
Un estudio identificó en cuáles zonas de Costa Rica se percibe más dinero ofreciendo alquileres de corta estancia, mediante plataformas como Airbnb y Booking. A la cabeza están tres lugares turísticos de la provincia de Guanacaste con ingresos anuales que superan los $26.000 (más de ¢11,8 millones).
| Destino | Ingreso anual promedio en dólares | Tarifa diaria promedio en dólares |
|---|---|---|
| Cabo Velas / Flamingo–Conchal | 28800 | 346 |
| Tamarindo | 28640 | 336 |
| Nosara | 26100 | 384 |
| Quepos / Manuel Antonio | 25806 | 259 |
| Jacó | 23371 | 306 |
| Cóbano / Santa Teresa–Montezuma | 21300 | 274 |
| Bahía Ballena / Uvita | 17500 | 217 |
| Sardinal / Playas del Coco | 16500 | 214 |
| La Fortuna | 14900 | 151 |
| Cahuita / Caribe sur | 13400 | 126 |
| GAM | 7200 | 61 |
Los dos primeros lugares del ranking, que corresponden a las zonas Cabo Velas/Flamingo Conchal y Tamarindo, están en el cantón de Santa Cruz. El tercer lugar lo ocupa Nosara, en Nicoya.
En estas comunidades turísticas, los alquileres promedio por noche superan los $346 (más de ¢157.000).
De inmediato, aparecen dos de los principales destinos del Pacífico Central: Manuel Antonio, en Quepos, y Jacó, en Garabito.
En donde menos ingresos se obtiene es en la gran área metropolitana (GAM), con un ingreso promedio anual de $7.200 (¢3,2 millones) y una tarifa promedio de $61 por noche (¢27.700).
Así lo determinó el estudio El mercado de alquileres de corto plazo, dado a cononocer por el Centro de Estudios del Turismo (CET).
La GAM tiene la mayor oferta de alquileres de corta estancia y uno de los promedios de ocupación más altos, con un 50%, pero sus unidades de alojamiento son más pequeñas que en las costas.
En Costa Rica hay casi 49.000 inmuebles ofrecidos en plataformas y la tarifa diaria promedio es de $204.
Nosara tiene el nivel de ocupación más alto (53%), seguido de Cóbano/Santa Teresa-Montezuma y la GAM, con 50% cada uno, mientras que la menor ocupación está en Jacó, con 40%.
Alquileres y nivel de ocupación
| Destino | Cantidad de alquileres | Ocupación Promedio |
|---|---|---|
| GAM | 4025 | 50% |
| Jacó | 3786 | 40% |
| Cahuita / Caribe sur | 3779 | 46% |
| Tamarindo | 3598 | 47% |
| Cóbano / Santa Teresa–Montezuma | 2860 | 50% |
| Sardinal / Playas del Coco | 2537 | 48% |
| Bahía Ballena / Uvita | 2184 | 46% |
| Quepos / Manuel Antonio | 1902 | 47% |
| Cabo Velas / Flamingo–Conchal | 1678 | 48% |
| Nosara | 1537 | 53% |
| La Fortuna | 1397 | 44% |
De acuerdo con el CET, la investigación obtuvo datos de AirDNA, AirROI e Inside Airbnb, así como del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
Costa Rica tiene mayor densidad de alquileres de corta estancia que Barcelona

Según el informe, Costa Rica tiene una densidad de alquileres de corto plazo mayor que Barcelona, uno de los principales destinos turísticos del mundo.
En Costa Rica la densidad es de 9,4 unidades por cada 1.000 habitantes y en Barcelona, de 9.
La oferta costarricense también supera la de Belice, con 8,6; Río de Janeiro, con 7,2; Ciudad del Cabo, Sudáfrica, con 5,7; Nueva York, con 3,6, y Ciudad de México, con 3,4.
Sin embargo, está por debajo de las densidades de Mayorca y Hawái, que están en 15,3 y 26,7.
Oferta de alojamientos se duplicó, pero el número de turistas no
De acuerdo con el informe, la oferta de alojamientos en Costa Rica ha crecido más rápido que las llegadas de turistas internacionales. Por ello, el hospedaje tradicional y los alquileres de corto plazo están compitiendo por un flujo de visitantes que no crece al mismo ritmo.
El inventario de alquileres en plataformas se duplicó al pasar de 22.500 a casi 49.000 entre el 2019 y el 2026, mientras que la llegada de turistas pasó de 3,14 millones a 2,94 millones entre el 2019 y el 2025.
Efectos sobre la vivienda local
El estudio dado a conocer por el Centro de Estudios del Turismo señala que, en destinos con oferta habitacional limitada y alta demanda turística, los alquileres de corto plazo pueden contribuir al aumento del valor del suelo y de los alquileres residenciales, lo que incrementa la presión sobre la población trabajadora vinculada a la actividad turística.
Sin embargo, el análisis añade que una proporción importante de las villas y condominios fue construido con fines turísticos, por lo que restringir el inventario no implicaría necesariamente que esas unidades regresen al mercado residencial de largo plazo.
Por tanto, se concluye que, para formular políticas públicas adecuadas, es necesario diferenciar entre vivienda convertida en alquiler de corto plazo y propiedades desarrolladas específicamente para uso turístico.

