Salud

OMS ve zika, ébola y SARS como enfermedades prioritarias

Esta lista incluye males que son muy contagiosos, mortales y no tienen opciones de tratamientos o los que hay son muy poco eficaces.

El virus del Zika, el del Ébola y el síndrome respiratorio agudo (SARS) son parte de las llamadas enfermedades prioritarias para las políticas de salud pública de todo el mundo. Así lo dio a conocer esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para estar en la lista, los males deben cumplir varias características, como ser contagiosos, tener síntomas graves que puedan provocar la muerte o discapacidades físicas o mentales y que no tengan vacuna o tratamiento disponible, o, si los hay, no sean lo suficientemente eficaces, por lo que se requiere de más líneas de investigación para encontrar soluciones.

Esta es la tercera actualización de la lista. La primera se lanzó en diciembre del 2015, se actualizó en enero del 2017, y esta nueva versión, difundida este jueves, se hizo el 6 y 7 de febrero de este 2018.

La única enfermedad que por ahora se encuentra en nuestro país y representa reto para el sistema de salud es el zika. Sin embargo, el conocimiento de los otros males ayuda en caso de que se diera una alerta en una nación vecina.

Zika. Antes de la epidemia que comenzó en el 2016, el zika era un virus que no generaba mayor impacto en la salud de quienes infectaba. Fiebres leves –en ocasiones moderadas–, brotes en la piel y conjuntivitis, eran algunos de los síntomas experimentados si acaso por la mitad de los pacientes, los otros ni siquiera se percataban de la infección.

No obstante, en estos últimos dos años, las manifestaciones de la enfermedad incluyeron dos secuelas que todavía preocupan a la comunidad científica y médica: el síndrome congénito por zika y el síndrome Guillain-Barré.

El síndrome congénito del zika se da en bebés cuyas madres fueron infectadas con este virus durante la gestación y se les transmitió a través de la placenta.

Como resultado de la infección en la placenta, se producen diversas alteraciones neurológicas en los niños. El más evidente (y popular) es la microcefalia. Otros síntomas incluyen problemas de la vista, hundimiento del cráneo, llanto que en ocasiones supera las 20 horas por día, convulsiones e irritabilidad.

Por su parte, el síndrome Guilllain-Barré es un trastorno en donde el sistema inmunitario ataca al sistema nervioso. Este puede desencadenar parálisis y falta de fuerza en los músculos.

En Costa Rica, desde que se registró el primer caso de la enfermedad, se han reportado siete casos del síndrome congénito del zika y dos de Guillain-Barré.

Ébola. Este padecimiento tropical se caracteriza por fiebre y hemorragias constantes en diferentes órganos. Primero, ataca el sistema inmunitario y luego el hígado o los riñones. La mortalidad es del 70%.

Sin embargo, la transmisión es muy difícil. La única forma en que una persona puede enfermar de ébola es si entra en contacto directo con la sangre, saliva, sudor, semen, mucosidad o cualquier fluido de un paciente (o animal) que tenga este mal y presente los síntomas, o que lleve menos de 10 días de haber muerto por esta causa.

No hay transmisión si la persona estornuda cerca suyo –como ocurre con quienes tienen algún virus de gripe–; tampoco hay contagio a través del agua –como sí sucede con algunos virus de diarreas–.

Sigue siendo todo un reto para las autoridades mundiales de salud debido a factores culturales. En los países donde la enfermedad ha sido epidémica, muchos pobladores acostumbran lavar y abrazar a sus muertos. Esto aumenta las posibilidades de contacto con sangre del recién fallecido, lo que incrementa la probabilidad de contagio.

En Costa Rica no se han dado casos de este padecimiento, pero sí se reforzaron protocolos durante el 2014 con la epidemia que se dio en África.

Síndrome Respiratorio Agudo GRAVE (SARS). Es una forma seria de neumonía. Su síntoma principal es una dificultad grande para respirar y en ocasiones provoca la muerte.

Cuando alguien con SARS tose o estornuda, las gotitas infectadas con el virus se esparcen en el aire. Una persona puede contraer SARS si inhala o toca estas partículas.

El virus puede vivir en las manos, tejidos y otras superficies hasta por seis horas en dichas gotitas y hasta tres horas después de que las gotitas se han secado.

Los síntomas por lo general ocurren entre dos y diez días después de entrar en contacto con el virus. Las personas con los síntomas activos de la enfermedad son contagiosas, pero aún se desconoce durante cuánto tiempo alguien pude ser contagiado antes o después de que aparecen los síntomas.

Los primeros casos se vieron en el 2003 en China. Se cree que el virus mutó de animales a humanos. Aunque su incidencia ha bajado mucho, constituye aún un reto de salud pública, porque no se ha encontrado vacuna o tratamientos eficaces.

Fiebre de Lassa. Este es un mal hemorrágico que causa fiebre, dolores en el cuerpo y sangrados. La enfermedad es endémica (propia) en los roedores de algunas zonas de África Occidental y rara vez se ve fuera de esta área. El primer caso se reportó en el 2014.

Se transmite a los humanos a través del contacto con alimentos o enseres domésticos contaminados por la excreta de roedores. También puede transmitirse de persona a persona y en laboratorios, especialmente en hospitales donde no se toman medidas adecuadas de control de la infección.

Los síntomas duran de una a cuatro semanas. La muerte usualmente se ve solo en el 1% de los pacientes, pero si estos están hospitalizados, la mortalidad sube a un 15%.

Fiebre hemorrágica Crimea-Congo. Enfermedad transmitida por garrapatas y ganado. Se caracteriza por comenzar de forma súbita, en forma de fiebre. Sus síntomas incluyen dolor muscular, mareo, dolor y rigidez de cuello, lumbago, dolor de cabeza, irritación de los ojos y fotofobia (hipersensibilidad a la luz).

También pueden darse náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y dolor de garganta al principio, seguidos de bruscos cambios de humor y confusión. Al cabo de dos a cuatro días, la agitación puede dar paso a somnolencia, depresión y debilidad, y puede aparecer dolor abdominal en el cuadrante superior derecho, con hepatomegalia detectable (aumento patológico del tamaño del hígado).

En los casos más graves se ven taquicardia y daños en los riñones.. Su letalidad es hasta del 40%.

De momento, solo se han registrado casos en África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia y en países que están por debajo de los 50 ° de latitud norte (límite geográfico en donde la garrapata transmisora tiene condiciones para subsistir.

Síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS). Es una mal respiratorio que se identificó por primera vez en Arabia saudita en 2012.

Algunas personas infectadas presentan síntomas leves o ningún síntoma, pero la mayoría de las personas infectadas por el MERS presenta una enfermedad respiratoria grave, con fiebre, tos y dificultad para respirar.

Los casos más serios reportan síntomas gastrointestinales como diarrea, náuseas o vómitos e insuficiencia renal. El MERS es mortal para el 17% de los pacientes.

Este padecimiento se propaga de una persona infectada a otras por medio de secreciones respiratorias como las que se expulsan por la tos. Empero, la ciencia no descarta que puedan darse otras formas posibles de contagio que hasta el momento se desconocen.

Virus Nipah. Enfermedad transmitida por el murciélago Pteropodidae. El primer caso se vio en 1998 en Malasia.

Sus síntomas son muy variados. Hay personas que no los manifiestan del todo, pacientes que tienen un mal respiratorio y gente a quienes le fallan varios órganos y les provocan la muerte.

Este mal también puede afectar a los cerdos y otros animales. De momento no hay vacuna ni para los seres humanos ni para los animales.

Enfermedad por virus de Marburgo. Este mal empieza bruscamente, con fiebre elevada, dolor de cabeza intensos y gran malestar. Los dolores musculares son frecuentes. Al tercer día puede aparecer diarrea acuosa intensa, dolor y cólicos abdominales, náuseas y vómitos.

La diarrea puede persistir una semana. En esta fase los pacientes tienen un aspecto como "de fantasmas", con hundimiento de los ojos, rostro inexpresivo y aletargamiento extremo.

Muchos pacientes tienen manifestaciones hemorrágicas graves a los cinco o siete días, y los casos mortales suelen presentar alguna forma de hemorragia, a menudo en múltiples órganos. El 88% de los pacientes muere.

Su contagio se da de persona a persona por contacto directo (a través de piel lesionada o de las membranas mucosas) con sangre, secreciones, órganos u otros líquidos corporales de individuos infectados, así como con superficies y materiales (como ropa personal y de cama) contaminados con dichos fluidos.

Todavía no hay tratamiento ni vacunas disponibles.

Fiebre del Valle del Rift. Es una enfermedad que se da tanto en seres humanos como en animales. En humanos, la transmisión a través de la manipulación de tejidos animales se puede producir durante el sacrificio, la asistencia en los partos, la realización de procedimientos veterinarios o la eliminación de animales o fetos muertos.

La mayoría de las personas o no presentan síntomas o los manifiestan muy leves. No obstante, hay una forma grave de la enfermedad que se caracteriza por fiebre muy alta y hemorragias en las diferentes partes del cuerpo.

Enfermedad X. Esta no es una enfermedad en sí misma. La OMS la describe como la posibilidad de que se de una epidemia de un mal muy mortal y que ponga en aprietos a la salud pública.

La OMS discutió el ingreso de la lista de otras enfermedades, pero que no reunieron todas las características necesarias, como mayor investigación y datos de cómo afectan a la humanidad.

Una de ellas es el chikungunya. Este mal sí se encuentra en Costa Rica y se caracteriza por fiebres mayores a los 39 grados, dolores musculares fuertes y encorvamientos similares a los provocados por la artritis, náuseas, vómitos, conjuntivitis y salpullidos en la piel.

Otras incluyen males respiratorios y fiebres hemorrágicas transmitidas a través de animales, como la leptospirosis.

También hubo padecimientos que estuvieron dentro de la lista y ya no se encuentran en ella. Dentro de estos sobresalen el dengue, la fiebre amarilla, el VIH y el sida, la tuberculosis, la malaria, la influenza, la viruela, el cólera, la leishmaniasis (mal que provoca úlceras o llagas en la piel e inflama el hígado y el bazo), y el virus del Nilo Occidental.

"Estas enfermedades aún siguen siendo un reto para los sistemas de salud pública y necesitamos mantener la atención sobre ellos. Algunos ya no afectan a tantas personas o ya hay más tratamientos disponibles y por eso no están en la lista, pero la atención de estos males y su investigación sigue siendo primordial para mejorar y mantener la salud mundial", cita el documento de la OMS.

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