
El Banco Central de Costa Rica (BCCR) advirtió que el deterioro observado en la cartera crediticia en colones podría estar asociado a problemas de sobreendeudamiento, particularmente en los segmentos de consumo y tarjetas de crédito.
Datos del ente emisor, incluidos en el Informe Anual de Estabilidad Financiera 2025, muestran que el saldo de mora mayor a 90 días y en cobro judicial del Sistema Bancario Nacional (SBN) aumentó interanualmente en moneda nacional un 21,6% en 2024 y un 11,6% en 2025.
En tanto, en moneda extranjera, los incrementos interanuales fueron de 9,6% y 1,7% en ese mismo plazo, respectivamente.
De hecho, la entidad mostraron los mayores incrementos en el indicador de morosidad en 2025 con un 3,3% y un 3%, respectivamente. Esta situación ocurrió luego de que ambos segmentos tuvieran los mayores crecimientos en colocación entre 2022 y 2025.
“Cabe señalar que el comportamiento del indicador de mora amplia y del saldo de la mora en colones (...) sugiere que el deterioro observado en esta cartera crediticia podría responder a problemas de sobreendeudamiento, en particular en los deudores de consumo y tarjetas de crédito”, argumentó el BCCR.
Por su parte, el indicador de mora amplia —capta con mayor precisión el deterioro crediticio— se ha mantenido cercano al 11% en el Sistema Financiero Regulado (SIFR) en los últimos años.
Al desagregar por moneda se evidencia un deterioro en colones. En el SBN pasó de 10,5% a 12,6% entre el cierre de 2023 y diciembre de 2025. Una tendencia similar se observa en el sector cooperativo, donde el indicador aumentó de 11,7% a 13,8% en el mismo periodo.
Usualmente se considera a una persona como sobreendeudada cuando destina más de un 50% de su ingreso al pago de la mensualidad. Sin embargo, para créditos de consumo y tarjeta de crédito se considera cuando asciende al 30%.
Según datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), el monto total del crédito otorgado en el país alcanzó los ¢17,28 billones a diciembre de 2025, de los cuales un 44,6% corresponde a financiamiento de consumo y tarjetas de crédito.
Lectura del sector
El director financiero del Banco Popular, Johnny Monge, explicó que, en general, el comportamiento reciente de la mora debe analizarse dentro de una etapa de normalización del ciclo de crédito, luego de varios años que los hogares y las empresas enfrentaron condiciones extraordinarias asociadas a la pandemia, cambios en tasas de interés, ajustes en ingresos y modificaciones en los patrones de consumo y endeudamiento.
“Si bien la economía ha mostrado condiciones favorables en materia de inflación, crecimiento, empleo y tasas de interés; el deterioro de algunos indicadores de mora, especialmente en moneda nacional y en segmentos como consumo y tarjetas, confirma la necesidad de mantener una gestión crediticia prudente”, señaló Monge.
Para este 2026, la expectativa de algunos bancos es mantener el nivel actual de morosidad, según informó Edna Camacho, asesora económica de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).
“El cambio en algunas variables como el apetito de riesgo, el nivel de empleo e ingresos de las personas, así como el comportamiento de las tasas de interés son variables que podrían variar esta expectativa”, comentó Camacho.
Mayor riesgo
Los créditos de consumo y las tarjetas de crédito presentan un perfil de riesgo más elevado, ya que, por lo general, no están respaldados con garantía real y son altamente sensibles a variaciones en el ingreso disponible. Esto favorece a que estos segmentos materialicen con “mayor probabilidad y rapidez” episodios de atraso y morosidad ante cambios en el ciclo económico o en las condiciones financieras, de acuerdo con la Subgerencia General de Riesgo y Crédito del Banco Nacional (BN).
En particular, el director financiero del Banco Popular dijo que las tarjetas de crédito reflejan con mayor rapidez cambios en los hábitos de consumo, el uso recurrente de líneas de financiamiento y eventuales presiones de liquidez familiar.
En esa línea, el aumento de la morosidad en tarjetas durante 2025 responde, en buena medida, a la desaceleración del crédito, lo que incide en el indicador.
En el caso de los préstamos de consumo, el incremento en la mora también puede estar asociado a un mayor apetito de riesgo por parte de los bancos y a la pérdida de empleo en algunos segmentos de deudores, señaló la asesora económica de la ABC.
Datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) muestran que, a diciembre de 2025, 1,3 millones de personas físicas mantenían deudas en tarjetas de crédito (4,64% más respecto al año anterior), mientras que879.222 tenían préstamos de consumo (sin incluir vehículos ni tarjetas), lo que representa un aumento interanual del 6,1%.
La Subgerencia General de Riesgo y Crédito del Banco Nacional detalló que, “como en toda actividad financiera con componente de riesgo”, se han identificado casos puntuales de sobreendeudamiento. No obstante, se indicó que estos comportamientos no representan la norma general de la cartera, sino situaciones específicas que se gestionan de manera individual, conforme a las estrategias de riesgo de la institución y normativa vigente.
El director financiero del Popular, por su parte, explicó que han observado señales que ameritan seguimiento cercano en algunos segmentos de hogares, especialmente cuando se combinan factores como el uso recurrente de tarjetas de crédito, el aumento en el número de obligaciones, refinanciamientos frecuentes, una alta proporción del ingreso comprometida en cuotas y un menor margen para absorber gastos imprevistos.
Colones vs. dólares
El comportamiento diferenciado de la morosidad entre monedas responde a varios factores.
En moneda nacional, el crédito está más vinculado al financiamiento de hogares y actividades internas, por lo que refleja con mayor claridad las presiones sobre el ingreso disponible, el endeudamiento acumulado y la capacidad de pago de los deudores.
En dólares, en cambio, la mejora observada podría estar relacionada con la tendencia a la baja del precio del dólar en los últimos años, lo que habría reducido la carga financiera de algunos deudores en dicha moneda.
Adicionalmente, el director financiero del Banco Popular consideró que incide la aplicación de criterios más estrictos para el otorgamiento de crédito en moneda extranjera, especialmente para deudores que no generan divisas, lo que tiende a producir una cartera con perfiles de riesgo más seleccionados.
“No obstante, el crédito en moneda extranjera requiere un monitoreo cuidadoso, ya que una depreciación significativa del colón podría modificar la capacidad de pago de los deudores no generadores de divisas”, agregó.
Recientemente, el presidente del Banco Central, Róger Madrigal, advirtió de que el incremento de deudas en dólares entre quienes tienen ingresos en colones puede convertirse en un riesgo para los hogares y el sistema financiero, porque se prevé un alza en el tipo de cambio a raíz del conflicto en Oriente Medio.
¿Cómo salir del sobreendeudamiento?
Para Coopecaja, frente a un escenario de sobreendeudamiento, existen acciones concretas que pueden ayudar a las personas a recuperar su estabilidad financiera.
Entre las principales recomendaciones, destaca la elaboración de un presupuesto mensual, que permita identificar ingresos y gastos, tomar decisiones informadas y detectar posibles fugas de dinero.
Asimismo, se aconseja priorizar el pago de deudas, enfocándose en aquellas con mayores tasas de interés, y evitar la adquisición de nuevos créditos innecesarios mientras se está en proceso de estabilización.
Otra medida sugerida es la consolidación de deudas, ya que unificar las obligaciones puede facilitar su pago y reducir las tasas de interés. Además, se recomienda la creación de un fondo de emergencia que, aunque sea de forma gradual, permita enfrentar imprevistos sin recurrir al crédito.
Finalmente, Coopecaja subrayó la importancia de buscar asesoría profesional para negociar condiciones, reestructurar deudas y evitar situaciones de acoso por cobro.
También recomienda revisar el historial crediticio mediante el reporte del Centro de Información Crediticia (CIC), con el fin de conocer la situación financiera real y tomar decisiones estratégicas.
