Irene Rodríguez. 28 mayo, 2018
El virus del dengue es transportado por el zancudo Aedes Aegypti, el cual se reproduce poniendo sus huevecillos en depósitos de agua limpia estancada
El virus del dengue es transportado por el zancudo Aedes Aegypti, el cual se reproduce poniendo sus huevecillos en depósitos de agua limpia estancada

El mosquito Aedes aegypti, transmisor de enfermedades como el dengue, zika y chikunguña, está desarrollando resistencia contra la cipermetrina y la deltametrina, dos de los insecticidas más utilizados en las fumigaciones que buscan controlar este insecto.

Estos son los primeros resultados de una investigación de la Universidad de Costa Rica (UCR), el Ministerio de Salud, la Red Latinoamericana de Control de Vectores (Relcov) y el Instituto Pedro Kouri de La Habana, Cuba.

Esto es particularmente importante ya que las enfermedades transmitidas por este insecto no tienen cura y solo el dengue contempla vacuna. La eliminación de los criaderos de este zancudo sigue siendo la principal arma que poseen los sistemas de salud pública para el control de este vector. No obstante, las fumigaciones donde estas enfermedades son más comunes son una estrategia muy aplicada.

Esta es la primera vez que se realiza una investigación de este tipo en Costa Rica.

Los científicos, liderados por los microbiólogos de la UCR Ólger Calderón y Adriana Troyo, recolectaron muestras de zancudos y larvas en Guácimo, Guápiles, Siquirres y Limón, Jacó, Barranca, Quepos y Orotina. Estas zonas se caracterizan por tener alta incidencia de las enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti. Además, en estos lugares son comunes las campañas de fumigación contra el mosquito.

Una vez recolectadas las muestras, los investigadores evaluaron si tenían resistencia contra tres químicos: la deltametrina y la cipermetrina –utilizados en el control de zancudos adultos–; y el temefós, que se usa contra las larvas.

Al analizar los resultados, se encontró resistencia evidente a la deltametrina en los mosquitos de Siquirres. También observaron resistencia leve a la cipermetrina en Guácimo, Guápiles y Limón.

En el Pacífico Central se observó resistencia evidente a la deltametrina en mosquitos de Jacó y se halló resistencia a la cipermetrina en Barranca, Jacó y Orotina.

Las larvas no registraron ningún tipo de resistencia ante el temefós, lo cual significa un respiro para las autoridades de salud, pues esta es la forma de control más temprano ante el vector.

Adriana Troyo y Ólger Calderón, microbiólogos de la UCR, son parte de la investigación. Fotografía: UCR para LN
Adriana Troyo y Ólger Calderón, microbiólogos de la UCR, son parte de la investigación. Fotografía: UCR para LN
¿Cómo se produce la resistencia?

Todo ente vivo evoluciona para buscar la forma de hacerse inmune a los químicos que representan una amenaza para su salud o vida.

En el caso específico del Aedes aegypti, los investigadores descubrieron que el tipo de resistencia más común se denomina citocromo P450 monooxigenasa. En otras palabras, el mosquito produce esas enzimas en mayor cantidad para evitar que el insecticida le afecte. A esto se le llama detoxificación enzimática.

Sin embargo, esto no fue algo visto en todas las muestras analizadas, ya que se encontró únicamente para la deltametrina en las cepas de Siquirres y Jacó, y para la cipermetrina en las cepas de Guácimo, Guápiles, Limón y Orotina.

Los científicos notaron entonces que posiblemente haya mutaciones genéticas en otras cepas que motiven la resistencia.

La acción humana tiene gran responsabilidad en el desarrollo de mosquitos más fuertes que el insecticida. De acuerdo con el estudio, el mal uso de estos productos, el abuso en su aplicación y la utilización de concentraciones inadecuadas son las causas más importantes de la resistencia.

"Los hallazgos deben constituir un llamado de atención a la población para racionalizar el uso de estos productos químicos. En el caso de Aedes aegypti la principal alternativa de control es la eliminación de criaderos.

"Este tipo de acción impacta de una forma más contundente el tamaño de las poblaciones del vector, por eso no recomendamos que la gente salga y busque esos insecticidas y los use indiscriminadamente en sus hogares" indicó Calderón.

El siguiente paso de los investigadores consistirá en hallar nuevos tipos y causas de resistencia a los insecticidas.