
La intensificación del evento climático El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) reduciría la producción agropecuaria de Costa Rica y encarecería alimentos como hortalizas, arroz, frijol, carne y leche.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) precisó a La Nación que la alteración de los patrones de lluvia y temperatura afecta directamente la agricultura, la ganadería, la pesca, los medios de vida rurales y la oferta de alimentos.
Para el organismo, entre los productos de mayor riesgo figuran las hortalizas, los granos básicos, los pastos para la ganadería y otros cultivos de ciclo corto o altamente dependientes de las condiciones climáticas.
Pese al pronóstico, Fernando Vargas, viceministro del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), descartó un escenario de desabastecimiento
Según la más reciente actualización del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), Costa Rica permanecerá en la fase “fuerte” de El Niño hasta setiembre. Posteriormente, el fenómeno alcanzará la categoría “muy fuerte” y se extenderá hasta principios de 2027.
Impacto para los consumidores
El efecto más inmediato para los consumidores sería un aumento en los precios de los alimentos debido a una menor oferta provocada por la caída de la producción.
Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, explicó que el incremento de los precios responde a la escasez generada por los efectos del fenómeno climático.
“La evidencia empírica planteada en un estudio del Banco Central de 2017 confirma que el fenómeno El Niño está asociado con una presión al alza de la inflación en Costa Rica”, explicó Cubero.
Cubero señaló que el impacto suele ser temporal y se concentra en los productos agrícolas y, por ello, golpea con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos. En términos generales, calificó el efecto sobre la inflación como moderado debido a la diversificación de la producción nacional.
Otro efecto estimado es un aumento de entre el 10% y el 15% en la factura eléctrica debido al mayor uso de generación térmica ante la reducción de la producción hidroeléctrica, según proyecciones del economista Víctor Umaña.
Umaña explicó que sus proyecciones se elaboraron con información del Banco Central, pronósticos del IMN, pérdidas registradas durante episodios anteriores de El Niño y otras fuentes internacionales especializadas.
El economista estima que el sector agropecuario y pesquero perderá un 11% de su producción en 2026 y un 14,5% en 2027.
Las mayores caídas se concentrarían en hortalizas de ciclo corto —como cebolla, papa y tomate—, además del arroz de secano, frijol, maíz, pesca marítima y ganadería de carne y leche.
También proyecta incrementos de entre un 15% y un 30% en el precio de los alimentos.
Frente a un escenario de alzas, la alternativa para los comercializadores y consumidores se centra en la importación, planteó Álvaro Monge, especialista en comercio agropecuario.
Las importaciones de algunos bienes agrícolas mantienen una tendencia creciente, de acuerdo, según la Promotora de Comercio Exterior (Procomer). Es el caso del arroz, el frijol, la papa, la zanahoria y el chile dulce, entre otros, de acuerdo con datos comparativos del primer trimestre de 2026 con respecto al mismo período de 2025.
Las principales cadenas de supermercados aseguran que más del 70% de la oferta está garantizada por la producción nacional.
FAO: repercusiones en seguridad alimentaria
La FAO, por sus siglas en inglés señaló que El Niño podría tener repercusiones en la seguridad alimentaria y la nutrición de la población costarricense.
“En el caso de Costa Rica, pueden presentarse afectaciones localizadas y temporales en la oferta de ciertos alimentos, especialmente aquellos más sensibles a la falta de lluvia, las altas temperaturas y la disponibilidad de agua”, respondió el organismo a La Nación.
El Niño se caracteriza por un aumento de las temperaturas, una reducción significativa de las lluvias en varias regiones del país y un incremento de las precipitaciones en el Caribe. Estas condiciones generan efectos adversos en la producción agropecuaria y pesquera.
La FAO identificó como grupos más vulnerables a los niños pequeños, las mujeres embarazadas o en período de lactancia, las personas agricultoras, los adultos mayores y las personas con discapacidad.
Asimismo, indicó que por sus características climáticas y productivas, Guanacaste es la provincia con mayor potencial de afectación. También existen riesgos en zonas rurales del Pacífico Norte y del Pacífico Central.
MAG descarta desabastecimiento
El viceministro del MAG descartó un escenario de desabastecimiento.
“Desabastecimiento no. Por eso se hace el monitoreo correspondiente y se toman las medidas del caso. Si fuera necesario, se realizarían importaciones para garantizar el abastecimiento de alimentos”.
También destacó que el sector agrícola cuenta con herramientas para reducir los riesgos, como la producción bajo invernadero y los cultivos hidropónicos.
Sin embargo, el exministro del MAG, Renato Alvarado, consideró que el país podría enfrentar escasez de algunos productos nacionales, lo que impulsaría los precios y obligaría a aumentar las importaciones, especialmente de hortalizas, arroz y frijol.
Sobre los precios, afirmó que cuando disminuya la producción nacional, los importadores tendrán mayor margen para fijarlos y que sería un precio de oferta y demanda, según estimen ellos.
También prevé afectaciones en la producción de carne debido al deterioro de los pastos, con un comportamiento similar en los precios.
Alvarado agregó que El Niño elevará los costos de producción por la necesidad de invertir más en riego, alimentación del ganado y control de plagas y enfermedades derivadas tanto del déficit como del exceso de lluvias. Esos costos, afirmó, terminarán trasladándose al consumidor.
La Corporación Nacional Arrocera (Conarroz) indicó que El Niño podría afectar algunas cosechas en las regiones productoras de arroz. Por ello, mantiene una estrategia de acompañamiento que incluye asistencia técnica y seguimiento agronómico en todas las zonas arroceras.
Reducción de la oferta de alimentos
Monge añadió que podría disminuir la disponibilidad de granos destinados a la elaboración de concentrados para alimentación animal, lo que elevaría los costos de producción y finalmente los precios al consumidor.
Sin embargo, los productores de leche son optimistas y se preparan para mitigar los efectos de El Niño.
“Esperamos que la producción nacional se mantenga, con posibles afectaciones leves, que esperamos no afecten el abastecimiento nacional de productos lácteos”, reveló Erick Montero, director ejecutivo de la Cámara de Productores de Leche.
Oscar Arias Moreira, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria, evitó hacer una estimación categórica sobre una eventual reducción de la oferta debido a la incertidumbre propia de los fenómenos meteorológicos.
Sin embargo, advirtió que un escenario extremo reduciría la producción, especialmente de cultivos de ciclo corto, como las hortalizas, lo que encarecería el costo de los alimentos para los consumidores.
Por su parte, Abel Chaves, vicepresidente de la CNAA, afirmó que un episodio intenso de El Niño tendría repercusiones en la producción agropecuaria de todo el país.
Explicó que el estrés térmico disminuiría la producción de leche, mientras que el calentamiento del océano reduciría la disponibilidad de productos pesqueros y acuícolas, entre otras afectaciones.
