Irene Rodríguez. 30 mayo
Datos de la Red Nacional Antitabaco señalan que cada año se inviernten ¢129.133 millones en el tratamiento de condiciones de salud relacionadas con el tabaco. Fotografía: Archivo
Datos de la Red Nacional Antitabaco señalan que cada año se inviernten ¢129.133 millones en el tratamiento de condiciones de salud relacionadas con el tabaco. Fotografía: Archivo

Cada día, el tabaquismo es el responsable de la muerte de cinco costarricenses. Es el 9,3% de las muertes que se dan en nuestro territorio.

Estos datos se desprenden de un análisis coordinado por el Departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Economía de la Salud del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS). El informe fue elaborado por más de 40 investigadores de universidades, centros de investigación e instituciones públicas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Paraguay, Perú y Uruguay.

Las cifras fueron difundidas la tarde de este jueves por la Red Nacional Antitabaco (RENATA), en el preámbulo del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora este viernes.

De las 1.748 muertes anuales asociadas al tabaquismo en el país, 432 fueron por Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), un mal en el que forma mocos viscosos que se acumulan en los pulmones y causan tos dolorosa y dificultades respiratorias.

Otros 431 fallecimientos fueron por enfermedades cardíacas, 296 por cáncer no pulmonar, 201 por fumado pasivo, 188 por cáncer de pulmón, 125 por accidentes cerebrovasculares y 75 por neumonías.

Como si fuera poco, cada año se invierten ¢129.133 millones en el tratamiento de condiciones de salud relacionadas con este vicio.

Estas enfermedades impactan todos los días al sistema de salud costarricense. Año tras año se ven 6.495 enfermedades cardíacas que tuvieron como desencadenante el tabaquismo. Además, este vicio se asocia a 5.212 casos de EPOC al año, 754 casos de neumonía, 500 accidentes cerebrovasculares, 486 tumores no pulmonares y 269 tumores en el pulmón. En total, 756 casos de cáncer al año tienen como causa el tabaco.

Anualmente la población costarricense también pierde 44.278 años de vida por muerte prematura o discapacidad a consecuencia del fumado y otras formas menos frecuentes de consumo de tabaco (como el mascado o los nuevos dispositivos de tabaco calentado, en su mayoría conseguidos fuera del país).

Más impuestos, una posible solución

De acuerdo con el informe de IECS, en Costa Rica, la recaudación impositiva por la venta de cigarrillos (¢34 mil millones anuales) cubre menos del 30% de los gastos directos que el cigarrillo provoca en el sistema de salud.

“El tratamiento de las enfermedades respiratorias y otros padecimientos asociados al tabaquismo genera costos muy elevados para las autoridades de salud de Costa Rica, mientras que la recaudación de impuestos a productos de tabaco cubre menos de un 30% de esos costos”, aseguró Teresita Arrieta, presidenta de RENATA.

El informe del IECS es enfático en ese punto: “el aumento del precio real de los cigarrillos a través de impuestos es reconocido en el mundo como la medida más costo-efectiva para disminuir su consumo, sobre todo cuando se logran políticas fiscales sostenidas en el tiempo”, cita el documento.

Según la información difundida la tarde de este jueves, si nuestro país aumenta un 10% el precio de los cigarrillos, en 10 años podrían evitarse 340 muertes, 1.369 infartos y eventos cardíacos, 157 accidentes cerebrovasculares, 145 casos de cáncer, y se evitaría la pérdida de 8.515 años de vida por muerte y discapacidad.

Además, el país ahorraría ¢55.729 millones en una década. De ellos, ¢25.332 millones serían por ahorro en costos sanitarios y de atención de enfermedades y ¢30.397 millones por recaudación impositiva adicional.

¿Cómo se logra esto? El informe detalla: “un precio más alto alienta a las personas a intentar dejar de fumar, aumentando el número de intentos y el éxito de estos intentos. Un precio más alto también previene que muchas personas comiencen a fumar, sobre todo los más jóvenes, y desalienta a los exfumadores de empezar a fumar otra vez”.