
La fe impulsa todos los años a miles de católicos a caminar decenas de kilómetros para llegar hasta la basílica de Los Ángeles, en Cartago.
No obstante, una caminata tan larga puede pasar la factura, especialmente si la persona no se hidrata de la manera correcta, deja de alimentarse de una forma apropiada y sale al recorrido sin haber hecho un adecuado estiramiento de músculos.
“Hay gente que dice: ‘no quiero tomar agua para no tener que ir al baño a cada rato’, o ‘prefiero no hacer fila para ir al baño y así llegar más rápido’, pero lo cierto es que la hidratación es vital Usted no va a perder el ritmo si no demora mucho tiempo en el baño y se mantiene estirando cada vez que hace un descanso", afirmó la fisioterapeuta Irene González.
¿Pero qué pasa si todo esto lo hago bien y concluyo la peregrinación? ¿Debo hacer algo más antes de regresar a la casa y los días posteriores? La profesional en terapia física explicó que una vez que se llega a la meta, hay que volver a estirar, tal y como sucede al finalizar cualquier sesión en un gimnasio.
Este proceso no puede hacerse a la carrera, se debe hacer con calma, con conciencia de estirar cada músculo, para que así sea eficaz.
Pueden realizarse estiramientos menores durante el día.
“Una vez de regreso en la casa, lo más importante es descansar. Si usted hizo la romería de noche y regresa en la madrugada, descanse mucho, duerma hasta tarde, de ser posible”, destacó González.
La hidratación debe mantenerse
Tomar agua, bebidas o sueros hidratantes es imprescindible durante la romería, pero también después.
“Aunque nos parezca que la distancia no es fue grande como la de otra veces o que esta vez la caminata no nos desgastó tanto como en años anteriores, eso no es excusa para no tomar agua inmediatamente después. Llegue, salude a la Virgen, haga oración, pero hidratarse. Es tan importante como estirar al terminar este ejercicio. Mi recomendación es tomar medio litro, no tiene por qué ser ‘de una sentada’, pero sí tomar esa cantidad antes de emprender el viaje de regreso”, señaló la nutricionista Marianela Molina.
González añadió: “muchas veces el músculo se contractura más porque el cuerpo no está bien hidratado. El músculo necesita agua”.
LEA MÁS: Estas son las novedades para quienes asistan a la romería
¿Qué comer?
Otro de los factores medulares es la alimentación. No es raro sentir mucha hambre una vez finalizada la peregrinación, pero, de acuerdo con Molina, no es aconsejable comer mucha cantidad inmediatamente después.
Ella lo que aconseja hacer es una merienda unos 30 minutos después, y que esta contenga tanto carbohidratos como proteínas. Pan con jamón o queso o unas frutas con yogur pueden ser suficientes. Transcurridas unas dos horas de la caminata, los romeros ya pueden disfrutar de una comida más fuerte.
LEA MÁS: Fe: el simbolismo de la peregrinación
Masajes
González indicó que muchas personas, con muy buenas intenciones se ofrecen a hacer masajes, pero esto no es buena idea si se carece del conocimiento necesario. Y esto también es válido si usted mismo quiere hacerse el masaje.
“Hay gente que cree que entre más duro se haga, mejor y eso no es cierto, o hay quienes se ponen a inventar técnicas y eso tampoco es correcto. Además, hay personas que no deberían recibir masajes, por ejemplo quienes tienen trombosis, cáncer, una herida abierta y presión alta que no esté controlada. Por eso, lo ideal sería buscar a un profesional”, destacó la especialista.
Sin embargo, si usted quiere realizarse algo muy básico, González brindó un consejo.
“Los masajes deben hacerse siempre, siempre, siempre de arriba hacia abajo. Hago de la ingle hasta arribita de la rodilla, me salto la rodilla, y sigo hacia abajo, pero nunca los haga de abajo hacia arriba”.
Finalmente, los días posteriores es buena idea realizar caminatas ligeras, para que el cuerpo regrese a su estado regular.
LEA MÁS: Romeros tempraneros señalan poca seguridad en el recorrido a la Basílica
