Esteban Ramírez. 3 diciembre, 2016

San José.

Este año los precios del petróleo fueron benévolos con Costa Rica, país muy dependiente de la importación de hidrocarburos. La cotización promedio del petróleo de Texas en el 2016 ronda los $43 el barril, aunque en ciertos momentos cayó incluso por debajo de los $30.

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Sin embargo, indicios sugieren que esta situación tan favorable para las naciones importadoras podría cambiar en los próximos meses. La reunión que concluyó este miércoles la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), donde se logró el consenso para recortar la producción de crudo con el fin de revertir los bajos precios internacionales, reforzó los pronósticos al alza.

El acuerdo de OPEP solo ratificó una decisión tomada desde setiembre, cuando este grupo de 13 naciones sugirió la posibilidad de reducir la producción en 1,1 millones de barriles diarios, a 32,5 millones.

Semanas más tarde, el Banco Mundial elevó su pronóstico para el precio promedio del 2017, desde $53 el barril, a $55. Este panorama nos plantea un alza de casi 28% en relación con los precios actuales, un ajuste que, de llegar a materializarse, impactaría el cóctel de refinados que compra Costa Rica.

En nuestro país, las actividades más sensibles a este eventual encarecimiento son el transporte (mercancías y personas), la pesca, la electricidad, el gas, la producción de cemento y derivados así como los insumos para la construcción. Además, metales no ferrosos (aluminio y cobre), hierros y aceros.

Todas estas actividades usan combustibles o productos muy dependientes de ellos, como lo muestra la matriz insumo producto del Banco Central, donde se cuantifican las compras y ventas que los sectores hacen entre sí.

Las variaciones en los costos de los combustibles también afectan mercados financieros como el de las divisas, y las mayores compras internacionales de combustibles elevarían la demanda dólares.

La necesidad de moneda extranjera para tales fines sufrió una caída dramática; hace dos años la factura por combustibles acumulaba en setiembre $1.795 millones mientras que este año la suma fue de $873 millones en ese mismo mes.

Claro que hay atenuantes a la vista. El Banco Mundial considera que el acuerdo para influenciar los precios puede ser endeble y de corta duración pues los miembros de la OPEP mantienen criterios antagónicos sobre los plazos y la distribución de las cuotas de recorte. Además, productores fuera de la Organización, como Estados Unidos, con su petróleo de esquisto, mantienen crecimientos abultados en su producción; sin contar con el auge de los biocombustibles.

Costa Rica también concretó un cambio estructural valioso con el desarrollo de una matriz de generación eléctrica compuesta casi en su totalidad por fuentes renovables.

En el 2015, la energía hidráulica y geotérmica aportaron, juntas, el 88% de la producción de corriente y esto reduce la dependencia al bunker .

El próximo año llenar el tanque quizás nos costará un poco más que en el 2016, pero uno esperaría que estas y otras fuerzas juntas mantengan al petróleo alejado de aquellos precios del 2013, de $100 o más.