Patricia Leitón. 23 agosto
El presidente de la República Carlos Alvarado, y la ministra de Hacienda Rocío Aguilar, firmaron el lunes 22 de julio la Ley No. 9708, que autoriza al Gobierno a emitir títulos valores en el mercado internacional, hasta por $1.500 millones. El Gobierno mantiene la meta de colocar la emisión en el segundo semestre del 2019 debido a la necesidad de presionar menos al mercado interno y permitir una mayor reactivación del crédito. Cortesía Casa Presidencial.
El presidente de la República Carlos Alvarado, y la ministra de Hacienda Rocío Aguilar, firmaron el lunes 22 de julio la Ley No. 9708, que autoriza al Gobierno a emitir títulos valores en el mercado internacional, hasta por $1.500 millones. El Gobierno mantiene la meta de colocar la emisión en el segundo semestre del 2019 debido a la necesidad de presionar menos al mercado interno y permitir una mayor reactivación del crédito. Cortesía Casa Presidencial.

El buen clima internacional que existía hasta hace algunas semanas para los bonos de deuda externa costarricenses está cambiando por factores externos e internos.

En el mundo, está ocurriendo una caída en los precios de los instrumentos de deuda de países emergentes, entre ellos, los de Costa Rica, lo cual implica un incremento en los rendimientos (precio y rendimiento se mueven en direcciones opuestas).

A lo interno, las dificultades para que todo el sector público cumpla con la regla fiscal abona a las dudas de poder lograr la sostenibilidad financiera necesaria para dar mayor seguridad a los inversionistas acerca de la capacidad de pago del país.

Las nuevas tendencias observadas desde este mes no son una buena noticia pues el país se prepara para realizar una nueva emisión internacional de bonos donde el Gobierno busca pagar el menor rendimiento posible para evitar mayores presiones sobre el gasto y por lo tanto sobre el déficit fiscal.

El Gobierno tiene autorizado una venta de eurobonos hasta por $1.500 millones, para este año. Actualmente el Ministerio de Hacienda se encuentra en medio del proceso de selección y adjudicación del asesor legal internacional para esta colocación.

¿Por qué piden más rendimientos?

El analista de mercado internacional Douglas Montero, considera que ante la guerra comercial entre China y Estados Unidos y el temor a una recesión los inversionistas están vendiendo sus bonos de mercados emergentes y se refugian en bonos más seguros, por ejemplo, los del Tesoro de Estados Unidos.

“Lo que está pasando es que con la guerra comercial y la subida (de precio) que han ido teniendo los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a 30 años, incluso operan por debajo del 2%, hay más de $16 trillones en Europa que transan con tasas negativas, inclusive se está hablando de la posibilidad de los rendimientos de los bonos en Estados Unidos lleguen a ser negativos; y eso básicamente porque la gente busca refugio, compra los bonos que consideran que van a tener mejor posibilidad de pago”, comentó Montero.

Freddy Quesada, gerente general de INS Valores, añadió que el principal motivo que ha generado volatilidad en los mercados emergentes y ha afectado el precio de los bonos es el resultado de las elecciones primarias de Argentina del pasado 11 de agosto, en las cuales Alberto Fernández quien tiene como vicepresidenta a Cristina Fernández de Kirchner logró un triunfo holgado sobre Mauricio Macri, el cual es preferido por los mercados financieros.

Para el viceministro de Hacienda, Nogui Acosta, es una combinación donde influyen tanto los factores externos como internos.

“Los mercados internacionales son sensibles a las noticias de la región. La situación en Argentina, y las (noticias) internas, han generado un incremento en los rendimientos solicitados por los inversores. En este sentido esperamos que este comportamiento sea transitorio”, comentó Acosta.

Entre los factores locales, el funcionario consideró que tiene peso la dificultad para aplicar la regla fiscal en todo el sector público, pues la capacidad del repago de los bonos depende de la sostenibilidad fiscal del país.

Pese a que el ambiente ya no es tan favorable, el Viceministro explicó que la colocación de Costa Rica se mantiene para el segundo semestre de este año, por las necesidades de recursos del Ministerio de Hacienda y porque el interés del país es darle espacios a los sectores productivos (al captar recursos en el sector se deja más espacio a nivel interno para prestar a las empresas).

Mercado de bonos da señales de cambio

Durante este mes se han revertido las tendencias y ahora los inversionistas piden mayores rendimientos por los bonos, entre ellos, los de Costa Rica.

FUENTE: MINISTERIO DE HACIENDA Y BOLSA NACIONAL DE VALORES    || INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

Según información suministrada por el Ministerio de Hacienda, en general, los inversionistas están pidiendo un mayor rendimiento por los bonos de países emergentes, según se refleja en el Indicador de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI, por sus siglas en inglés).

Este indicador muestra la diferencia entre los rendimientos que pagan los bonos de los países y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados más seguros.

En el caso de los bonos de Costa Rica, según información proporcionada por la Bolsa Nacional de Valores, el precio del bono que vence en el 2043 alcanzó un máximo este año de 89,74, el 30 de julio pasado; no obstante, a partir de ahí, comenzó a descender hasta llegar a 87,04, el 20 de agosto.

Lo anterior implicó que el rendimiento aumentó de 6,37% a 6,73% en dicho periodo.

¿Por qué son importantes los bonos?

Los bonos de deuda externa son valores que venden los gobiernos a ahorrantes en los mercados internacionales para recoger recursos y con ellos pagar los gastos que no cubren con el dinero recaudado, principalmente de los impuestos (el déficit fiscal).

Costa Rica mantiene, hasta ahora, seis emisiones de bonos internacionales que vencen en los años 2020, 2023, 2025, 2043, 2044 y 2045 y prepara una nueva.

Los bonos, cuando se venden por primera vez, tienen una tasa de interés facial. Estos bonos luego se negocian en el mercado secundario donde se transan por segunda o más veces, y en estas operaciones la tasa puede variar dependiendo del precio.

Así, por ejemplo, si una persona compró un bono de $100.000, a un año plazo, con tasa facial de 5%, ganará $5.000 de intereses.

Si esta persona vende el bono en $95.000 la persona que lo compra recibirá al final del periodo $100.000 más $5.000 de intereses.

De esta forma, la primera persona invirtió $100.000 para obtener $5.000, es decir, tenía un rendimiento de 5%.

El segundo inversionista invirtió $95.000 para obtener $5.000; por lo tanto, su rendimiento se elevó a 5,26% ($5.000 dividido entre $95.000).

Es por eso es que el precio varía en forma inversa al rendimiento.

Las cotizaciones de dichos bonos y sus rendimientos lanzan señales sobre la confianza de los inversionistas en la capacidad de pago del país.