Javier Suárez, presidente de Davivienda Group, habló, en entrevista exclusiva con La Nación, sobre el impacto que tiene la baja en el tipo de cambio del dólar para los negocios bancarios en Costa Rica.
El tipo de cambio es un tema constante en la agenda económica de Costa Rica, más aún en los últimos cuatro años, en los cuales la moneda nacional se ha apreciado de manera constante respecto a la divisa. Este año, el precio alcanzó mínimos históricos. Al jueves 2 de julio, la divisa se cotizaba a ¢453,88, un 10% menos que el mismo día del año pasado.
Suárez visitó el país para darle seguimiento al proceso de integración de las operaciones de Davibank y Davivienda.
A continuación, una primera entrega de la conversación con Suárez, realizada el viernes 3 de julio en las instalaciones centrales de Davivienda en Costa Rica:
— ¿Nos puede detallar cuál es el motivo de su visita a Costa Rica en esta ocasión?
— El año pasado estuvimos aquí, haciendo el cambio de marca (de Scotiabank a Davibank) y tomando control, Davivienda Group, de la operación de, hasta ese entonces, Scotiabank.
“Tenemos dos operaciones que van de manera paralela. Hemos venido, desde diciembre del año pasado hasta hoy, trabajando intensamente, con más de 1.000 personas involucradas en el proceso de integración en los tres países. Venimos a hacerle un seguimiento a ese proceso con nuestros equipos aquí en Costa Rica”.
— Davivienda registró pérdidas durante los primeros cinco meses de 2026 y Davibank también presentó números rojos. Si bien es un resultado parcial del año, ¿qué factores explican esos resultados? ¿Tienen la misma explicación o responden a cosas distintas?
— Hay un factor absolutamente determinante, que es la tasa de cambio (tipo de cambio). La reevalución del colón genera una pérdida por diferencial cambiario significativa, un poco más en Davivienda que en Davibank.
“Esto porque siempre hemos tenido una intención de tener una posición en dólares, que, en este momento, cuando uno la ve en el corto plazo, genera una pérdida por el diferencial de cambio.
“Si uno elimina ese efecto, las dos operaciones vienen teniendo resultados positivos. Son resultados muy positivos a mitad de año, con una dinámica que viene mejorando en términos de crecimiento de las carteras y en depósitos.
“La dinámica comercial viene muy bien. El tema de resultados es más por un factor exógeno, que es la tasa de cambio. Si uno filtra ese efecto, suponiendo una estabilidad, la capacidad de generar utilidades viene muy bien, con números positivos, de acuerdo al plan”.
— Este año el colón se ha apreciado alrededor del 9% y el tipo de cambio ha alcanzado mínimos históricos. Considerando que ambas entidades tienen una porción importante de su negocio en dólares, ¿qué tan desafiante ha sido operar en este entorno y en medio de una apreciación casi constante en los últimos cuatro años?
— Es desafiante, porque esa dirección de la tasa de cambio termina afectando el resultado por varios caminos. Uno de ellos, por la simple reexpresión de los activos que el banco tiene en dólares, que terminan valiendo menos comparados en colones, hay una pérdida de valor por reexpresión.
“Pero también hay otros, para una operación como esta que tiene parte de sus ingresos en dólares, pero buena parte de sus gastos en colones, estos gastos terminan teniendo un impacto mayor sobre el resultado de la operación.
“Es un tema que no es exclusivo de los bancos. En términos generales, tiene que ver con la competitividad del país, de los costos frente a otros mercados, donde los costos para operar no han subido como han subido en Costa Rica, en buena medida, por la reevaluación.
“Al final del día, sí tiene unos efectos importantes, es retador. Creemos que ya ha pasado el grueso de la reevaluación. Llega un momento en el que eso tiene que encontrar un cierto equilibrio.
“Ha sido una muestra de la fortaleza de la economía del país. Creemos que eso, en el largo plazo, es una buena señal; pero también llega un momento en el que una reevaluación que se siga dando de esa forma termina afectando la competitividad, porque los costos para operar empiezan a subir frente a otros países.
“Al final del día, seguramente se va a llegar a un equilibrio, en donde esa reevaluación no siga con la misma intensidad. Esa es la expectativa que nosotros tenemos”.
— ¿Este tema de la apreciación lo han experimentado en otros mercados donde operan?
— No con esta magnitud. En el caso de Colombia, ha habido una apreciación del peso, pero ha sido después de una devaluación sostenida. Realmente ha sido devolverse frente a una devaluación que tuvimos hace cuatro años.
“Ahora, por temas de confianza y cambios de carácter político, los mercados vienen con una mejora y el peso otra vez se ha reevaluado, estamos alrededor de 3.400 pesos por dólar. En el mercado colombiano estamos experimentando una situación parecida, que creo que es coyuntural.
“El Salvador y Panamá son mercados dolarizados, por lo que el concepto de la tasa de cambio no aplica. En otro mercado donde estamos, en Honduras, ha habido una devaluación reciente tras unos años de estabilidad. Definitivamente, el caso de Costa Rica es el más significativo”.
— ¿Cómo está impactando este comportamiento en el tipo de cambio en la demanda de crédito, el ahorro y las decisiones de sus clientes?
— Los clientes ven, en términos coloquiales, que el dólar está barato. Entonces, desde el punto de vista de inversiones y de reducción de sus pasivos, ven oportunidades para tomar posición en dólares.
“Hemos venido creciendo, las carteras nuestras en dólares vienen creciendo. Algo de esa dinámica sí estamos viendo”.
— Si tuviera que señalar el principal desafío para el negocio bancario en Costa Rica ¿cuál sería? ¿El tipo de cambio, la competencia, la regulación o algún otro factor?
— Yo diría que los tres. El tipo de cambio, que es un tema coyuntural, pero no menor. Es coyuntural, pero se vuelve estructural cuando los costos para operar se quedaron por encima, porque al estar en colones acumulan todo el proceso de reevaluación.
“Los costos para operar, cuando uno tiene ingresos en dólares, son altos. En los temas regulatorios, creemos que debe haber un equilibrio entre la protección del consumidor y la búsqueda de un mercado competitivo. Pero que no se vaya al extremo, en donde se reprime la capacidad para las entidades para generar negocio, porque se limita el apetito e interés por llegar a mercados.
“En términos de competencia, aquí hay jugadores muy valiosos, tanto del sector privado como la banca estatal, que hace también su tarea. Es un mercado donde no la tenemos fácil. Va a ser con mucho esfuerzo, afortunadamente tenemos mucho entusiasmo”.
