
Una fotógrafa pasó la noche a 4.200 metros de altura, soportó ráfagas de viento que llevaron la temperatura hasta los -28 °C y dedicó 40 horas al procesamiento digital de una sola imagen. El resultado terminó publicado por la NASA como una de sus “Astronomy Picture of the Day” (imagen astronómica del día).
La autora de la fotografía es Angel Fux, astrofotógrafa radicada en los Alpes, quien logró capturar un fenómeno conocido como “doble arco de la Vía Láctea” desde la cima del Dent d’Hérens, una montaña ubicada entre la frontera de Suiza e Italia. Sin embargo, al revisar las imágenes descubrió algo más: un tercer arco luminoso atravesaba el cielo.
La NASA publicó la imagen el 21 de abril bajo el título Three Sky Arches over Snowy Alps (tres arcos celestes sobre los Alpes nevados). En la explicación firmada por un astrónomo profesional, la agencia describe cómo la fotógrafa esperaba registrar dos arcos galácticos visibles durante la misma noche, pero terminó documentando también un arco de luz zodiacal, generado por la dispersión de luz solar sobre polvo interplanetario.
En su blog personal, Fux relata que la expedición comenzó meses antes de tomar la fotografía. La ventana para observar el doble arco de la Vía Láctea ocurre apenas durante unos días de marzo en el hemisferio norte y depende de varios factores simultáneos: luna nueva, cielos despejados, poca contaminación lumínica y una vista panorámica completa del horizonte.
“Hay experiencias que uno planea durante meses y aun así llega sin estar preparado”, escribió la fotógrafa al describir la sensación de quedarse sola en la montaña después de que el helicóptero abandonara la cima.
El proyecto requirió coordinación aérea entre equipos italianos y suizos, además de preparación para escenarios extremos. Fux explica que llevó equipo de supervivencia de alta montaña ante la posibilidad de quedar atrapada en la cima si el helicóptero no podía regresar por las condiciones climáticas.
La expedición ocurrió durante una de las semanas más ventosas registradas recientemente en Suiza. Según relata, las ráfagas complicaron tanto el ascenso como el trabajo fotográfico nocturno. Aun así, mantuvo un cronograma estricto para registrar el movimiento del cielo durante toda la madrugada.
El fenómeno principal que buscaba fotografiar es poco común incluso dentro de la astrofotografía especializada. Durante algunos días de marzo, los dos brazos visibles de la galaxia pueden aparecer sobre el horizonte terrestre en diferentes momentos de la noche: primero el brazo invernal y luego el brazo veraniego, donde se encuentra el centro galáctico.
La sorpresa llegó después. Mientras revisaba las imágenes, Fux detectó un brillo ovalado extremadamente tenue que cruzaba el panorama completo. Se trataba del Gegenschein, también llamado “contrabrillo”, un fenómeno producido por la reflexión de la luz solar sobre partículas de polvo del sistema solar.
Capturar ese efecto suele ser difícil incluso en observatorios astronómicos debido a su baja luminosidad y a la creciente contaminación lumínica terrestre.
En su texto, la fotógrafa advierte que incluso a más de 4.000 metros de altura pudo notar el aumento del resplandor proveniente de ciudades del norte de Italia. “Lo veo cada vez más en mi trabajo”, escribió al referirse a la contaminación lumínica.
La edición final también implicó un proceso inusual fuera de los estándares de fotografía convencional. Fux utilizó archivos FITS, un formato empleado en astronomía científica para conservar mayor información de luz y rango dinámico. El panorama final combina más de 30 segmentos fotográficos, exposiciones múltiples y datos de emisión H-alfa utilizados normalmente para registrar nebulosas. Según detalló, la carpeta final del proyecto ocupó cerca de 300 GB.
