Marvin Barquero. 4 junio
El restaurante tenía 47 años de estar abierto en San Pedro. Su cierre implica que 21 personas se queden sin empleo. Foto: Jeffrey Zamora
El restaurante tenía 47 años de estar abierto en San Pedro. Su cierre implica que 21 personas se queden sin empleo. Foto: Jeffrey Zamora

Casi cinco décadas de historia quedaron detrás de las puertas de Antojitos San Pedro cuando, la tarde de este jueves 4 de junio, el restaurante cerró en forma definitiva, por el impacto de la caída en las ventas a raíz de la pandemia.

Este establecimiento no es parte de la cadena Los Antojitos, por lo cual los restaurantes de ese grupo se mantienen, se apresuró a aclarar la dueña de Antojitos San Pedro, Muni Figueres Facio.

“Hoy estoy triste, hoy tengo que informarle a 21 personas que ya no tienen trabajo, que no los podremos acompañar en su sueño de bienestar, y que no podremos acompañarlos en su esperanza por una vida más próspera. Hoy estoy triste”, expresó Figueres sobre la situación.

La empresaria explicó que en 1972 la familia comenzó con el restaurante en el Paseo Colón y que un año después se trasladó al tradicional sitio en San Pedro, muy cerca de la rotonda de la Hispanidad

Agregó que la tristeza fue muy grande al despedir este jueves a trabajadores que tenían 42, 28 o 27 años de estar en la empresa. La mayoría, dijo, eran de más de 15 años.

Figueres se quejó de la falta de ayuda. Aseguró que fue prácticamente a todos los bancos a solicitar un crédito que le permitiera sostener los gastos de operación (salarios, electricidad, agua, pagos a la seguridad social, impuestos), pero no fue posible.

“La tan anunciada ayuda del Gobierno, con las líneas de crédito para mantenerse, no es tan cierta. Los bancos siguen pidiendo requisitos de acuerdo con la normativa de Sugef (Superintendencia General de Entidades Financiera)”, expresó Figueres, quien fue presidenta de la Cámara Costarricense de Restaurantes y Afines (Cacore).

“Ojalá esto sirva –agregó– para que se flexibilicen esos requisitos, de parte de Sugef y con intervención del Gobierno, pues estoy segura de que muchos empresarios están igual que yo”.

Explicó que obtuvo un crédito privado, con un amigo de la familia, para pagar todas las cargas sociales, las prestaciones y las deudas con proveedores, para salir bien del asunto.

Para finalizar, detalló que la familia no va a poner en venta ni las instalaciones ni el terreno. “Vamos a ver qué pasa; creo que va a ser una larga pausa”, señaló.

La última encuesta de Cacore, al 25 de abril pasado, estableció que 121.000 personas habían perdido su empleo, en 8.550 restaurantes, sodas y bares golpeados por el impacto del coronavirus. La Cámara calcula en 19.000 la cantidad de negocios del sector, algunos de los cuales se mantuvieron abiertos, pero con un movimiento muy reducido.