
Madrid, España. En un ecosistema digital donde la frontera entre la realidad y la simulación es cada vez más difusa, figuras públicas como la cantante Taylor Swift buscan frenar el uso no autorizado de su imagen mediante inteligencia artificial (IA) generativa a través de acciones legales.
No obstante, especialistas en ciberseguridad advierten que estas medidas resultan insuficientes frente al avance de los ‘deepfakes’.
El pasado 24 de abril, por medio de su empresa TAS Rights Management, la artista presentó tres solicitudes ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos para registrar su voz e imagen como marca comercial, con el fin de protegerse del uso indebido en entornos de IA generativa.
En específico, dos de las solicitudes corresponden a muestras de audio destinadas a resguardar su voz: “Hola, soy Taylor Swift” y “Hola, soy Taylor”. La tercera es de carácter visual e incorpora una fotografía de la cantante durante la gira The Eras Tour, con el objetivo de proteger su imagen.
Esta decisión responde a una serie de episodios en los que su figura ha sido utilizada sin autorización mediante IA, desde aplicaciones como los chatbots de Meta hasta la difusión de contenido pornográfico en redes sociales.
Asimismo, durante la campaña presidencial de 2024, el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, divulgó imágenes generadas con IA que sugerían, de forma engañosa, el respaldo de la artista a su candidatura.
Más allá del ‘copyright’
Al intentar registrar sus características como marca, la cantante procura cubrir vacíos legales que el copyright tradicional no contempla, como la protección del estilo o la esencia que replican los algoritmos.
Es decir, la IA genera contenido nuevo que imita a la artista sin copiar una grabación previa. En este contexto, Swift busca recurrir al criterio de “confusión” de marca para plantear reclamaciones legales frente a imitaciones sintéticas.
De este modo, al registrar elementos como vestuario o poses icónicas, pretende enfrentar el uso indebido de su estética mediante avatares no autorizados y, a la vez, sentar un precedente para otras figuras públicas interesadas en resguardar su imagen.
No es suficiente contra los ‘deepfakes’
Sin embargo, expertos en ciberseguridad y en el uso de IA de la compañía Check Point Software Technologies advierten que este blindaje legal “no será suficiente para frenar el impacto directo de los ‘deepfakes’” que ha enfrentado Swift, debido a que la ley “es reactiva frente a la velocidad del algoritmo”.
“Aunque estas acciones legales son pasos históricos”, la tecnología de suplantación exige respuestas en tiempo real, como el marcado de contenido o watermaking, para evitar que “la identidad de las celebridades se use como arma de desinformación masiva”, detalló la firma.
Esto se debe a que registrar una marca comercial no impide la creación de un deepfake, sino que permite emprender acciones legales contra la persona o empresa responsable “una vez que el daño ya está hecho”.
En ese sentido, y dada la rapidez de la IA, el deepfake con Taylor Swift “el daño se propaga más rápido” que cualquier intervención judicial, como subrayó el director técnico de Check Point Software para España y Portugal, Eusebio Nieva.
El especialista también mencionó la campaña que utilizó la imagen de la cantante durante las últimas elecciones en Estados Unidos, la cual alcanzó a “millones de personas antes de que se pudiera contrarrestar de manera efectiva”.
Sistemas de protección reales
Ante este escenario, Nieva sostuvo que la protección efectiva frente al uso no autorizado de imágenes requiere un “enfoque en capas”. Esto implica combinar sistemas de detección, mecanismos que certifiquen el origen del contenido y educación para que los usuarios identifiquen manipulaciones.
“Con nuevas elecciones en el horizonte, el reto no es solo tecnológico o legal, sino de confianza pública en distinguir qué es real y qué no”, afirmó el experto.
En esa línea, desde Check Point recomiendan complementar la vía legal con herramientas como marcas de agua o etiquetas que indiquen si un contenido ha sido generado o modificado con IA, con el fin de evitar la difusión de información engañosa.
El caso de Taylor Swift no es aislado, sino que refleja una tendencia entre artistas y figuras públicas que buscan proteger su imagen. Tal es el caso del actor Matthew McConaughey, quien recientemente registró su conocido eslogan de 1993, “All right, all right, all right”, junto con otras protecciones relacionadas con su voz e identidad.
