con el flujo de drogas ilícitas (fentanilo), la crisis en las fronteras y el déficit comercial masivo.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP) recaudará aranceles sobre los envíos movilizados a través de la red postal internacional.
John Fonseca, exviceministro de Comercio Exterior, explicó que con esta orden ejecutiva, incluso las importaciones de bajo valor que normalmente ingresarían a Estados Unidos sin pagar derechos aduaneros, ahora estarán sujetas a aranceles y otros cargos.
Esto incluye mercancías enviadas por correo internacional que, en condiciones normales bajo la ley de minimis, habrían estado exentas de pagar impuestos siempre que su valor fuera inferior a $800.
¿A quiénes afecta?
Palma aclaró que la medida a quien más impacta es a los consumidores en EE. UU., pero también afecta a los pequeños productores pymes que exportan hacia ese país, y en general al comercio electrónico.
El especialista en Aduanas y Comercio, Rodolfo Arce, plantea que se verán afectadas las plataformas de comercio electrónico y marketplaces internacionales como Temu, Shein o vendedores independientes que envían directos desde el extranjero a EE. UU.
Arce estimó que los usuarios finales que compran productos importados de bajo costo pueden experimentar precios más altos, y si son del resto del mundo y usan a Estados Unidos como centro de distribución, sus compras estarán afectas al arancel pertinente.
Paulina Matamoros, consultora de Comercio Exterior de Grant Thornton, explicó que, en primer lugar, afecta a los importadores, que en este caso corresponde a consumidores y minoristas que realizan compras de bajo valor.
Además, a los exportadores de este tipo de productos, es el caso de muchos fabricantes ubicados en China y puede afectar también a los transportistas, ya que los consumidores, al tener que pagar impuestos, pueden disminuir la demanda por compras, lo que reduce la necesidad de estas rutas.
“Esto cambia radicalmente la lógica de importación de paquetes pequeños, impactando la logística, precios de bienes importados y la operativa de comercio electrónico internacional”, planteó Arce.
Por su parte, Stephannie Vargas Alvarado, directora de Comercio Electrónico de Correos de Costa Rica, señaló que la medida tiene mayor impacto en plataformas internacionales de comercio electrónico, operadores logísticos y courier que gestionan envíos de bajo valor.
Vargas apuntó que también podría reducir la competitividad de ciertos modelos de envío de bajo valor e incentiva una mayor formalización de procesos aduaneros.
La Proclama señala que esta suspensión se mantiene incluso si otras órdenes que impusieron aranceles por separado han sido invalidadas, porque se considera necesario para abordar “emergencias nacionales” declaradas previamente.
En ese caso, John Fonseca indicó que las mercancías pagarían el arancel que les corresponde dependiendo del origen del producto. El 10% sería el arancel mínimo, pero si el esquema bilateral (negociaciones de cada país con EE. UU.) contempla otro arancel, se aplica el más alto.
