La industria de manufactura y los servicios lograron aminorar, en noviembre pasado, la tendencia de desaceleración en la producción de Costa Rica.
El índice mensual de actividad económica (IMAE) y reportó en ese mes un crecimiento interanual de 2,4%. El indicador tenía 12 meses consecutivos de mostrar cada vez menor incremento, según un informe de evolución del IMAE publicado este 11 de enero por el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
Sin embargo, la desaceleración interanual (respecto al mismo mes del año anterior) continúa, pues en noviembre del 2016 el indicador crecía un 4,6%, 2,2 puntos más arriba que la medición más reciente.
El sector industrial reportó un incremento interanual del 3,6%, a noviembre pasado, impulsado por la actividad de las empresas productoras de implementos y dispositivos médicos en el régimen de zonas francas.
Fuera del régimen especial, destacaron las empresas dedicadas a la producción de alimentos como café y carne, según el BCCR.
Las actividades profesionales de servicios tuvieron un aumento en la variación de 5,5% impulsado por los servicios de investigación y desarrollo; las actividades de publicidad y estudios de mercado; y los servicios relacionados con actividades administrativas y de apoyo de oficina.
Para el economista Alberto Franco, la economía costarricense sufrió, en la segunda mitad del 2017, como consecuencia de la subida en el precio del dólar, el alza en las tasas de interés y los anuncios oficiales de la estrechez financiera del Gobierno.
Franco resaltó que el resultado fue que se resintió el consumo y la inversión privada, lo cual generó un menor crecimiento de la producción.
Construcción fue el único sector que se mantuvo en terreno negativo, aunque atenuó la caída y tuvo una variación de -9,6%.
"Este comportamiento (caída) estuvo concentrado en obras con destino privado (-12,8%), cuyo efecto fue compensado parcialmente por el incremento en las obras con destino público (8,2%)", según el Banco Central.
En el informe se explica que la reducción en la construcción privada fue el resultado de las menores obras de edificaciones residenciales.
"Esta contracción quedó de manifiesto con el incremento en la cantidad de proyectos no iniciados y paralizados", se explica en el estudio.
En el caso de la construcción pública, el impulso fue por las obras en universidad, sistemas de abastecimiento de agua potable y alcantarillado sanitario.
