La feria del agricultor, en Alajuelita, es objeto de una fuerte discusión desde principios de julio, después de que el alcalde Modesto Alpízar anunciara un cambio de sede y nombre de esta plaza, lo que generó descontento entre los agricultores que venden sus productos a la comunidad, cada sábado.
El punto de inflexión se dio este sábado 22 de julio, ya que Alpízar había informado de que la feria no se permitiría en la vía pública, es decir, en el costado norte y este de la Iglesia, como era habitual, sino que ahora sería en una cancha ubicada en el parque de Alajuelita.
Los agricultores llegaron al lugar original con sus mercancías, pero se encontraron con la presencia de policías, por lo que decidieron ingresar al parqueo de la Iglesia. Según Edwin Vargas, presidente del Comité Regional Central, a los camiones que transportaban los productos les estuvieron colocando partes y haciendo bajonazos de placas.
Alajuelita es el quinto cantón con más habitantes en San José, con 81.012 personas, según datos del Censo 2022; a pesar de eso es el más pequeño en territorio dentro de la provincia (21,5 kilómetros cuadrados), de ahí que su densidad de población sea alta.
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¿Cuál es el conflicto?
A pesar de que la feria del agricultor en Alajuelita está administrada por el Centro Agrícola de Mora (cantón de San José), no se lleva a cabo en ese lugar. Por esta razón, el alcalde y la municipalidad de Alajuelita están solicitando un cambio de administración para que se traslade al centro agrícola de la localidad, donde se realiza la feria.
“Nosotros no tenemos interés en afectar a nadie, a ningún agricultor, aunque no sea de Alajuelita (...). Ellos tendrían el derecho de seguir vendiendo y en eso hemos sido claros, lo único que cambia es la administración, lo demás sigue exactamente igual”, le explicó Alpízar a La Nación, en una entrevista el pasado jueves.

No obstante, los agricultores expresan preocupaciones relacionadas con el amparo de la Ley 8.533, la cual permite la realización de ferias en vía pública, así como situaciones vinculadas al cambio de nombre, ya que Alajuelita tiene regulaciones bajo el nombre de “mercado” y no feria del agricultor.
“Este programa mostró total apertura en el tanto que se ajusten a los requisitos que el programa demanda, que es el mismo requisito al que se someten todas las administraciones de cada una de las ferias, pero en el caso del Centro Agrícola de Alajuelita no ha querido ajustarse a esos requisitos, ni hacer la solicitud, ni a lo que a lo que dicta la Ley 8533 que es la que representa a las ferias de la agricultor”, dijo Edwin Vargas, presidente del Comité Regional Central de Ferias del Agricultor.
“Ellos (Centro Agrícola de Alajuelita) no se han querido regular, han querido adquirir la feria por la fuerza, cambiándole el nombre y administranda con los reglamentos de ellos o, más bien, sin reglamentos”, añadió Vargas.
Sin embargo, desde la Municipalidad se insiste en que el término de mercado comparte las mismas características que una feria, con una única diferencia, según el alcalde, los agricultores generan cerca de ¢3,5 millones por mes que terminan en manos del Centro Agrícola de Mora, cuando en el ayuntamiento de Alajuelita los ayudaron a formarse.
En contraste, el alcalde Alpízar sostiene que a la Municipalidad únicamente le queda la basura, y consideró que ese dinero que pasa al Centro Agrícola de Mora es la mayor preocupación de los agricultores.
Negativa de los agricultores
A pesar de que la Municipalidad señala que había habilitado dos canchas con las condiciones necesarias para realizar la feria, los agricultores, que suman más de 70 personas, decidieron retirarse del lugar este sábado, ya que no están de acuerdo con el cambio propuesto.
Incluso, presentaron recursos por la vía legal. “(Tenemos un par de recursos en vía judicial, uno en la Sala IV, un recurso de amparo, y otro en el Contencioso Administrativo, una medida cautelar; supuestamente ya deberían estar resueltos pero se atrasaron”, explicó el representante de los productores, quien dijo tener más de 30 años de vender en la vía pública.
Vargas aseguró que este sábado, los agricultores dejaron de percibir entre ¢40 y ¢50 millones por la suspensión de la feria. Las partes continúan a la espera de una resolución en medio de la situación que afecta a los vendedores, pero principalmente a la comunidad que acostumbra a comprar sus productos cada semana.
Colaboró el periodista Gustavo Ortega.
