Política Económica

Competencia Perfecta: Ajuste fiscal debe replantearse

La consolidación fiscal enfrenta tres retos: “shock” pandémico, los cambios en el entorno económico y discusión sobre el rol del Estado

10/4/2018. Tibas, estudio Grupo Nacion. Retrato del economista, José Luis Arce. Foto Jeffrey Zamora.
10/4/2018. Tibas, estudio Grupo Nacion. Retrato del economista, José Luis Arce. Foto Jeffrey Zamora. Jeffrey Zamora R

Mucha agua ha corrido desde diciembre de 2018, cuando fue aprobada la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, reforma que contiene los cambios impositivos y en el gasto que dieron forma, luego de años de irresponsables evasivas, bloqueos e infructuosas negociaciones políticas, al urgente ajuste en los presupuestos gubernamentales.

Más allá de la natural erosión que el paso del tiempo provoca sobre la efectividad de las medidas de ingreso y gasto adoptadas, el proceso de consolidación fiscal enfrenta, al menos, tres retos fundamentales que requieren, de manera urgente, que se revise y replantee ―con realismo y seriedad― su hoja de ruta: el impacto del shock pandémico, los cambios en el entorno económico y financiero global y la ausencia de una verdadera discusión acerca de la naturaleza y el rol que se desea cumpla el Estado en la sociedad y que derive en una propuesta honesta de reforma institucional y de frugalidad presupuestaria.

Por una parte, cuando el ajuste fue diseñado ―en sus dimensiones de aumento de la carga impositiva y de contención presupuestaria― no se preveía, evidentemente, el impacto sobre el nivel de endeudamiento gubernamental que implicó el shock pandémico: entre 2020 y 2021, la deuda gubernamental aumentó en más de ocho puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB).

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