
La mañana de este lunes, la revista médica The Lancet publicó los resultados de la fase I y los primeros de la fase II de la vacuna experimental contra el SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19, que desarrollan la Universidad de Oxford en Inglaterra y la farmacéutica AstraZeneca, que fue probada en 1.070 personas.
Además, esta revista también publicó los resultados de otro ensayo clínico en fase II hecho por China y la compañía Cansino Biologics, en 500 personas.
Los resultados sí son alentadores: se produjeron anticuerpos contra el virus en quienes estaban en el grupo que recibió la vacuna, en otras palabras, el sistema inmune sí está respondiendo a esta. Además, los efectos secundarios parecen ser leves e incluyeron fiebre, irritación en el sitio de la inyección y síntomas de gripe.
No obstante, aún falta mucho trabajo para que se tenga un producto definitivo y se pueda hablar de que se tiene, por fin, la tan anhelada vacuna. Para ello hacen falta todavía probarlas en mayor cantidad de personas, ver cómo se comporta en estas y darles un seguimiento durante un tiempo.
Este ya es todo un avance en términos de una cercanía a una vacuna, pero no la garantiza.
Sin embargo, ya el trabajo continúa, Oxford ya empezó su siguiente fase: probarla en 37.000 personas de Reino Unido, Brasil y Sudáfrica, algunas de ellas con factores de riesgo de complicación, como adultos mayores, diabéticos, hipertensos y personas con males respiratorios.
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Paso a paso
Obtener una vacuna o un tratamiento no es tan fácil, por eso las proyecciones más optimistas hablan de finales de año para lograr tratamientos y de mediados de 2021 para tener una vacuna. Para que un producto como este llegue a las personas deben garantizarse tres cosas:
1- Que sea eficaz: que realmente pueda prevenir la infección o reducir el riesgo de infectarse.
2- Que sea segura: que sus efectos secundarios no sean mayores que sus beneficios.
3- Que pueda producirse en masa de manera que pueda llegar a quienes realmente la necesitan.
Para garantizar esas tres condiciones los ensayos clínicos en seres humanos solo se realizan una vez que una molécula prueba ser eficaz en laboratorio y animales.
Estos ensayos tienen tres fases antes de que se apruebe su uso y una cuarta etapa que monitorea eficacia y seguridad cuando el producto ya está en el mercado.
FUENTE: OMS || DISEÑO / LA NACIÓN.
Los ensayos de la vacuna de Oxford fueron de fase I y los primeros de fase II; en el caso de la vacuna china, estos son de fase II, pero se realizaron con un número menor de personas.
“Estos resultados nos alientan a seguir estudiando más nuestra vacuna hacia nuestro programa en fase III, algo todavía necesario para tener la capacidad de proteger a la gente contra la covid-19″, señaló en un comunicado de prensa Sarah Gilbert, investigadora de la Universidad de Oxford.
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¿Qué nos dicen los resultados?
La vacuna experimental de Oxford se aplicó a 1.077 personas saludables entre los 18 y 55 años. De ellos, 543 recibieron la vacuna experimental y el restante una vacuna contra el meningococo como placebo. En el primer grupo diez personas recibieron dos dosis, con un mes de diferencia cada una.
Mientras que la vacuna china se probó en 508 personas entre los 18 y los 65 años; 126 recibieron un placebo y los restantes diferentes dosis de la vacuna.
Los investigadores de ambos grupos encontraron dos factores esperanzadores en sus productos: anticuerpos que neutralizan la acción del virus y lo eliminan y otros que aumentan la acción de las células de defensas.
“El sistema inmunitario tiene dos formas de encontrar y atacar patógenos: los anticuerpos y las células T. Esta vacuna pretende inducir ambos tipos de respuestas, así que pueda atacar el virus cuando esté circulando por el cuerpo, pero también atacar las células ya infectadas”, explicó Andrew Polland, jefe de la investigación de Oxford.
Y añadió: “esperamos que esto signifique que el sistema inmunitario recuerde al virus, entonces así nuestra vacuna pueda proteger por más tiempo. Sin embargo, necesitamos estudiar más antes de confirmar que la vacuna protege contra la infección con SARS-CoV-2 y saber cuánto dura esta protección”.
Los resultados de la vacuna inglesa indican que 28 días después de la inoculación, el 91% de las personas tenía anticuerpos neutralizantes. La células T alcanzaron su pico a los 14 días y comenzaron a bajar en el día 56.
Por su parte, el proyecto chino encontró anticuerpos en el 95% de las personas con más dosis en su vacuna y en un 91% de las personas con una dosis más baja. La respuesta activada de células T se vio en el 90% del primer grupo y en el 88% del segundo.
“Es una esperanza”, señaló Feng-Cai Zhu, coordinador del proyecto chino.
Ambas vacunas indican que podrían tener resultados más definitivos en setiembre, sin que esto signifique tener un producto ya terminado.
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Lo que no se sabe
Mike Ryan, jefe de emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indica que estas son buenas noticias, pero no pueden ser tomadas como algo definitivo: “Esos estudios son bienvenidos. Es muy bueno ver más datos nuevos, es importante, pero se debe investigar más. Nuestro reto no es solo tener una vacuna segura y eficaz, debemos garantizarnos buena producción para llegarle a todas las personas que lo necesitan. Todavía falta tiempo, pero sí es alentador comenzar a ver estos resultados”.
Gilberth es de la misma opinión: “Todavía no sabemos cuán fuerte tiene que ser la respuesta inmune para garantizar la protección efectiva frente a la infección por el SARS-CoV-2″.
Eric Topol, genetista e investigador médico estadounidense, pidió cautela con los resultados de estas vacunas. Lo hizo a través de su cuenta en Twitter.
“Ninguna de estas vacunas ha mostrado prevención de la infección o de la enfermedad, han mostrado respuesta de anticuerpos y de células T, y seguridad preliminar”, destacó.
“No tenemos idea de cuánto durará esta respuesta inmune. ¡El virus solo tiene ocho meses con nosotros!”, concluyó.
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