Irene Rodríguez. 10 julio, 2016
La presión por verse delgada y joven puede acrecentarse con la edad de la persona. | SHUTTER STOCK
La presión por verse delgada y joven puede acrecentarse con la edad de la persona. | SHUTTER STOCK

“Una adolescente tiene a los papás a la par, y, aunque muchas lo ocultan bien, es más fácil reconocer un desorden alimentario en ellas que en mujeres independientes, ‘hechas y derechas’ que si te dicen, ‘no gracias, ya comí’, les vas a creer. También se entra en la dificultad de pedirle a otro adulto que coma, no es lo mismo que una mamá diciéndoselo a su hija menor de edad”.

Con estas palabras, la psicóloga Marcela León explica una de las diferencias que pueden encontrarse a la hora de reconocer y tratar un trastorno de la conducta alimentaria en una mujer mayor de 30 años.

Silvina Gimpelewicz, presidenta de la Asociación de Desórdenes de la Conducta Alimentaria de Costa Rica, coincide en que no todas las personas reaccionan de la misma manera.

“No todas las anorexias son idénticas, ni todas las bulimias. Tampoco todas las pacientes son iguales. En algunas personas sí hay disparadores que las hacen reaccionar, como vomitar sangre o desmayarse. En otras, no”, afirmó esta especialista en el tema.

Para la nutricionista Marianela Ibarra, en estas edades el problema se torna muy emocional y está relacionado con cambios propios de la edad, metas no logradas y envejecimiento.

“Cuando se conversa con estas mujeres uno ve problemas de pareja, o asuntos laborales en donde entran en competencia. Los mismos cambios físicos de la edad, que deberían verse como normales del envejecimiento, ellas los sienten como amenaza y quieren combatirlos”, señaló.

León añadió: “Nuestra relación con la comida es muy emocional. Amamos comer, y es parte de gran cantidad de nuestras actividades sociales. Pero también el comer nos ejerce presión sobre el físico. Ahí es donde muchas veces revienta el trastorno, que hasta podría esconderse detrás de la frase ‘nada más me estoy cuidando’”, aseveró.

Alertas similares. Las especialistas consultadas coinciden en que hay rasgos en los que los trastornos alimentarios sí se parecen muchos a los vividos en la niñez y adolescencia y, por ello, es bueno estar atento.

“La forma de reaccionar ante la comida y el decir que se sienten descontentas con su cuerpo es una constante que se ve en casi todas”, concluyó Ibarra.

Señales de alerta

- Persona está descontenta con su figura y dice constantemente que está muy gorda.

- Tiene "listas negras" de alimentos, en donde usualmente están todos los carbohidratos, grasas y azúcares.

- Cambia de una dieta a otra.

- Hace ejercicio en exceso.

- Se aísla y evita actividades sociales en donde hay comida.

- Parte la comida en pedacitos muy pequeños y come lento.

- Usa ropa muy holgada.