El crecimiento o el descenso de la producción del sector agropecuario en Costa Rica depende de los vaivenes de productos destinados a la exportación, con bienes como banano, piña, café, melón, sandía, leche y carne de res, de acuedo con un análisis del comportamiento del índice mensual de actividad económica para el agro (Imagro), que calcula y pública el Banco Central de Costa Rica (BCCR) de los últimos cinco años.
Esa dependencia se debe a que el rubro denominado “productos agrícolas”, donde se incluye la producción de granos, hortalizas y otros más destinados a consumo interno, prácticamente se ha mantenido estancando desde enero del 2013, incluso con números negativos desde el inicio del 2016, conforme con el comportamiento del Imagro.
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Estos rubros del sector agrícola tienen generalmente protección con aranceles contra el ingreso de importaciones y aún así su comportamiento es errático. El sector afirma que se debe casi en su totalidad a los efectos de fenómenos climáticos.
El BCCR también desglosa dentro del Imagro los productos pecuarios (carnes, huevos, lácteos), así como el resto en un sola categoría. Estos dos presentan una producción inestable, con tendencia a una recuperación en los últimos meses, según las cifras porcentuales interanuales (comportamiento con respecto al mismo mes del año anterior), desde enero del 2013.
El Imagro mide datos mensuales de las cantidades producidas, cosechadas o exportadas de productos agropecuarios en territorio nacional.

Las cifras del Imagro concuerdan con una de las advertencias señaladas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el examen de políticas agropecuarias de Costa Rica. En ese informe, la OCDE advirtió de que la agricultura nacional se divide entre el sector exportador que goza de una buena situación y el sector para consumo interno, caracterizado por una baja productividad y una alta pobreza rural.
La presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), Laura Bonilla, dijo que las cifras respaldan la relevancia del sector exportador agroindistrial. En el 2017, agregó, exportó $2.824 millones y en ese año se logró un aumento del 4% comparado con el 2016. Está conformado por 651 empresas que comercializan 329 productos a 114 destinos y en ese año representó el 26,6 % de las exportaciones nacionales.
Desde finales del 2014 y hasta enero del 2016, tanto el Imagro general como los productos exportables y el “resto” presentaron una etapa de fuerte depresión que los llevó a comportamientos negativos. Los productos agrícolas y los pecuarios se mantuvieron en esa etapa con ligeros comportamientos positivos de producción.
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Efectivamente, la producción agrícola fue afectada en esa etapa por el fenomeno de El Niño en primera instancia. Posteriormente se presentaron los pasos del huracán Otto, a finales de noviembre del 2016, y de la tormenta Nate, a inicios de octubre el 2017. El paso de Otto coincide con la fecha en que el Imagro señala la entrada en negativo del volumen de productos cosechados psrta consumo interno.
Esos fenómenos obligaron al Gobierno a destinar fuertes sumas para ayudar a los productores en las zonas afectadas. Un informe de la Secretaría de Planificación Sectorial Agropecuaria (SEPSA), adscrita al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG),estableció que en el periodo 2014-2017 se destinaron ¢32.769 millones a atender problemas agropecuarios por el impacto de emergencias, en beneficio de unos 25.285 productores.
Los productos agrícolas para exportación tuvieron una notable recuperación productiva a partir de enero del 2016, lo cual arrastró al alza el Imagro en general, pero ahora presentan una descenso en su ritmo de crecimiemto que viene desde el último trimestre del 2017.
Protección en entredicho
Cuestionado acerca del bajo comportamiento de la producción en bienes para consumo interno, pese a su protección contra las importaciones, el presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agrondustria (CNAA), Juan Rafael Lizano, advirtió que en primer término ese escudo contra el ingreso de productos externos baratos es muy relativo. Para explicar eso denunció, por ejemplo, que una multinacional lechera está importando leche en polvo de Noruega o Nueva Zelanda, la reconvierte en Nicaragua y la introduce a Costa Rica como producto originario del país vecino del norte y, por tanto, sin pagar los aranceles o impuestos de entrada.
Según Lizano, también hay una serie de entrabamientos internos en leyes, entre ellos los relacionados con la protección del ambiente y del agua, que vuelven cada vez más difícil y costosa la producción agrícola en Costa Rica.
Incluyó dentro de esos problemas la presa de registro de agroquímicos en el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), que –dijo– no permite utilizar las tecnologías más moderas y amigable con el ambiente, así como los altos de producción en Costa Rica comparativos con la región.
Mientras tanto, el vicepresidente de la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz), Eduardo Rojas, reveló que la producción de ese sector sufrió una muy fuerte caída el año pasado. Dijo que la cosecha pasó de 198.000 toneladas en granza (con cáscara) en el 2016 a apenas 150.000 toneladas en el 2017.
Esa fuerte caída de 48.000 toneladas en solo un periodo presagia problemas a los arroceros, aunque Rojas dice que tienen esperanzas en un posible aumento de los precios internacionales del grano. Esto úlltimo se presentaría si se concretan las advertencias de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acerca de un fuerte impacto de los monzones en la zona arrocera del sudeste asiático, detalló Rojas.
Ante una consulta acerca de la dependencia de la producción agropecuaria de los bienes con fines de exportación, Rojas enfatizó que para nadie es un secreto la caída en el apoyo a quienes cosechan productos para el consumo interno.
Bonilla, por su lado, consideró que es posible mejorar el desempeños de otros subsectores e incluso convertirlos en exportadores. Pero para ello, enfatatizó, es urgente ejecutar un plan de desarrollo agrícola donde la Promotora el Comercio Exterior (Procomer), el Ministerio de Comercio Exterior (Comex), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio del Ambiente y Energía (MINAE) trabajen articuladamente por la promoción del sector agrícola bajo un modelo de sostenibilidad.
Vendrán más problemas
Lizano y Rojas advirtieron que la producción agropecuaria se desacelerará más en los próximos meses, consecuencia de varios factores.
Uno de ellos que está golpeando fuertemente a un sector estrella en el cual se basaba mucho el crecimiento en productos exportables es la caía en los precios de la piña. Según Lizano, la cotización de esta fruta cayó un 50% en los últimos seis meses por la sobreoferta. Esto, dijo, golpeará el ingreso de los productos y, con ello, la producción.
Agregó que los precios del café también se vinieron en picada y están hoy en niveles de hace 20 años. El valor de ese grano cerró ayer a $111,10 por quintal (46 kilos) en la bolsa de Nueva York, principal mercado de referencia. En enero de este año, los precios oscilaban alrededor de los $130 por quintal.
La exportación de follajes, agregó el dirigente Lizano, cayó en un poco más de 10 años de unos 80 contenedores (unos 25.000 kilos cada uno) mensuales a 12 o 15 contenedores cada 30 días.
Ya para terminar de ajustar los problemas, las inundaciones de finales de junio e inicios de julio de este año destruyeron 4.000 hectáreas de banano en la región del Caribe, recordó Lizano. La recuperación de esas plantaciones para entrar de nuevo en producción se tarda entre 9 y 12 meses, según la zona y las condiciones, por lo cual el país verá reducida la cosecha de esa área en ese periodo de tiempo.
“Hay que ponerle mucha atención; esos problemas y el hecho de que ninguna empresa está aumentando área ante la cantidad de requisitos desacelerarán la producción en el sector de productos exportables", concluyó Lizano.
