Manuel Avendaño Arce. 14 marzo
La construcción de obras públicas cayó un 23,5% en enero del 2020 por los recortes presupuestarios del Gobierno y por los lentos procesos de ejecución. Fotografía: Rafael Pacheco.
La construcción de obras públicas cayó un 23,5% en enero del 2020 por los recortes presupuestarios del Gobierno y por los lentos procesos de ejecución. Fotografía: Rafael Pacheco.

El buen ritmo de recuperación económica que registraba el país desde mayo del 2019 se frenó en los últimos tres meses. Así lo evidenció la producción nacional, medida por el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), publicado la noche de este viernes por el Banco Central de Costa Rica (BCCR).

En enero del 2020 el crecimiento de la producción fue del 2,5% en términos interanuales, esa cifra es mayor al 1,7% registrado un año atrás.

La publicación del Central también muestra que el nivel de crecimiento de la actividad económica se estancó en 2,5% en noviembre y diciembre del 2019 y enero de este año, con lo que se frena la tendencia al alza registrada entre mayo y noviembre del año anterior.

El IMAE de diciembre del 2019 mostró un tasa de variación interanual del 2,8% que no se registraba desde julio del 2018. Sin embargo, la publicación más reciente del índice aclara que el nivel de crecimiento para noviembre y diciembre del año pasado y enero del 2020 fue realmente del 2,5%.

El BCCR aclaró que las cifras de enero todavía no reflejan el impacto económico que ocasionará la propagación del nuevo coronavirus que provoca Covid-19.

Comportamiento por actividades

En enero la mayoría de las actividades económicas del país tuvo tasas de crecimiento superiores a las registradas hace un año.

El agro incrementó su producción (1,7%) por sexto mes consecutivo luego de un largo periodo de diez meses seguidos de decrecimiento. La mejoría se debe normalización de las condiciones climatológicas que favoreció a los cultivos de banano, hortalizas, raíces, tubérculos y arroz.

También influyó un incremento en la producción de los cafetales que estaban en periodo de renovación y al efecto bienal de este cultivo, es decir, a los patrones cíclicos de rendimiento de las plantas que tras años de ofrecer un buen volumen del grano pueden bajar su capacidad, pero luego se recuperan.

Mientras que el crecimiento en las ventas de vehículos, alimentos, medicamentos y productos de cuido personal se tradujo en un aumento del 1,2% para el sector comercio.

La industria de la manufactura también tuvo una variación positiva del 3% (superior en 1,1 puntos porcentuales a la de enero del 2019). El impulso en esta actividad se debe a la mayor producción de implementos médicos y productos alimenticios por parte de empresas que conforman los regímenes especiales (zonas francas).

El crecimiento medio que registró la manufactura entre noviembre y enero supera el promedio de los últimos dos años.

Si se analiza la evolución de este sector por régimen (definitivo vs. especial), se puede observar un crecimiento favorable del 0,5% en el régimen definitivo que en enero del 2019 fue una contracción del 2,7%.

El repunte en la industria manufacturera fuera de zonas francas se explica por una mayor estabilidad de las ventas al mercado centroamericano, aumento en el beneficiado del café y actividades de procesamiento de productos alimenticios.

Cabe destacar que la manufactura representa el 27% del total de la producción de las compañías ubicadas en zonas francas.

En el campo de los servicios el ritmo de crecimiento fue del 3,7% impulsado por tres factores: el incremento en las actividades de enseñanza y salud, sobre todo en el sector público; el aumento de los servicios profesionales, administrativos y de apoyo a las empresas que crecieron; y la mayor demanda por desarrollos tecnológicos y servicios de telefonía celular e Internet.

Construcción golpeada

La construcción continúa inmersa en una coyuntura desfavorable. El IMAE registró una caída del 11,3% en enero del 2020 para este sector, con lo que suma catorce meses seguidos de contracción.

Entre los factores que golpean a esta industria destaca una menor cantidad de construcciones de obra pública (-23,5%) por los recortes a los presupuestos de las entidades gubernamentales y los lentos procesos de ejecución de ese tipo de proyectos.

La construcción con destino privado cayó un 5,3%, pero su nivel de decrecimiento es menor al de hace un año cuando tuvo un nivel de 10,3%.