
A 11 días de dejar su cargo como superintendente de entidades financieras, Óscar Rodríguez cree que el sector financiero local todavía sufrirá más por la crisis económica, pero se llena de orgullo al decir que la banca tica está sana, y puede soportar la crisis.
En la decisión de Rodríguez de dejar su cargo pesó el rechazo de los diputados a su propuesta de que el superintendente cuente con mayor protección legal para enfrentar demandas.
Entre las tareas pendientes citó el proyecto de ley para poder supervisar todas las empresas de los grupos financieros y una iniciativa de resolución bancaria, que permitiría un proceso más expedito para tratar a una entidad con dificultades.
Rodríguez compartió sus opiniones ayer. Este es un resumen.
¿Influye en su decisión de dejar la Superintendencia el hecho de que está cerca de jubilarse? ¿O que en el proyecto de supervisión consolidada no se aprobó la inmunidad para el supervisor?
No es que renuncio. Yo fui nombrado por cinco años y se me vence el plazo el 28 de febrero. Soy una persona del sector privado. Acepté servir al país por cinco años como superintendente, pero ya es hora de buscar retos nuevos.
“Lo segundo, como usted lo menciona, la posición de superintendente, y otras similares, deberían tener algún grado de protección legal, como en otros países. El supervisor financiero es el policía financiero del barrio, y usted no manda a alguien a cuidar el barrio desprovisto de armas.
“Se enfrenta uno a grupos financieros poderosos, que tienen todo un arsenal de abogados, y no es raro que pueda sentir presiones. Es un fuero de protección legal lo que pedimos, no es una inmunidad”.
¿Usted sintió presión?
Yo tuve cuatro o seis demandas ante el Ministerio Público; dichosamente, el Ministerio Público las desestimó todas, o recomendó sobreseimiento.
¿Cuál debería ser el perfil del próximo superintendente?
Que haya sido banquero, porque eso le da conocimiento íntimo del negocio, que tenga un carácter firme y el manejo del inglés.
¿Cómo queda el sistema financiero costarricense?
Cuando iniciamos, en el 2004, encontré un sistema bastante frágil. Yo usé una frase: ‘Aquí nada se ha quebrado porque no ha temblado’. Casi al salir tembló, y tembló fuerte, y vimos cómo los mercados internacionales se cerraron, y bancos de una gran trayectoria cerraron o fueron nacionalizados. En Costa Rica hemos sentido secuelas fuertes, pero la banca está sana”.
¿Qué es una banca sana?
Tiene la suficiente robustez para soportar una crisis y salir con sus indicadores sanos.
“Vimos cómo se cerró el crédito. Veníamos propugnando por una desaceleración del crédito desde principios del 2007, pero nos prestaron oídos sordos.
“El segundo efecto que vimos en el último trimestre (del 2008) fue una contracción de la liquidez. No fue que se desapareció, sino que toda la gente acumuló liquidez.
“El tercer elemento que estamos viendo es un deterioro gradual de los índices de morosidad. No veo una situación crítica. Las acciones que el Gobierno tomó ayudan a que la subida de las tasas no cercene la capacidad de pago”.
¿No veremos subir la morosidad este año?
Lo que vamos a ver es un deterioro gradual de los índices de morosidad, una mucho mayor cautela al otorgar crédito y una pérdida de rentabilidad de los bancos. Pero yo no veo un escenario crítico.
En este contexto, ¿qué procede de parte de la Sugef?
Ajustes menores, para acomodarnos a la circunstancias del momento y hemos venido haciendo, desde que yo inicié, unos 50 ajustes menores.
“Hay temas de fondo en los cuales uno no puede claudicar; por ejemplo, la suficiencia patrimonial, eso le da la estabilidad al sistema financiero en el corto y largo plazo.
“Hay gente que me ha dicho que modifique la normativa para que no muestre la morosidad, pero es como quebrar el termómetro para que el paciente no muestre temperatura”.
Ustedes culpan a los bancos de la expansión del crédito, pero ¿no tuvo la principal responsabilidad el Banco Central al bajar tanto las tasas de interés?
Efectivamente, el cambio de instrumentos cambiarios y la introducción de las bandas cambiarias en algún momento obligaron al Banco Central a desincentivar el ingreso de capital golondrina.
“Si a eso le agregamos que el Banco Central no tenía necesidad de atraer reservas, tampoco tenía necesidad de elevar las tasas. Como una secuela, a menor tasa de interés, mayor apetito por el crédito.
“El segundo elemento es que algunos bancos locales decidieron que la mejor estrategia para enfrentar a una competencia que, supuestamente, iba a ser feroz de parte de la banca internacional, era aumentar su cuota de mercado, y entonces aceleraron el crédito”.
¿Qué reformas legales quedan pendientes?
La primera, la que planteamos en el 2005: lograr la supervisión consolidada, tanto para incluir las offshore , como para incluir otras empresas locales radicadas en Costa Rica que no tienen supervisión, pero que son parte del grupo financiero; por ejemplo, compañías de tarjetas de crédito, compañías de factoreo.
“El segundo tema es el régimen de sanciones (parte del proyecto de supervisión) pues la ley nuestra que es bien pobre en cuanto a sanciones. La idea de un segundo proyecto, que no está redactado, pero quisiera iniciar un diálogo, es la resolución bancaria.
“Tenemos el sistema financiero segmentado en dos partes: la banca que opera en normalidad y la banca que quiebra; debe existir un intermedio de bancos en problemas, en que no todos los activos y pasivos terminen en una intervención.
“Con la propuesta uno podría rápidamente, cuando un banco entra en problemas, tomar los pasivos o activos buenos y trasladarlos a otros bancos en un fin de semana, de manera que, si usted tiene la cuenta suya en un banco X, el domingo le aparece que está en el banco Y (y los inversionistas no sufren un proceso de años para retirar el dinero).
“Un segundo elemento polémico es crear un seguro de depósitos (que cubre a los ahorrantes), pero con un fondo líquido”.
En lo público y lo privado, ¿en qué está desbalanceada la cancha?
El principal factor es la garantía de los depósitos. En ese ejemplo de proyecto de resolución bancaria, una vez que se lograra el consenso político, habría que buscar una convergencia del seguro del estado a la banca pública, que es ilimitado, y el de la banca privada, que tiene cero. Llevaría unos 10 años.
“La segunda es que las entidades públicas solo pueden trabajar con entidades públicas y eso tiene lógica. La tercera es el peaje bancario, en que la banca privada tiene que depositar dineros en banca pública.
“El cuarto elemento es el régimen de contratación administrativa que enfrenta la banca pública, que dificulta la compra de un computador, por ejemplo”.
