Irene Rodríguez. 2 noviembre, 2019
El ejercicio físico es vital para un envejecimiento sano. El llegar a los 65 años no es pretexto para no moverse. Fotografía cortesía de Bayer
El ejercicio físico es vital para un envejecimiento sano. El llegar a los 65 años no es pretexto para no moverse. Fotografía cortesía de Bayer

Usted llegó a esa etapa de la vida en la que se considera “adulto mayor”, es decir a partir de los 65 años; una edad que muchos, de manera equivocada, relacionan con “achaques” y deterioro físico y mental.

También sabe que hasta ahora, “no se ha portado muy bien": ha fumado, no ha hecho ejercicio, no se ha cuidado con lo que come y las frutas y vegetales suelen ser las grandes ausentes de su plato. Piensa que si no tuvo buenos hábitos de joven, ya está “condenado” a vivir una tercera edad llena de males.

Mas, le traemos buenas noticias: la evidencia científica y especialistas en Medicina dicen todo lo contrario. A los 65 –e incluso a los 70, 80 y después– usted todavía puede realizar cambios en su estilo de vida para gozar de más salud y bienestar.

“El envejecimiento está asociado con varios factores, como mayor inflamación o estrés oxidativo (oxidación que se da en las células y les provoca microlesiones). Estos los expone a más enfermedades cardiovasculares, pero no es una sentencia. Sí hay formas de llevar una vida activa y saludable, aunque usted no haya sido responsable con su salud antes. Eso sí, entre más responsable haya sido, más saludable será”, indicó Gaëlle Deley, de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Borgoña en Francia, quien ha investigado los efectos del ejercicio y la actividad física en los adultos mayores.

Mauricio Chávez, asesor médico de cardiología de la empresa Bayer señaló que los riesgos de continuar con hábitos poco saludables después de los 65 años son muy altos. Por eso, también insiste en la importancia de hacer un cambio lo antes posible.

“El riesgo no necesariamente es de muerte. Con lo que han avanzado la ciencia y la tecnología médica, es muy posible que la persona no muera, pero sí tendrá graves consecuencias para su salud y calidad de vida. Las enfermedades cardiovasculares podrían lesionarlo, sufrir un infarto, un derrame cerebral; son cosas que debemos evitar. La idea es que las personas lleguen a ser adultos mayores con calidad de vida, y para eso debemos tener buenos hábitos”, destacó Chávez.

¿Qué hacer?

Hay varias cosas que usted puede hacer para cuidar de su salud, tener una mejor calidad de vida o aplacar las dolencias o secuelas de enfermedades, después de cumplir los 65 años.

“El autocuidado es clave. En nuestras manos está el cuidar de nosotros mismos. Estamos hablando de que a los 65 es muy posible que todavía nos queden 15, 20 o más años de vida, queremos vivirlos con calidad. En el autocuidado está la respuesta. Pero también en cuidarnos entre todos, en hablarles a nuestros papás y adultos mayores de la familia, pero también en hablar de este tema desde niños. En las escuelas y las familias debería hablarse”, expresó Chávez.

Para el especialista, es indispensable que las personas se conozcan a sí mismas, que sepan cómo se comportan sus cuerpos y en qué momentos hay cambios.

Pero, como algunos cambios no se sienten, es importante también realizarse exámenes de sangre una vez al año para detectar lo que aún no se manifiesta, aconsejan los especialistas.

FUENTE: Elaboración propia. DISEÑO/LA NACIÓN.

En el caso del ejercicio, Chávez es enfático en que debe ser adecuado a la edad y posibilidades de cada persona. Sin embargo, todo individuo, aún en una silla de ruedas o con lesiones importantes, puede practicar ejercicios aptos para su condición. En este caso, debe pedir asesoría de profesionales que puedan guiarle de la mejor forma.

Tomar al día los tratamientos médicos es algo que no puede dejarse de lado, pero esto no significa que las personas van a tener permiso de confiarse o seguir con malos hábitos.

“Hay personas que dicen ‘ya me tomo la pastilla o las pastillas, entonces ya con eso tengo suficiente y no tengo que hacer más’ y no es cierto. El tomar el tratamiento, por más al pie de la letra que sea, no lo exime de hacer ejercicio, comer sano, no comer de más y no fumar”, aseveró Chávez.

La salud mental y emocional también hay que cuidarla, por lo que debe sacarse el tiempo para pasar con personas queridas y de realizar las actividades favoritas.

Evidencia científica

Estudios científicos confirman que nadie es demasiado viejo para recibir los beneficios del ejercicio, aún cuando la persona ya haya tenido un infarto, un accidente cerebrovascular u otra enfermedad de este tipo.

Una investigación del Centro de Rehabilitación Cardíaca de la Clínica Les Rosiers en Dijon, Francia, liderado por Deley, indicó que el ejercicio es una de las mejores medicinas para la rehabilitación del corazón, independientemente de la edad.

El estudio, publicado en la revista Canadian Journal of Cardilogy, tomó en cuenta a 733 pacientes que, entre enero de 2015 y setiembre de 2017 completaron un esquema de ejercicios para rehabilitar su corazón después de una enfermedad cardiovascular.

Los participantes fueron divididos en tres subrgrupos según la edad: los menores de 65 años, los que tenían entre 65 y 80 y los mayores de 80 años.

Al terminar la intervención, todos ellos mostraron mejoras.

“Encontramos que a partir de unas cuantas semanas de ejercicio no solo se mejoró la capacidad de hacer más ejercicios, también se bajó la ansiedad y depresión”, aseguró Deley.

Y lo que es bueno para el corazón también es bueno para el cerebro. Otra investigación, desarrollada por el Instituto Emory de Ciencias de la Salud en Estados Unidos, mostró que una buena salud cardiovascular mejora el desempeño de los adultos mayores en pruebas cognitivas y prevendría el alzhéimer.

El documento, publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease, resume una investigación hecha en gemelos. Estos estudios son importantes dado que los gemelos tienen exactamente los mismo genes (son un “clon” o copia genética exacta) por lo que sirven para diferenciar lo que tiene influencia natural o lo que es producto de los estilos de vida.

Los investigadores midieron tanto la salud cardiovascular de las personas como su desempeño en exámenes cognitivos: el resultado, a mejor salud del corazón, mejor desempeño cerebral.

“Podemos modificar nuestros hábitos para tener bienestar cardiovascular. Solo basta con preocuparnos por nuestra salud”, dijo en un comunicado de prensa Ambar Kulshreshtha, coautora del informe.

Si es más joven ¡comience ya!

Si usted está leyendo este artículo y tiene menos de 65 años, tampoco espere a pensionarse para cambiar sus hábitos. Entre más temprano comience a modificar su estilo de vida, mejores serán los resultados.

“Los casos de personas con infarto a los 40 años son una realidad. Si evitamos esto a los 40 tendremos mejor salud cuando lleguemos a los 70”, puntualizó Chávez.

Un estudio de la Universidad de Anglia del Este, en Reino Unido, arrojó que cerca de los 55 años hay un punto de inflexión en donde las personas deberían preocuparse más por su salud.

“Los adultos de hoy pasan más años de su vida trabajando que nunca antes. Si las personas quieren tener una jubilación con bienestar y salud deben mantenerse físicamente activos y comer sanamente desde antes”, manifestó al presentar el informe Charlotte Salter, una de las investigadoras.

Y concluyó: “un estilo de vida saludable en esta etapa de la vida preparará a las personas para una mejor calidad de vida en la vejez y a reducir el riesgo de enfermedades”. Aunque, como se dijo desde el comienzo: ¡nunca es tarde para empezar!