María Luisa Madrigal. 16 julio
El marchitamiento de las hojas y la caída hacia el tallo es uno de los síntomas del hongo Fusarium raza 4. Fotografía cortesía del SFE.
El marchitamiento de las hojas y la caída hacia el tallo es uno de los síntomas del hongo Fusarium raza 4. Fotografía cortesía del SFE.

La Fusarium raza 4 es considerada la enfermedad más destructiva de las musáceas, la familia de plantas a la que pertenece el banano. Desde principios de los años 90, el hongo que causa esta plaga se identificó en Asia, sin embargo, hasta ahora, no había llegado a América.

Hoy, el continente podría enfrentarse a la primera aparición del agresivo hongo. Colombia puso en cuarentena dos fincas bananeras a la espera de los resultados de los análisis, que determinarán si el Fusarium raza 4 ingresó en el continente.

Mientras tanto, Costa Rica redobla esfuerzos para mantener la enfermedad fuera del territorio nacional, porque una vez adentro, podría tener un impacto devastador en la producción nacional.

El hongo forma, como estructuras de resistencia, unas esporas muy duras que pueden sobrevivir en el suelo entre 20 y 40 años. El proceso tras una sospecha de la presencia del hongo es poner en cuarentena el área sospechosa para evitar la propagación y quemar el producto tras la confirmación de la enfermedad.

Costa Rica no quiere llegar a esas instancias, es por eso que aumentará las medidas que se aplican desde hace varios años.

Barreras de ingreso
La decoloración de los tejidos vasculares es uno de los síntomas de la enfermedad. Fotografía cortesía del SFE.
La decoloración de los tejidos vasculares es uno de los síntomas de la enfermedad. Fotografía cortesía del SFE.

El esfuerzo actual del país se centra en la exclusión, es decir, evitar que el mal entre al territorio nacional. Para esto será necesario aumentar las medidas y protocolos existentes. Uno es estandarizar el uso de pediluvios en las entradas de las fincas bananeras, de acuerdo con Jorge Sauma, gerente general de la Corporación Bananera Nacional (Corbana).

El pediluvio consiste en sumergir en agua los zapatos, antes y después de entrar a las fincas. Esta medida de desinfección en la entrada de la plantación, cobra relevancia porque el hongo se transmite desde la tierra y se puede adherir al calzado de las personas que entren en un terreno infectado.

Sumado a esto se aumentará la fumigación en arco de vehículos en la frontera. La idea, de acuerdo con Sauma, es ampliar el margen en el que se realiza actualmente.

Otra medida es restringir los accesos a las fincas, es decir, que cada plantación tenga un acceso único y que las personas no puedan entrar sin seguir el protocolo establecido.

Sin embargo, las medidas de seguridad ante el peligroso hongo no se limitan a las fincas bananeras o entes relacionados con las plantaciones.

El país colocará unas alfombras especiales en los aeropuertos, para limpiar, desinfectar y secar el calzado de las personas que entren en suelo nacional. Las alfombras estarán en las tres principales terminales aéreas del país y se encuentran en proceso de compra, de acuerdo con Fernando Araya, director del Servicio Fitosanitario del Estado (SFE).

Mejor evitar sorpresas

El 15 de mayo del 2019 el SFE, en conjunto con el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa) y Corbana, realizó un simulacro en Guápiles, para determinar los protocolos a seguir en caso de que el Fusarium raza 4 ingresara en Costa Rica.

Como parte del acto, las autoridades tomaron muestras con las debidas medidas de bioseguridad fitosanitaria, se acordonó la zona de riesgo y las muestras recolectadas se procesaron en laboratorios.

En junio, el SFE publicó una resolución (DSFE 004-2019) con las medidas fitosanitarias específicas para la prevención de la introducción de la marchitez por Fusarium en el país. El documento indica que cada finca productora de musáceas deberá presentar un plan de medidas fitosanitarias y este será auditado anualmente.

Simulacro para atender un caso de Fusarium raza 4, realizado en fincas bananeras, en mayo del 2019. Fotografía cortesía del SFE.
Simulacro para atender un caso de Fusarium raza 4, realizado en fincas bananeras, en mayo del 2019. Fotografía cortesía del SFE.

A esto se suma el decreto 40.364-MAG, publicado en marzo del 2017, en el que se indican las medidas obligatorias de prevención ante la enfermedad. En este se prohíben los productos derivados de musáceas que vengan de lugares con presencia del hongo. El decreto también señala la prohibición de productos de origen vegetal que puedan ser transmisores o de plantas de origen de las musáceas.

“Hasta el momento lo que hay es una alerta y una amenaza de nivel mayor. El país tiene vigente y actualizado el análisis de riesgo de plagas. En el caso de musáceas, ya tiene las dos medidas fitosanitarias correspondientes activas, una para países sin Fusarium y otra con Fusarium”, declaró Araya.

Aunque la enfermedad no tiene ningún efecto hacia la salud humana, si podría generar pérdidas importantes para el país. Los esfuerzos en mantener el hongo fuera de suelo costarricense toman relevancia si se analizan los números del banano en Costa Rica.

El país tiene alrededor de 45.000 hectáreas sembradas de la fruta, exclusivas para exportación. De estas se producen cerca de 120 millones de cajas de 18,4 kilogramos, en un año. La producción de banano genera 40.000 empleos directos, 100.000 trabajos indirectos y más de $1.000 millones al año, de acuerdo con datos de Corbana y el SFE.

Antecedentes difíciles
“El hongo ya lo hemos vivido, al menos una situación muy parecida. En la zona sur había llegado el llamado “Mal de Panamá”, que terminó por eliminar la producción bananera en la zona sur”, declaró Jorge Sauma.
“El hongo ya lo hemos vivido, al menos una situación muy parecida. En la zona sur había llegado el llamado “Mal de Panamá”, que terminó por eliminar la producción bananera en la zona sur”, declaró Jorge Sauma.

“El hongo ya lo hemos vivido, al menos una situación muy parecida. En la zona sur había llegado el llamado Mal de Panamá, que terminó por eliminar la producción bananera”, declaró Sauma.

El Fusarium raza 1 o Mal de Panamá, generó pérdidas de más de 50.000 hectáreas de banano en Centroamérica, en la década de los 50. En Costa Rica, además, significó el cese de la producción en la zona sur del país unos años después y un cambio completo en la variedad de la fruta que se sembraba en el país.

De momento, Colombia oficialmente informó de que puso en cuartentena dos fincas. El Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica (MAG) ya hizo la solicitud formal de información a su homólogo colombiano y están a la espera de la respuesta.

Mientras se tiene una confirmación oficial de si el hongo ingresó al continente, el SFE creó un correo electrónico para que los productores informen si tienen sospechas sobre la presencia del hongo en sus fincas. El correo es: focr4t@sfe.go.cr

“El país está bastante preparado. Se han tomado todas las medidas preventivas para estar atentos a cualquier eventualidad" declaró Araya.