Irene Rodríguez. 2 abril
Los médicos recomiendan un examen de la vista al menos una vez al año. Imagen con fines ilustrativos. (Wendy Maeda/The Boston Globe/ Archivo LN)
Los médicos recomiendan un examen de la vista al menos una vez al año. Imagen con fines ilustrativos. (Wendy Maeda/The Boston Globe/ Archivo LN)

Un implante cerebral ofrece esperanzas a todas aquellas personas que han perdido la vista por daños en el nervio óptico (parte del ojo encargada de comunicarse con el cerebro).

El dispositivo –aún en fase experimental en Estados Unidos– se llama Prótesis Visual Orión y mimetiza la percepción de la luz a través de una cámara de video en miniatura que el paciente usa en sus lentes.

Esta cámara transmite señales a un implante con electrodos colocado en el la corteza visual del cerebro.

¿Por qué esto es una solución? Para saber cómo funciona el implante, debemos entender primero cómo funciona la vista normalmente.

En una persona con vista saludable, cuando, por ejemplo, se está ante un paisaje, la retina (tejido nervioso en la parte trasera del ojo) toma esa información y la transforma en impulsos eléctricos (señales). El nervio óptico entonces conecta el ojo al cerebro y le lleva esas señales.

Si el nervio óptico está dañado, no tiene cómo llevar esos impulsos eléctricos al cerebro de forma normal y por eso es que se producen los problemas de visión.

Con este producto, la cámara tomaría las imágenes y el implante "traduciría" las señales para que la persona pudiera distinguir lo que está viendo.

El producto es diseñado por la empresa Second Sight Medical Products (Productos Médicos Segunda Vista) y cuenta con el apoyo de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

Según un comunicado de la compañía Second Sight, el resultado de este dispositivo médico es que al percibir los patrones de luz a través de la retina, los electrodos ayudarían a interpretar las señales y esto permitiría recobrar la vista de personas que no pueden recuperarla con cirugía.

¿Por qué una compañía privada consiguió el aval de este organismo estatal para desarrollar el implante? La FDA tiene una iniciativa llamada Programa de Dispositivos Innovadores. Para que un producto esté en esta lista, debe presentar una posible solución para una enfermedad que sea mortal, que no tenga cura o que resulte en una discapacidad y no existan soluciones hasta el momento.

Los problemas de la vista por daños al nervio óptico tienen esta característica, ya que pueden evolucionar hasta la ceguera y, hasta el momento, no se ha podido encontrar una cura definitiva, solo tratamientos para el control de los síntomas.

El problema

Los daños al nervio óptico son los problemas de la vista más comunes y son de las causas de ceguera no congénita más frecuentes en el mundo. Son varias las enfermedades que pueden producir fallas en esta parte del ojo.

Uno de estos males es el glaucoma, padecimiento que se da cuando la presión del líquido dentro del ojo se eleva lentamente y daña el nervio óptico. Este es el tipo principal de daños en esta parte del órgano.

También está la neuritis óptica, o, dicho en otras palabras, la inflamación del nervio óptico.

La atrofia del nervio óptico también puede evolucionar en ceguera. Esto se da por poco flujo sanguíneo al ojo, enfermedad, trauma o exposición a sustancias tóxicas.

Estos problemas afectan, en su conjunto, a más de 15.000 costarricenses, de acuerdo con datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Finalmente están las "drusas", bolsas de proteínas y sales de calcio que se acumulan en el nervio óptico a lo largo del tiempo y con esto afectan la capacidad visual.

Solución en camino

Detrás de la investigación de la Prótesis Visual Orión hay especialistas en Oftalmología, Neurología e Ingeniería.

Gracias al programa de la FDA, este organismo trabaja de cerca con la compañía privada para así medir los riesgos y beneficios y les acompaña con el primer paso antes de su aprobación: un ensayo clínico.

Este ensayo apenas acaba de comenzar. El primer paciente recibió su implante el pasado 30 de enero. Otras cuatro personas están listas para la prueba. Los ensayos se realizan en la Facultad de Medicina Baylor, en Texas, y en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

Aún no hay fecha para tener los primeros resultados. La FDA explica que como esta es una innovación única en su clase, no hay una forma exacta de medir los resultados. Sin embargo, aseguran que los pacientes en el estudio darán las pautas conforme vayan presentando una evolución.