Patricia Leitón. 30 julio
"Se va a cumplir la regla (fiscal), no hay margen de pasarme ni un poquito”, dijo la ministra de Hacienda.

El plan de gastos del Gobierno Central para el próximo año tendrá varias novedades: estrenará la regla fiscal, es el primero en el cual las autoridades tienen más flexibilidad para afrontar los destinos específicos y donde se incluirá, por primera vez, el pago del IVA (impuesto al valor agregado) como un gasto de parte de las entidades públicas.

Este presupuesto, que se presentará, a más tardar el 1.° de setiembre, al Congreso, incluye al Poder Ejecutivo (ministerios), Legislativo y Judicial, así como a la Contraloría General de la República y el Tribunal Supremo de Elecciones.

La regla fiscal es un límite al crecimiento del gasto corriente, que son básicamente intereses, remuneraciones y transferencias, los cuales para el 2020 no pueden aumentar, en conjunto, más de 4,67%.

(Video) ¿Cómo se va a cumplir la regla fiscal en el presupuesto del 2020?

La ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, detalló, en una entrevista con este diario, el miércoles 24 de julio, que el aumento en los intereses consumirá casi todo el margen, por lo que el ajuste recaerá principalmente en las remuneraciones y transferencias.

-Un 4,67% es lo que puede crecer el gasto corriente para el 2020, pero el aumento en los intereses, básicamente, consume ese incremento. ¿Cómo van a hacer para mantener sin crecimiento los otros rubros, que son básicamente remuneraciones y transferencias?

-En el caso de remuneraciones, tenemos la dicha de que con la reforma fiscal, hay un cambio en cómo se aplican los incentivos y los pluses que venían corriendo durante años y que básicamente lo que hicieron fue nominalizarse (dar un monto específico y no un porcentaje del salario), es decir, aunque usted haga un incremento en la base salarial, no va a tener el efecto multiplicador que tenía en el pasado.

-Aun cuando en incentivos puedan lograr controlar bastante, todavía les quedaría el ajuste en el salario base.

-No hay margen en la parte de remuneraciones, crecerán levemente, entonces, el ajuste es en transferencias. ¿Por qué se pueden ajustar las transferencias?, básicamente por dos cosas: uno, estamos haciendo un ejercicio importante para poder segregar qué de las transferencias son gasto corriente y qué gasto de capital y que en el pasado, como no había ninguna restricción, se pasaban como una sola transferencia.

Por ejemplo, las universidades tienen un incremento del equivalente a la inflación, pero se estipuló un porcentaje cercano al 10% de esa transferencia que tiene que ir a inversión de capital.

-Para las universidades se acordó un incremento de 2,3%, ¿ese 2,3% es el total o el gasto corriente?

-Es el total y eso significa un presupuesto de más de ¢500.000 millones y, entonces, se dice, de la transferencia completa, un 10% o 12% va a ser dirigida a inversión.

"Lo otro que la ley también tocó son los destinos específicos, ¿en qué sentido? en que si legalmente yo estaba obligada a hacer una transferencia de un monto tal (...), si se requiere para cumplir con la regla fiscal reducir esa transferencia, se puede hacer en el tanto y en el cuanto, se respete, sobre todo en la parte de transferencias sociales, por lo menos el monto del presupuesto del año anterior.

-¿En remuneraciones van a incluir un aumento igual a la inflación o no?

-A las instituciones se les habló de un monto fijo igual y lo que estamos revisando es si eventualmente ese monto fijo puede ser diferenciado, pero no es posible pensar en reconocimiento del costo de vida para todo el nivel salarial, porque haría realmente imposible cumplir la regla fiscal.

-¿Y las otras transferencias? Ahí tenemos el régimen de pensiones del Magisterio, Fodesaf (Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares), Conavi.

-En Conavi, hay mucho de gasto de capital por su propia naturaleza. La más importante es la de las universidades. Del resto de la transferencias, hemos identificado sumas cercanas, tal vez, a los ¢50.000 millones, que se puede precisar, que van a ser para gasto de capital.

-Ahí, entonces, en gasto corriente se cumple la regla.

-Se va a cumplir la regla, ahí no hay margen de me voy a pasar un poquito, la regla se cumple porque se tiene que cumplir.

-El gasto de capital, ¿cómo lo van a tratar?

-En el gasto de capital, dado que el nivel de deuda (del Gobierno Central respecto a la producción) no llega al 60%, hay mucho más oportunidad de crecer, en todo caso va muy en línea con el poder reactivar más la economía.

-Otro renglón importante es educación. La Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas incluye una nueva definición de educación y, en algún momento, usted nos había explicado, que si uno le incluye el INA (Instituto Nacional de Aprendizaje), tengo entendido que la Red de Cuido también, sobrepasa el 8% del PIB constitucional.

-Hay dos reglas constitucionales: en educación, el 8% del PIB y, en el caso del Poder Judicial, el 6% de los ingresos ordinarios. El Poder Judicial ya anda como por el 9%, un 50% por encima, entonces, no es un problema.

“En el caso del MEP (Ministerio de Educación), efectivamente, para el cómputo del 8% lo que se agrega es el presupuesto del INA. Con la posibilidad de agregar el INA y las otras partidas, podemos por lo menos mantener sin crecimiento el presupuesto del MEP, o que lo que crezca sea la transferencia a las universidades”

-En el caso del MEP, ahí está el grueso de la parte de empleo, casi siempre el MEP tiene más plazas, y el Ministerio de Seguridad.

-Históricamente, cuando usted ve el crecimiento de las plazas de los últimos años, excepto el presupuesto del año pasado que si mal no recuerdo se creció en 900 plazas, son años de 3.000, 2.000, cuando son bajas y, este año (para el presupuesto del 2020), no creo que podamos crecer más allá de 400 plazas.

-¿En el MEP?

-En todo, de las cuales normalmente lo absorbe el MEP. Hay una excepción importante porque este año al Tribunal Supremo de Elecciones hay que agregarle lo de las elecciones municipales.

-En el caso del Poder Judicial, que les corresponde el 6% de los ingresos ordinarios y que están cerca de un 9%, pero no significa que se les puede recortar, porque también se tiene que respetar lo asignado este año.

-Lo que se hizo con las instituciones es básicamente: ustedes pueden crecer en tanto, privilegiamos todo lo que sea inversión, pero el límite de crecimiento de gasto corriente suyo es este.

-¿Quién sale sacrificado?

-Lo que sucede es que se ha seguido con todo el proceso de contención de plazas, las plazas que ingresan por reposición de una persona que se pensiona, se retira o fallece, son plazas que ya entran mucho más ajustadas, si son nuevos, entran con las nuevas reglas porcentuales de dedicación exclusiva, por ejemplo y, en el caso particular del Ministerio de Educación, hay no solo el factor de plazas, sino otro que se llama: lecciones, que entra en remuneraciones y que permite de alguna forma lograr algún nivel de ajuste.

-En el 2020, ¿con cuánto financiamiento externo van a contar?

-Del 2019, lo que tenemos ya firmado son los $500 millones de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y los $350 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Tenemos, adicionalmente, la oportunidad de otros $500 el otro año de la CAF, otro de $140 millones o $150 millones en un paquete con la Agencia Francesa de Desarrollo y parte del BID, la posibilidad de usar recursos del BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica) en alguna figura como de garantía, por $300 millones y luego entre Banco Mundial y BID, más o menos podríamos hablar de otros $500 millones, osea, vamos a continuar con la posibilidad de préstamos de apoyo presupuestario.

-Pero, entonces, ¿en el presupuesto del 2020 cuánto iría financiado con recursos externos?

-En el presupuesto del 2020 no lo podemos incorporar, sino está aprobado.